Construcción de muelle en Bahía Fildes alcanza 39% de avance y retomará obras en noviembre
La construcción del primer muelle multipropósito en Bahía Fildes, territorio antártico chileno, registra un avance del 39% y retomará sus faenas en terreno en noviembre próximo, confirmó el director de Obras Portuarias, Jorge Valdebenito.
La obra, valorizada en más de $23 mil millones, tiene fecha de término el 8 de marzo de 2028 y se ejecuta en tres etapas que aprovechan las ventanas climáticas del verano austral.
Mientras las obras físicas en la Antártica están en pausa por el invierno, los trabajos continúan en Punta Arenas. “Estamos fabricando las losas de hormigón armado, pintando las tablestacas de acero y realizando el ensacado del material granular que irá al interior del muelle”, explicó Valdebenito. Estos elementos serán despachados hacia la Antártica una vez que se retomen las faenas en noviembre.
El muelle tendrá 27 metros de largo por 22,5 metros de ancho en su primera etapa, con una explanada de 1.600 m², y se extenderá hasta 75 metros totales en una segunda fase. La construcción está a cargo del consorcio ConPax SpA, Constructora Bravo e Izquierdo Ltda. y Francisco Huenchuñir Díaz.
La estructura será opaca y estará compuesta por perfiles de tablestacado en su contorno, relleno estructural y un pavimento de hormigón armado. En una etapa posterior, se considera la extensión del muelle en 28 metros adicionales, alcanzando un total de 75 metros de largo.
Uno de los principales desafíos técnicos será el hincado y la estabilización de las fundaciones de la infraestructura portuaria, proceso fundamental para la posterior construcción del frente de atraque.
El proceso de licitación de esta obra enfrentó dificultades iniciales, ya que fue declarado desierto en dos ocasiones por falta de oferentes, lo que obligó al Ministerio de Obras Públicas a modificar las bases.
Los muros de hormigón, vigas, losas y otras estructuras son prefabricados en Punta Arenas y enviados principalmente en la embarcación programada para enero de 2027. Algunas piezas, como los elementos de acero, son elaboradas en el extranjero -principalmente en Alemania- y en la región sólo reciben tratamientos de protección anticorrosiva. Cada viga pesa entre tres y cuatro toneladas y será clave en la construcción del frente de atraque.
El traslado de materiales involucra seis buques de la Armada de Chile, entre ellos el remolcador Lientur, el buque multipropósito Sargento Aldea y los remolcadores Janequeo y Galvarino. En total se movilizarán más de 15 mil toneladas de material, una cifra comparable a la estructura gruesa de 1.500 viviendas de hormigón. El costo del transporte asciende a aproximadamente $2.500 millones, carga asumida por la Armada para destrabar una licitación que había sido declarada desierta dos veces.
Cada temporada trabajan en terreno cerca de 40 personas de la constructora, más el equipo de asesoría e inspección fiscal, sin superar el tope de 50 personas que fija la evaluación ambiental del proyecto.
La construcción se ubicará frente a la Base Antártica Presidente Eduardo Frei Montalva de la Fuerza Aérea de Chile, en la caleta Ardley, y busca mejorar la eficiencia logística y el acceso seguro a las actividades en la zona.
Por qué se lleva material
desde el continente
Una de las interrogantes más frecuentes sobre el proyecto es la razón por la que se transportan materiales desde el continente en vez de obtenerlos en el lugar. Valdebenito lo explicó con claridad: “La otra opción hubiese sido explotar una cantera en Fildes, pero era más invasivo. El material va consolidado dentro del muelle, por lo tanto no interactúa con el entorno natural antártico”. El material, además, debe cumplir exigentes estándares ambientales: es granulado, libre de materia orgánica y sometido a revisiones acordes a la normativa del Tratado Antártico.




