El nuevo modelo de envejecimiento
Durante años el modelo de envejecimiento de la población mayor estaba ligado a la inactividad por lo hecho en las etapas previas, era de descanso y contemplación. Eran los años de pasividad y de dejar que el tiempo fluyera hasta el fin de los días. Salvo las actividades familiares o sociales, donde los adultos mayores seguían teniendo un rol pasivo de acompañar al proceso de la reunión.
Hoy tras el paso de los años se ha propuesto un nuevo modelo propiciado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), un modelo de envejecimiento activo que busca a través de cuatro conceptos claves, tener y vivir una mejor vejez. Estos son: salud, aprendizaje permanente, participación y seguridad. Lo que lleva a las personas mayores a tener un marco de acción para poder potenciar su bienestar, que a la larga puede favorecer la longevidad. Ya no se espera que los acontecimientos sucedan y se vayan desarrollando sin una participación en ella, por el contrario, este nuevo enfoque busca que sea ese mismo adulto mayor el gestor de su envejecimiento; es decir, sea un actor activo y potenciador de su propio envejecer.
La idea es que el colectivo de las personas mayores en una sociedad, no solamente se constituya en un grupo más, si no que se transforme en un recurso potencial para las familias, las mismas comunidades, y aún más allá, impactando en la economía y en la sociedad en su conjunto.
Con este nuevo modelo, los adultos se vuelven actores de la sociedad en la que participan y esto se logra con un enfoque activo de intervención en sus propias decisiones vitales. Hoy, aún vastos sectores de la comunidad mantienen el antiguo paradigma de envejecer pasivamente en sociedad, mientras un grupo importante, cada vez mayor, está demostrando que son una nueva generación de adultos, que impacta y permite un mejor desarrollo del lugar donde viven.
¡Enhorabuena vienen estos cambios! Ya que, como sociedad, salvo en las orientales, en occidente no se les ha dado un rol y una tarea a nuestros mayores, para cumplir en esta etapa de la vida. Hoy con este modelo de envejecimiento activo va cimentándose su importancia y su futuro desarrollo.
En ese sentido lo primero y esencial es la salud física y la prevención, siendo prioritario y muy trascendente que los mayores mantengan una actividad física continua, como eje y desarrollo de sus potencialidades. Esto se logra con acciones como las caminatas diarias, natación, yoga y otros deportes en los que vemos que los mayores participan cada día más. También incluye la nutrición e hidratación. Esto significa nutrirse adecuadamente en las distintas etapas que se viven en esta edad mayor, pero también enfocar estas acciones en la perspectiva del autocuidado y la prevención, especialmente de las caídas, tan complejas en esta edad.
Además significa estimular la memoria, con técnicas que mantienen y aseguran la agilidad mental, activándose y creando lo que se llama la reserva cognitiva. Así como el ejercicio desarrolla la musculatura, la estimulación cognitiva es un verdadero ejercicio continuo a los cerebros de los mayores. Un punto importante es mantener el denominado aprendizaje continuo. No por ser mayor no se van a desarrollar y crear nuevas habilidades para la vida, esto es lo que vemos que desarrollan los mayores en sus talleres, que diariamente se están realizando en nuestras comunidades.
Esta es una política pública que debe ir creciendo y abriéndose a nuevas alternativas cada año. No se puede seguir con una oferta tan acotada. Hay mucho por hacer en nuestras comunidades con estos talleres, que ojalá funcionaran además cercanos a sus domicilios y todo el año, no sólo de forma estacional.
Un tercer enfoque tiene que ver con el bienestar emocional y social de los mayores. Que son parte del constructo que se desarrolla con los trabajos con ellos y que guardan relación con fomentar su autovaloración y el sentido de un propósito que sea permanente y continuo en sus vidas. La participación activa en lo social es el gran muro contra la soledad y el aislamiento que pueden sufrir muchos de ellos. Es clave mantener las redes de apoyo y propiciar en ellos una vida social activa. Que guarda relación con el uso del tiempo libre en acciones concretas, que permiten ocupar este tiempo y proporcionarles esparcimiento y desarrollo tan vital en sus vidas.
Un punto también importante y necesario es que aprendan y reciban los entrenamientos para seguir activos en esta nueva sociedad que hemos construido, cada vez más desarrollada y dependiente de la tecnología, por lo que un punto crucial es también mantenerlos activos en esta área y que puedan desempeñarse con seguridad en estas nuevas tecnologías.
Ser viejo o mayor en nuestra sociedad está cambiando los viejos paradigmas y está naciendo una nueva generación de mayores, más activos y participativos de su propio envejecimiento. Es lo que esperamos y que sea el signo de una tercera edad en mejores condiciones para ellos, se lo merecen.




