Necrológicas

– Mario Ernesto Saavedra Sierpe

– Abelardo Pérez Vera

Descentralizar también significa distribuir el desarrollo

Por La Prensa Austral Sábado 18 de Julio del 2026

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Cada vez que se anuncian nuevas transferencias del Royalty Minero, la atención suele centrarse en los montos. Sin embargo, el verdadero debate no debiera estar en las cifras, sino en el cambio de lógica que este instrumento comienza a instalar, en cuanto a que una parte de la riqueza que genera el país pueda servir para corregir las profundas desigualdades territoriales que por décadas ha producido el centralismo.

La tercera cuota transferida a las nueve comunas de Magallanes suma más de $683 millones, completando durante este año recursos por sobre los $2.050 millones para la región. Son recursos importantes para municipalidades cuyos presupuestos son reducidos y cuyos costos de operación están entre los más altos de Chile. Pero también conviene dimensionarlos y decir que, si bien representan un alivio, no son una solución definitiva a las brechas que afectan a los territorios extremos.

Durante décadas, el Estado diseñó políticas públicas bajo una lógica uniforme, como si administrar una comuna aislada de Magallanes costara lo mismo que hacerlo en el centro del país. La realidad demuestra exactamente lo contrario. Construir infraestructura, mantener caminos, asegurar conectividad, prestar servicios básicos o simplemente ejecutar una obra pública en lugares como Timaukel, Cabo de Hornos, Río Verde o Laguna Blanca implica costos muy superiores, derivados de la distancia, el clima, la dispersión poblacional y la logística.

Por eso resulta acertado que el Fondo de Equidad Territorial considere criterios distintos a la sola capacidad de generar ingresos propios y busque reducir las diferencias presupuestarias entre municipios.

Sin embargo, también sería un error presentar este mecanismo como la gran respuesta al desafío de la descentralización. Chile continúa siendo uno de los países más centralizados de la Ocde. Las regiones siguen dependiendo mayoritariamente de decisiones presupuestarias tomadas en Santiago, mientras los municipios continúan con escasa autonomía financiera y reducida capacidad para planificar inversiones de largo plazo.

La verdadera descentralización no puede descansar únicamente en fondos especiales o mecanismos compensatorios. Se requiere fortalecer la autonomía fiscal de las regiones, revisar la distribución de los ingresos públicos y reconocer que administrar un territorio extremo exige criterios diferenciados.

Para Magallanes, este debate tiene una relevancia aún mayor. La región aporta estratégicamente al país a través de su producción energética, su potencial en hidrógeno verde, la actividad antártica, la pesca, el turismo y la soberanía territorial. Resulta razonable que el Estado no sólo valore ese aporte en los discursos, sino también en la forma en que distribuye los recursos para que sus comunas puedan desarrollarse en igualdad de oportunidades.

El Fondo de Equidad Territorial avanza en esa dirección y merece ser valorado. Pero no debe convertirse en un argumento para dar por resuelta la descentralización.

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