Necrológicas
Mide casi 10 metros y registraba mordeduras en sus extremidades

Ballena Sei juvenil habría sido atacada por orcas antes de varar en seno Otway

Miércoles 24 de Junio del 2026

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Comenzando la semana fue avistada una ballena varada en la costa del seno Otway, a la altura del kilómetro 48, de la Ruta Y-530 (camino a Punta Prat). El registro de varamientos u otros eventos de mortalidad de un mamífero marino de importancia para la ciencia, que en general son delfines, ballenas o pinnípedos, moviliza al personal del Museo Natural de Río Seco y funcionarios de Servicio Nacional de Pesca para tomar muestras y recabar mayor información sobre las circunstancias del suceso.

La unidad de rescate de fauna marina de Sernapesca Magallanes mantiene la colaboración con los funcionarios del Museo para recabar muestras y, según amerite el caso y la posición del cuerpo, la realización de necropsias. En este caso puntual, esto último no se pudo realizar, al estar el ejemplar flotando. “Lo que se hizo es sacar algunas muestras para derivarlas a distintos investigadores que hacen ciencia orientada a la genética de estos animales, que estudian la composición trófica de las cadenas alimenticias y también las distintas ramas taxonómicas de estos animales”, explica Miguel Cáceres, co-fundador del Museo de Historia Natural Río Seco.

Cuando llegaron al sector, relatan, un grupo de petreles ya se encontraba picaneando el cadáver del ejemplar, de 9,7 metros y un peso estimado entre 5 a 10 toneladas. Se trata de una especie hembra, juvenil y de muy reciente data de muerte, por su carencia de gases y carne fresca. “Tiene signos que pudiesen inferir que fue atacada por orcas, posiblemente separada de la madre y luego ahogada, las que si es que lograron separarla de su grupo familiar, no se la pudieron comer”, continúa Cáceres, en medio de las tomas de muestras. “No tiene lesiones evidentes que se puedan observar, que hemos visto en otros casos, de colisiones con embarcaciones”.

Explica que las orcas atacan en grupos y se turnan para mordisquear a su presa, buscando generar pánico en ellas y finalmente ahogarlas para así poder devorar su lengua “Como ballenas y delfines tienen toda la grasa hacia fuera, el depredador por más que mastique se va a encontrar con pura grasa. Entonces lo que necesita es que el animal quede con la boca abierta para comerse la lengua, que es una gran porción de proteína que aprovechan”, agrega.

Dado que el ejemplar se encontraba flotando, los funcionarios de Sernapesca y del Museo indicaron que la marea se lo podría llevar más adentro y volverlo a tirar en otra costa, con el cuerpo ya más descompuesto.

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