En querella criminal terminó la agresión y los daños que sufrió un carrobomba en incendio en la “toma” Lautaro
Pidiendo una investigación a fondo, y que se dé con los autores, el alcalde de Punta Arenas presentó a nombre del Cuerpo de Bomberos una querella criminal en contra de todos los que resulten responsables de la agresión que sufrieron voluntarios cuando acudieron a un incendio en la “toma” Lautaro, al final de calle Manantiales, así como de los daños a un carrobomba, específicamente la destrucción del parabrisas de una de las unidades de la Tercera Compañía “Bomba Alemana”.
El escrito, patrocinado por los abogados de la municipalidad, Cristián Navarro Kamann y Michael Furniss Cifuentes, está dirigido especialmente en contra de quienes la tarde del domingo pasado “arrojaron piedras y otros objetos contundentes contra el carro bomba que participaba en el combate de un incendio estructural en el sector de la “toma” Lautaro de Punta Arenas, ocasionándole daños materiales de consideración y dificultando gravemente el desarrollo de las labores de extinción”.
Piden que la individualización de los autores se logre mediante las diligencias solicitadas en esta presentación, como una orden de investigar a la unidad especializada de Carabineros que el Ministerio Público determine, “destinada a individualizar a todos los participantes en el ataque”.
En esta querella la Municipalidad de Punta Arenas comparece en representación del Cuerpo de Bomberos, en virtud del mandato especial que le fue conferido.
Ataque
El domingo 12 de julio de 2026, aproximadamente a las 18,46 horas, unidades del Cuerpo de Bomberos de Punta Arenas fueron despachadas a un incendio estructural que se desarrollaba en el sector conocido como “toma” Lautaro, en el área poniente de la ciudad, hacia el final de calle Enrique Abello Zelda con intersección de calle Juan Ruíz Mansilla.
“La emergencia afectaba una vivienda construida con materiales de alta combustibilidad. La violencia del fuego y la cercanía de otras edificaciones generaban un riesgo evidente de propagación, lo que hizo necesaria la concurrencia de distintas unidades y la ejecución inmediata de labores de extinción, abastecimiento de agua y protección de las viviendas colindantes”.
La querella indica que “los voluntarios no ingresaron al sector para sostener una disputa ni para ejercer coacción alguna. Acudieron porque una vivienda ardía y existía un peligro real para las personas y los bienes del lugar. Su única finalidad era controlar el fuego, impedir que avanzara y prestar la ayuda que la emergencia exigía”.
Por ende, el ataque contra Bomberos y su material mayor fue repudiado por toda la comunidad. Incluida la delegada presidencial, Ericka Farías, que al día siguiente concurrió a tempranas horas a expresar su solidaridad.
Fue mientras el personal de Bomberos desarrollaba las labores de extinción, que un grupo de personas que se encontraba en el lugar comenzó a insultar y a agredir a los voluntarios, para luego lanzar piedras y otros objetos contundentes en su dirección.
De acuerdo con los antecedentes disponibles, los primeros proyectiles fueron dirigidos directamente contra el carro bomba de la Tercera Compañía.
“El ataque no se limitó a una expresión verbal de hostilidad: se tradujo en impactos concretos sobre una unidad de emergencia plenamente identificable, que se encontraba operando y prestando un servicio destinado a proteger a la propia comunidad”.
“El lanzamiento de piedras dificultó las maniobras de abastecimiento de agua, impidió que el personal realizara normalmente sus funciones y obligó al mando de la emergencia a solicitar la concurrencia de Carabineros de Chile, cuyos funcionarios debieron resguardar y acordonar el sector para permitir la continuación del trabajo bomberil”, detalla la querella.
“Pese a ese escenario, los voluntarios continuaron trabajando y lograron contener la propagación del incendio. Lo hicieron mientras eran expuestos a una situación de riesgo completamente ajena a la emergencia que habían concurrido a enfrentar.
No se trató, entonces, de un daño producido accidentalmente durante una operación. El carro fue atacado de manera deliberada, precisamente mientras su dotación trataba de impedir que el fuego alcanzara otras viviendas. Cada objeto arrojado contra esa unidad no solo golpeó un vehículo: afectó una herramienta indispensable para responder a emergencias y obligó a Bomberos a combatir simultáneamente el incendio y la agresión”.
La reposición del parabrisas dañado tendría un costo cercano a los $4 millones y debería ser importado. No es un vidrio cualquiera, que cuenta con sensores y sistemas asociados a la operación segura del carrobomba.
Para el querellante, “dañar deliberadamente un carro bomba mientras se encuentra en acto de servicio excede con amplitud una afectación patrimonial ordinaria. La conducta interfiere en la atención de una emergencia en curso. Pone en riesgo a quienes se encuentran trabajando y disminuye la disponibilidad de material especializado para hechos posteriores”.




