El ISL admite que no registra buzos acuícolas en Magallanes pese a 32 accidentes en nueve años
Lucas Ulloa Intveen
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El Instituto de Seguridad Laboral (ISL) no tiene registros de buzos del sector acuícola que coticen en la institución en Magallanes, no ha recibido los informes semanales de inmersión que el protocolo del Ministerio de Salud exige a los empleadores, y no ha realizado ningún examen de egreso a buzos de la industria en los últimos tres años en la región. Así lo reconoció Mauricio Vargas Suazo, jefe subrogante del Departamento de Prevención de Riesgos Laborales del ISL, al responder un cuestionario enviado por La Prensa Austral en el marco del reportaje sobre siniestralidad hiperbárica publicado por este medio.
Las respuestas, entregadas por escrito, revelan una brecha significativa entre las obligaciones que el marco legal impone al sistema de vigilancia de trabajadores expuestos a condiciones hiperbáricas y lo que efectivamente ocurre en Magallanes: los buzos que han sufrido accidentes graves en los centros de cultivo de la región, en su gran mayoría, no figuran en los registros del organismo administrador público del seguro.
De los 32 accidentes hiperbáricos graves o fatales registrados por la seremi de Salud entre 2017 y 2026 -cifra revelada por La Prensa Austral en un reciente reportaje- , el ISL tiene constancia de apenas dos, correspondientes a trabajadores cuya casa matriz está en la Región de Los Lagos y que prestaron servicios en Magallanes. “De acuerdo a nuestra base de datos regional, no contamos con información de empresas del sector acuícola que realicen actividades de buceo”, señaló Vargas Suazo.
La respuesta es consecuente con los otros vacíos que la institución reconoce: ningún empleador del sector ha notificado al ISL el término de exposición al riesgo hiperbárico de sus trabajadores, tal como exige el protocolo ministerial, y la dirección regional no ha recibido solicitudes de exámenes de vigilancia de salud ni de egreso. “No contamos con empresas asociadas a actividades de buceo en nuestros registros regionales”, precisó el jefe subrogante, así como que “no contamos con registros de empleadores adheridos que se dediquen a ese rubro en la zona”.
El tiempo como
variable crítica
Consultado sobre la brecha geográfica que enfrenta Magallanes -donde la única cámara hiperbárica disponible está en Punta Arenas, a horas de traslado marítimo desde las zonas de mayor actividad acuícola- , el ISL no entregó un tiempo máximo definido, pero reconoció la gravedad del problema. “En la medicina hiperbárica sabemos que el tiempo es vida, por lo que el tratamiento definitivo ante una descompresión aguda debe iniciarse idealmente en las primeras horas posteriores al siniestro para evitar secuelas irreversibles”, señaló Vargas Suazo. “Es evidente que la compleja geografía de Magallanes impone tiempos de traslado que pueden afectar esta ventana terapéutica”.
La postura del ISL frente a esa realidad es que la prevención y la estabilización inicial en terreno son la única estrategia efectiva: exigir a los empleadores que sus procedimientos de rescate se ajusten a los protocolos de la Autoridad Marítima y que garanticen una coordinación permanente con los servicios de salud “para actuar desde el minuto cero del accidente durante el traslado”.
Respecto al equipamiento obligatorio en cada faena, el ISL precisó que las embarcaciones deben contar con oxígeno de superficie según indicación terapéutica, botiquines equipados, bandera de buceo, ropa de abrigo, cabos de descenso, escaleras o medios seguros para extraer a un buzo del agua y equipos de radiocomunicación directa con la autoridad marítima. “Si constatamos que falta alguno de estos elementos, prescribimos su corrección inmediata”, indicó Vargas Suazo.
Tres accidentes de mayo
Frente a los tres accidentes hiperbáricos registrados en Magallanes en sólo catorce días durante mayo de 2026, el ISL fue categórico. “Este alarmante escenario evidencia una peligrosa desconexión entre los ritmos de producción de la industria y el respeto irrestricto a la vida humana, reflejando además la ausencia o el fallo crítico de sistemas de gestión de seguridad y salud en el trabajo específicos para las faenas de buceo profesional”, señaló Vargas Suazo.
“La ocurrencia de tres accidentes en centros de tres empresas salmoneras distintas, representa una preocupante alerta roja sociolaboral que activa de forma inmediata nuestros comités de crisis y unidades de intervención extraordinaria a nivel regional”, explica Vargas. “Como organismo administrador del seguro, este alarmante escenario gatilla un despliegue preventivo urgente centrado en obligar a las empresas a realizar una investigación técnica exhaustiva de los incidentes y accidentes, lo que nos permite levantar las causas raíz y prescribir medidas inmediatas para evitar de forma drástica la ocurrencia de eventos de similares características”, agregó.
Sobre la responsabilidad de las empresas salmoneras como mandantes de los contratistas de buceo, el ISL fue explícito: externalizar los servicios subacuáticos no significa externalizar el riesgo ni la obligación de cuidar la vida. “Dependiendo del nivel de control, vigilancia y exigencia de cumplimiento normativo que ejerza la empresa principal sobre su contratista, su responsabilidad frente a los accidentes laborales puede escalar de subsidiaria a solidaria”, advirtió el jefe subrogante, recordando que la ley puede obligar a la mandante a responder directamente si hay negligencia. “La dignidad y seguridad de un buzo no se subcontratan”.
El ISL aclaró que, como organismo administrador, no tiene facultades para multar ni clausurar faenas -competencias que la ley entrega a la Dirección del Trabajo y a la seremi de Salud-, pero puede aplicar recargos en la cotización adicional diferenciada ante incumplimientos graves y derivar antecedentes a las autoridades fiscalizadoras. Consultado sobre si ha aplicado alguna de estas medidas en el sector acuícola de Magallanes, la institución no entregó una respuesta directa.
Por segunda semana consecutiva, la seremi del Trabajo y Previsión Social de Magallanes y la Dirección del Trabajo regional no respondieron las consultas de este medio. Ambos organismos fueron contactados el 27 de mayo en el marco de la investigación sobre los accidentes hiperbáricos ocurridos en la región, sin que hasta la fecha hayan entregado información.




