“Día de la revelación”: Archivos X desclasificados
EE.UU., 2026
Director: Steven Spielberg
Protagonistas: Emily Blunt, Colin Firth, Josh O’Connor, Eve Hewson y Colman Domingo
En salas de cine de Punta Arenas y Natales
Está de vuelta Steven Spielberg, aquel realizador que hace casi 50 años atrás nos hizo —y aún nos hace— saltar de la butaca con un tiburón algo perdido y hambriento que deambulaba por una playa turística; que nos enterneció con un extraterrestre llamado ET, igual de extraviado, pero no tan hambriento; y nos subió a la montaña rusa delirante de un arqueólogo inquieto —y también algo extraviado— como Indiana Jones.
Y ahora lo hace con casi 80 años, cuando su nombre y apellido ya no es tan icónico para las nuevas generaciones (dato aparte: en la década del 80 una jefa de biblioteca en Puerto Natales era de apellido Spielberg) y cuando harta agua ha pasado bajo el puente del cine, donde él, de cierta forma, ha sido algo más que cómplice, ya sea en el aporte tecnológico, la adrenalina de la acción y una idea que le funciona como filosofía: creer y hacer creer posible lo que parecía inimaginable.
Tras revelar parte de su vida y el origen de su pasión cinéfila con “Los Fabelmans” (2022), vuelve ahora con “Día de la Revelación”, donde narra en clave de thriller de acción la odisea de Daniel Kellner, un joven algo más que bueno con la informática que huye de una organización llamada Wardex, que al parecer trabaja para el gobierno, y que busca detenerlo, quizás también callarlo, porque en su mochila lleva la respuesta a una pregunta antigua, profunda y, por cómo van las cosas, algo morbosa.
Y en esta huida se encuentra con Margaret Fairchild (una versátil Emily Blunt), la periodista a cargo del clima en un discreto canal de TV que, al hacer “click” con una pequeña ave colorida, comienza a comportarse de manera extraña, con el don para descubrir y revelar los pensamientos culposos de las personas, hablar varios idiomas al mismo tiempo para colmo, emitir sonidos extraños desde una transmisión en vivo y en directo.
Y lo que describe Spielberg son los detalles de esta persecución, en autopistas, callejones, laboratorios, casas deshabitadas y hasta las vías de un tren, todo para revelar o mantener un secreto bien guardado que no sabemos si, al enterarnos, será para mejor, ya que algunos creen que sí, otros que no, y sobre estas preguntas está el protagonismo en las sombras de Hugo y Noah, cerebros de toda la intriga y que recuerdan al Dr. Xavier y Magneto de la saga “X-Men” (2000) o la del detective Somerset con el asesino en serie de “Se7en, los siete pecados capitales” (1995), donde uno más que el otro confían y dudan de las decisiones que pueda tomar la raza humana.
Y detrás de esa decisión está Steven Spielberg, que esconde un secreto no tan bien guardado como es la pasión por ese género llamado ciencia ficción que, en ocasiones, puede entretener, a veces reflexionar, pero también asustar porque, aunque se pueda equivocar en el plazo, alcanza a anunciar, profetizar o ver lo que a la mayoría nos cuesta tanto.
Y en ese ámbito, Spielberg es genio y figura, donde “Día de la Revelación” puede ser síntesis y antología de su cine, sobre todo en cuanto a persecuciones se trata, sean las huidas y escapadas de Indiana Jones, el multifacético estafador de “Atrápame si puedes” (2002), el perseguidor perseguido de “Sentencia previa” (2002), el padre que huye con sus hijos de la invasión alienígena en “La Guerra de los mundos” (2005), los agentes del Mossad israelí en “Munich” (2005) y, desde la búsqueda del origen, el solitario niño androide de “Inteligencia Artificial” (2001).
Y lo hace con la energía de un cineasta joven o con demasiados recursos a su alcance para hacer lo que se le plazca, donde su nombre queda atrás y lo que se observa en la película ya ha sido visto en otras y bien podría ser una secuela de “Misión Imposible” sin Tom Cruise o una versión recargada de la secuencia final de “ET el extraterrestre” (1982), con los niños huyendo en bicicleta de los agentes del gobierno cargando en un canasto el secreto mejor guardado. Ese secreto lo fue revelando Steven Spielberg a través de su cine y, a estas alturas, ya es más que un encuentro cercano del tercer tipo.
Y a sus casi 80 años, y filmando como uno de 20, en “Día de la Revelación”, que termina donde debiera todo empezar, quiere gritar al mundo lo que cree. Es la respuesta a esa pregunta antigua, profunda y, por cómo van las cosas, algo morbosa: “No, no estamos solos”.




