Pastizales: reconocer, respetar y restaurar para asegurar el futuro de la Patagonia
Cada 17 de junio, Naciones Unidas nos invita a reflexionar sobre uno de los mayores desafíos ambientales y productivos de nuestro tiempo: la desertificación y la sequía. Este año, el llamado adquiere especial relevancia bajo el lema “Pastizales: Reconocer. Respetar. Restaurar”, una consigna que interpela directamente a quienes habitamos y trabajamos en la Patagonia.
En Magallanes, los pastizales no son solo una expresión del paisaje. Constituyen la base de nuestra actividad ganadera, una de las principales fuentes de desarrollo económico y social de la región. Cerca de 2,8 millones de hectáreas de pastizales nativos, compuestos principalmente por coironales y vegas, sustentan la producción ovina que ha dado identidad y proyección a este territorio por más de un siglo.
Sin embargo, estos ecosistemas enfrentan crecientes desafíos. El cambio climático, la variabilidad de las precipitaciones, los períodos prolongados de sequía y las presiones derivadas del uso histórico del territorio nos obligan a comprender que los pastizales no solo tienen valor productivo, sino también ecológico, al contribuir al almacenamiento de carbono, la conservación de la biodiversidad, la regulación hídrica y la resiliencia de los sistemas ganaderos.
La condición de nuestros pastizales determina directamente su productividad. Mientras algunos sectores mantienen altos niveles de producción forrajera, otros muestran señales de degradación que limitan su capacidad productiva y comprometen su sostenibilidad futura. Esta realidad nos recuerda que su conservación y manejo adecuado constituyen una inversión estratégica para el desarrollo regional.
Por ello, valoramos profundamente el trabajo que durante años ha desarrollado INIA Kampenaike, generando conocimiento científico para fortalecer la sustentabilidad de la ganadería patagónica. Sus investigaciones han permitido avanzar en la comprensión del comportamiento de los pastizales, la calidad de los suelos, la disponibilidad hídrica y la respuesta de los ecosistemas frente a la sequía y distintos sistemas de manejo.
Especial relevancia adquieren iniciativas relacionadas con la evaluación de cargas animales óptimas, el pastoreo regenerativo, la recuperación de praderas degradadas y el desarrollo de herramientas para anticipar el comportamiento de los ecosistemas ante escenarios climáticos cambiantes. Estos esfuerzos constituyen una base científica fundamental para promover una producción ganadera más eficiente, resiliente y respetuosa con el medio ambiente.
Como Ministerio de Agricultura hemos definido la sostenibilidad y la seguridad hídrica como pilares fundamentales para el futuro del sector. Ello implica impulsar prácticas productivas responsables, fortalecer la transferencia tecnológica, apoyar la innovación y promover una gestión del territorio que garantice oportunidades para las futuras generaciones.
En una región donde la ganadería forma parte de nuestra historia, identidad y cultura, cuidar los pastizales es también cuidar nuestro futuro. Porque la lucha contra la desertificación y la sequía comienza en el territorio, con conocimiento, compromiso y una visión compartida de desarrollo sustentable para la Patagonia.
Hoy, más que nunca, el desafío es claro: reconocer, respetar y restaurar para seguir produciendo, conservando y proyectando a Magallanes hacia el futuro.




