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Maestro del autobombo

Por Abraham Santibáñez Lunes 8 de Junio del 2026

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Me preguntó un vecino qué pensaba del sorpresivo triunfo del derechista Abelardo de la Espriella en la primera vuelta en Colombia. Se apresuró a darme su primera impresión: “Es el efecto de las redes sociales”.

Creo que en parte tiene razón. Pero hay más. El apoyo explícito de Donald Trump ha sido decisivo en varios casos recientes. Como dijo tras el triunfo en Chile de José Antonio Kast: le “encanta” que ganen sus candidatos. El resultado, es que buena parte de América Latina se ve en los mapas como gobernada o a punto de serlo por regímenes de derecha. A Trump le gustaría que fuera por obra suya. Pero hay que reconocer también que la revolución de las comunicaciones es responsable.

En 1960, cuando se realizó el primer debate televisivo en EE.UU. se sostuvo que el uso del maquillaje benefició a John Kennedy, frente a un barbudo Richard Nixon. Más de 60 años después, la televisión cambió, se pasó del blanco y negro al color
y, sobre todo, la TV como medio de comunicación ha sido desplazada por los celulares donde todos podemos opinar libremente, opiniones sin base, mera especulación, fake news (noticias falsas o sin fundamentos). De este modo se pueden construir candidaturas ganadoras, sobre bases irreales y promesas imposibles de cumplir.

Está en la escuela cultivada por el presidente Trump. Le sirvió para prosperar en sus negocios inmobiliarios. Ha postulado en tres oportunidades. Ganó en dos y asegura que también triunfó en la tercera oportunidad, manchada por una violenta manifestación de sus partidarios a los cuales terminó indultando. Y ahora quiere compensar económicamente. La base es su afán inocultable afán personalista. Al principio de su segunda administración -hace un año y medio- impuso su voluntad sin que nadie lo frenara: demolió parte de la Casa Blanca para construir un salón de baile. Ahora logró que su retrato apareciera en los pasaportes.

Se estudia un billete de 250 dólares que también incluye su imagen. La objeción es que hay una ley que prohíbe que aparezca en el papel moneda una persona viva.

Sin embargo, está teniendo problemas en otras áreas.

Es el caso de su orden de que el Centro Kennedy para las Artes Escénicas, levantado como un “monumento viviente” por el Congreso fuera rebautizado  “Centro Kennedy-Trump”. Dicho y hecho. De inmediato se recompuso el letrero. Pero…

Aunque legalmente era posible una apelación ante el fallo de un juez federal -que estableció que “el Congreso le dio al Centro Kennedy su nombre, y sólo el Congreso puede cambiarlo”- , se decidió borrar a Trump de inmediato.

Un caso llamativo, que generó un conflicto mayor no resuelto, es el del Golfo de México. Según Trump el apelativo correcto es Golfo de América.

Tal vez sea una exageración tratarlo de ególatra.

Lo que si es cierto y evidentemente es más peligroso, es que, junto con estos impulsos mesiánicos, vibra una capacidad de encender la mecha de la guerra
Sin tener la capacidad de vencer.

Es lo que ha demostrado el conflicto con Irán. Y las consecuencias de sus guerras y apoyos sin sentido como Venezuela, Cuba o Colombia. Sobre todo, porque se trata de un mal contagioso.

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