Necrológicas
  • Amador Hernández Bonnaud
Valeria Gallardo Abello, Rectora CFT Magallanes

“No somos autónomos financieramente y recibimos un aporte prácticamente igual para todas las regiones”

Domingo 19 de Julio del 2026

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– En entrevista con El Magallanes abordó el crecimiento de la institución, la apertura de nuevas sedes en Natales y Punta Arenas, y planteó que el financiamiento debe reconocer las condiciones de
zona extrema. Apunta a alcanzar 500 estudiantes antes de la acreditación institucional de 2030.

Marcos Sepúlveda Loyola

 

Valeria Gallardo no es muy asidua a conversar con los medios de comunicación, pese a que el manejo comunicacional se le da de forma innata. Lo suyo es más trabajar en terreno y dentro del aula, verificando que todo marche conforme a lo estipulado. Hace dos años llegó a Magallanes con la promesa de no ser una rectoría estática y de estar donde están pasando las cosas.

Hoy muestra con orgullo que, pese a las dificultades financieras, los problemas de conectividad y las bajas tasas de retención, lograron consolidar un Centro de Formación Técnica en Porvenir con 130 titulados. “La misión de los CFT estatales es llegar a aquellos lugares más rezagados de la oferta pública”, explica en conversación con El Magallanes.

Admite que en Porvenir aún existen dos desafíos pendientes: mejorar la calidad de los procesos académicos y elevar las tasas de retención. Esta última es una de las tareas más complejas, ya que la deserción no responde principalmente a factores económicos, sino a las dinámicas laborales. El 70% de los estudiantes estudia y trabaja.

Otro desafío es fortalecer el cuerpo docente. Gallardo explica que cuentan con profesores con amplia experiencia en la industria, pero que en algunos casos presentan brechas pedagógicas, especialmente en metodologías de aprendizaje y evaluación. “Nos cuesta conseguir profesionales que tengan esta competencia pedagógica y también las competencias técnicas”, señala. Para enfrentar esta situación realizan capacitaciones permanentes.

Actualmente, el CFT cuenta con 157 estudiantes en Porvenir y una tasa de deserción del 20%, asociada a externalidades que muchas veces no pueden controlar. El promedio de edad de los alumnos bordea los 30 años, por lo que la nivelación y el acompañamiento son fundamentales para evitar el abandono. “Tenemos que retener a ese estudiante, porque debemos brindarle un acompañamiento permanente. Y esa es una gran ventaja de que somos un centro pequeñito”, afirma.

Gallardo también proyecta nuevas oportunidades de crecimiento en Tierra del Fuego, con carreras vinculadas a la acuicultura, el turismo y las energías, especialmente ante el desarrollo futuro de la senda Vicuña-Yendegaia.

– Si hoy tuviera que medir el éxito del CFT, ¿qué indicador considera más relevante: matrícula, empleabilidad, cobertura territorial o impacto en el desarrollo regional?

– “Claramente, el impacto en el desarrollo territorial, porque nosotros hoy somos un Centro de Formación Técnica cuyo deber es formar técnicos y ese trabajo lo hacemos. Pero todo el efecto colateral que hemos ido generando en la comunidad tiene un valor que era impensable. Hoy, en Tierra del Fuego, no solamente somos un Centro de Formación Técnica, sino también un aliado estratégico para cualquier tema que tenga que ver con el desarrollo productivo de la provincia (…) Yo creo que Tierra del Fuego no tenía esa dimensión de la educación superior”.

– ¿Cuál es hoy la mayor barrera para seguir creciendo: financiamiento, infraestructura, disponibilidad de docentes o atraer estudiantes?

– “Yo creo que una de las cosas, o el dolor que tenemos los CFT estatales, es que no tenemos una diferenciación, es decir, no siempre se lee adecuadamente el territorio, ¿ya? Esto ocurre a nivel de política pública, porque nosotros fuimos creados por una ley cuyo foco era llegar a lugares donde no existía formación técnica del Estado…

“Entonces, si tú piensas en eso, sabes que no vas a tener una sustentabilidad financiera asegurada. Nosotros no somos autónomos financieramente y recibimos un aporte del Ministerio a través de un polinomio que es prácticamente igual para todas las regiones. Pero ahí no se hace la diferenciación de que Magallanes es una zona extrema.

“Por eso, desde el año pasado estoy en una cruzada para instalar en las autoridades la convicción de que se debe considerar a Aysén, Arica y Magallanes con un polinomio distinto. Tenemos que incorporar esa condición de aislamiento.

“Así como cuando a una persona le preguntan, por ejemplo, al completar el FUAS, si pertenece a un pueblo originario, también deberían preguntarle si vive en una zona aislada. Porque, si pertenece a una zona aislada, probablemente los costos de vida de su familia son mucho más altos y las condiciones de vida son más complejas…

“Hay muchos factores que hoy no están considerados y yo quiero que sean incorporados. Que se consideren en la ficha de protección social y que se reconozca esa realidad, para que ojalá los estudiantes de zonas extremas puedan acceder a la gratuidad solamente por vivir en estos territorios”.

– ¿Se ha creado conciencia en las autoridades sobre esta necesidad?

– “Nosotros tenemos una asociación de rectores de los CFT estatales y ellos lo tienen súper claro. También lo tienen las nuevas autoridades del Ministerio de Educación y las anteriores.

“El tema es que hay que hacer un cambio en la política pública. Fíjate que, de hecho, cuando se crean los CFT estatales se establece que vamos a ser financiados con un aporte basal, al igual que cualquiera de las universidades del Estado. Pero hasta ahora eso no ha ocurrido.

“Entonces, como red, también estamos tratando de avanzar para que esa promesa se cumpla. Porque si las universidades del Estado tienen un financiamiento basal, nosotros también somos una política pública. No somos el pariente pobre de la universidad. No tenemos que depender del gobierno de turno, porque somos una institución estatal”.

– ¿Y financieramente es sostenible?

– “No, el CFT de Magallanes no”.

– ¿Y cómo se encamina hacia la sostenibilidad financiera?

– “Nuestro proyecto, o el plan maestro, o en términos más económicos nuestro plan de negocio -aunque no es un negocio, por favor no se vaya a considerar eso-, es que de aquí a cinco años, antes de presentarnos a la acreditación institucional, que será en 2030, cuando tenemos que entregar los tres informes, ya debemos contar con una matrícula de al menos 500 estudiantes.

“Eso nos va a dar, no una autonomía -porque financieramente no vamos a ser autónomos; no podremos sostenernos sin el aporte del Estado a través del polinomio-, pero sí nos permitirá tener una mayor holgura para desarrollar otros proyectos y avanzar en lo que mencionaba anteriormente: innovación, transferencia tecnológica e investigación aplicada.

“La idea es que nosotros, como centro, también podamos entregar soluciones a los territorios”.

Plan de expansión

Los frutos cosechados en Porvenir ahora los quieren replicar en Puerto Natales. Existen varias motivaciones: llevar una propuesta de educación superior a una comuna de 30 mil habitantes, ampliar la matrícula del centro y contribuir a cerrar brechas de formación.

Valeria Gallardo afirma que no abren carreras cuya demanda ya está cubierta, sino que apuntan a aquellos rubros donde no existe otra institución que imparta ese tipo de formación.

En Puerto Natales ya se encuentran en pleno proceso de construcción de su nueva sede. Gallardo espera que, si no surgen dificultades climáticas que retrasen las obras, en noviembre de este año puedan inaugurar un edificio de 700 metros cuadrados y, en abril, recibir a los primeros estudiantes natalinos.

Ese mismo mes también esperan inaugurar su sede en Punta Arenas, donde actualmente ya imparten dos carreras en modalidad semipresencial, las que a partir del próximo año se dictarán en las dependencias de la ex Escuela Patagonia, edificio que está siendo refaccionado.

Después de realizar estudios, levantamientos de brechas, conversaciones con distintos actores regionales e informes ministeriales, en Puerto Natales partirán impartiendo una carrera relacionada con la automatización y mantención de sistemas para la industria salmonera, mientras que en Punta Arenas ofrecerán una vinculada a la logística.

– ¿Existe una estrategia para que cada sede tenga una identidad propia según las necesidades productivas de su territorio o el objetivo es ofrecer una formación homogénea en toda la región?

– “Por ejemplo, la carrera de Mantenciones Acuícolas, que existe en Porvenir, va a tener un giro respecto de la que se impartirá en Puerto Natales, porque estamos haciéndonos cargo de las necesidades que se han ido levantando en las mesas técnicas y de los requerimientos planteados por las personas con las que nos hemos entrevistado.

“Por ejemplo, el año pasado, cuando comenzamos con estas mesas técnicas, una de las carreras que aparecía como prioritaria en Punta Arenas era Técnico Veterinario. Nosotros ya teníamos esa carrera en Porvenir y no existía otra oferta de esa especialidad en la región.

“… Nos demoramos en instalarnos en Punta Arenas y Santo Tomás comenzó a impartir este año la carrera de Técnico Veterinario, con todos sus cupos completos. Entonces, hoy nosotros no podemos abrir una carrera que vaya a saturar el mercado, porque estamos obligados a asegurar la empleabilidad.

“O sea, nosotros no podemos abrir una carrera solo po rque sepamos que tiene alta demanda y será económicamente rentable para nosotros. Tenemos que pensar en carreras que vengan a cerrar brechas productivas de cada territorio, y eso es lo que estamos haciendo”.

La rectora agrega que en Puerto Natales no buscan “absorber matrícula por absorber”. “Nosotros no fuimos creados para el mercado, sino para formar personas, cerrar brechas y preparar técnicos competentes que contribuyan a mejorar la producción”, sostiene. “La principal brecha es la mantención industrial, porque es allí donde las empresas salmoneras enfrentan mayores dificultades”, explica.

 

Formación técnica en la región

– Muchas veces se dice que las empresas no encuentran técnicos y, al mismo tiempo, hay personas que no encuentran empleo. ¿Dónde está hoy esa desconexión en Magallanes?

– “Esto no es una realidad exclusiva de Magallanes, sino una problemática de cómo concebimos el sistema de educación superior.

“Tú te tienes que acordar -bueno, eres joven- que en algún minuto el acceso a la educación superior se masificó enormemente y esto también tiene un componente aspiracional. Si yo puedo ser profesional universitario, ¿para qué voy a ser técnico? En muchas familias, y también entre los jóvenes, está instalada la idea de que estudiar una carrera universitaria de cinco años tiene mayor prestigio, por decirlo de alguna forma, que una carrera técnica de dos años y medio.

“Además, existe la lógica de que la diferencia está dada por la jerarquía y el nivel de responsabilidad dentro de una empresa. Si soy técnico, voy a desempeñarme en funciones operativas; en cambio, un profesional tendrá una posición de liderazgo y una mirada más estratégica. Entonces, muchos piensan: ‘Yo no quiero estar en la operación, quiero estar en lo estratégico’, y optan por una carrera universitaria.

“En algún momento también existía una diferencia económica importante, porque el técnico ganaba un sueldo y el profesional uno mayor. Pero hoy hay tantos profesionales -ingenieros en construcción y de muchas otras áreas- que muchos terminan desempeñando funciones operativas y no estratégicas, precisamente porque existe una saturación de profesionales. (…) Al final, todos terminan compitiendo por los mismos puestos de trabajo”.

– ¿Qué perfiles técnicos están demandando con mayor fuerza sectores como hidrógeno verde, energía, logística, turismo, construcción, salud o acuicultura? ¿Qué porcentaje de esa demanda estima que el CFT está en condiciones de cubrir hoy y qué brechas siguen existiendo?

– “Gran parte de la oferta en logística, como te decía al principio, ya está siendo cubierta por otros CFT en Punta Arenas. Nosotros, en Porvenir, somos los únicos que impartimos esa formación y también lo seremos en Puerto Natales, por lo que esperamos contribuir a cerrar esa brecha. Piensa que somos una zona extrema y el movimiento de insumos y manufacturas es enorme.

“Esperamos reducir no solo la brecha de disponibilidad de personas, sino también la de competencias. Lo que nos dicen las empresas es que muchas veces sí cuentan con trabajadores para desempeñar determinadas funciones, pero presentan deficiencias en su formación. Cuando existen falencias en un proceso, la empresa pierde tiempo y disminuye su eficiencia y eficacia.

“Entonces, cuando mejoramos las competencias de un técnico o de un profesional, esa persona desarrolla mejor su trabajo, tiene un mejor desempeño y todos ganamos en productividad y tiempo”.

– ¿Y esto puede incidir, a largo plazo, en la productividad de la empresa?

– “Claramente… Esas personas deben seguir actualizando permanentemente sus competencias, porque existe un marco de cualificaciones y perfiles ocupacionales que se está renovando de manera constante. Hoy todo cambia a un ritmo muy vertiginoso: la tecnología, la informática y los procesos productivos evolucionan todos los días.

“Antes uno estudiaba una carrera y podía ejercer toda la vida sin necesidad de actualizarse. Hoy eso ya no ocurre. El conocimiento avanza muy rápido y siempre aparece una nueva solución o una innovación que mejora un proceso. Por eso ese técnico tiene que volver a capacitarse y aprender nuevamente”.

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