Punta Arenas en una novela de Julio Cortázar (3)
El viaje real de Cortázar se da en plena Segunda Guerra Mundial, cuando ejercía como profesor en la localidad de Chivilcoy, Buenos Aires. De ello dejó constancia expresa solo en su correspondencia, además de una referencia en el texto autobiográfico “Imagen de John Keats” (escrito en 1951 y publicado en 1995).
Vamos entonces con extractos de la correspondencia:
Carta a Mercedes Arias, Buenos Aires, diciembre de 1942: “…llámeme antes del 10 de enero; ese día salgo para Chile en un barco llamado –hermosamente– Arauco; son veinte días de mar, distribuidos proporcionalmente entre el verde Atlántico, el blanco estrecho de Magallanes y el glauco Pacífico. Necesito ese viaje, tengo que hacerlo o, de lo contrario, perderé los pocos deseos que todavía me quedan de vivir en la Argentina, país infecto”.
Carta a Lucienne Chavance de Duprat, Buenos Aires, diciembre de 1942: “Estoy en vísperas de un viaje: el 10 de enero me voy a Chile por mar”.
Carta a Mercedes Arias, Viña del Mar, enero de 1943: “Embarco el 27 en el Arica. Hope they don’t sink her. Son 20 días de mar… y el estrecho de Magallanes. Ya le contaré en Buenos Aires o –si nos hunden– en el Cielo”.
Carta a Lucienne Chavance de Duprat y Marcela Duprat, Viña del Mar, 27 de enero de 1943: “Esta noche zarpa el Arica, llevándome –mejor, trayéndome– a Buenos Aires. Calculo estar allí el 17 o el 18 de febrero y, si los señores del Eje no disponen otra cosa, ya que mi barquito es de bandera chilena. Son más de 20 días de mar, repartidos entre el Pacífico, el estrecho de Magallanes y el Atlántico”.
En “Imagen de John Keats”, Cortázar apunta: “…me vine en el Arica desde Valparaíso, veintidós días de viaje…”, “…conocí a una acróbata quemada por la luna en Punta Arenas, y cuando no pude más me vine en el Arica desde Valparaíso…”.
Cortázar no se embarcó en el vapor “Arauco”, como lo había planificado. Viajó en tren de Buenos Aires a Mendoza, atravesó la cordillera de Los Andes en automóvil y llegó a Santiago de Chile, donde permaneció seis días. Viajó al sur (Osorno y Valdivia), retornó a Santiago, luego a Viña del Mar y, finalmente, a Valparaíso para abordar el vapor “Arica”. El viaje se inició y terminó en Buenos Aires.
La correspondencia da cuenta de la preocupación (casi angustia) de Cortázar por emprender un viaje en medio de un conflicto bélico, en un barco de bandera chilena y por mares chilenos, sin saber si llegaría a destino. En cuanto a Punta Arenas y el estrecho de Magallanes, asumen narrativamente la categoría de “no lugares”: solo son vías de paso hacia Buenos Aires, no obstante la certeza de tener que transitar por ellas “si los señores del Eje no disponen otra cosa”.
En la novela “Los Premios”, un grupo de “afortunados” gana un crucero en el vapor “Malcolm”, en una especie de lotería estatal. Los pasajeros no conocen el destino exacto de la travesía. La única (y relativa) certeza era la recalada en Punta Arenas: “Cuando hicieran escala en Punta Arenas, el correo…” / “¿Adónde nos llevan después de Punta Arenas? Es una escala muy rara, Punta Arenas.” / “…a lo mejor llevan chanchos a Punta Arenas o bandoneones a Tokio…” / “¿Desde dónde se podrá mandar carta a Buenos Aires? No sé, supongo que desde Punta Arenas. Creo que hacemos escala” / “Es decir que si empieza a llover, o cuando haga frío en el estrecho de Magallanes, tendremos que pasarnos el día en el bar o en las cabinas…”. De estas citas se podría inferir un conocimiento y una experiencia —al menos una— de Cortázar por estos lares, por donde efectivamente pasó.
Nuevamente aparece la preocupación, la angustia, esta vez por no conocer el destino final de un viaje pensado para tres meses y que termina abruptamente al tercer día. Nuevamente, también, las certezas, en este caso, de llegar a Punta Arenas, que en la novela forma parte del espacio narrativo.
Resulta interesante descubrir que Punta Arenas y el estrecho de Magallanes aparecen tempranamente en la narrativa de ficción de Cortázar, con el antecedente y una aparente relación con el viaje real del autor en 1943, referido en su correspondencia. Ello confirma lo que hace unos años veníamos sosteniendo: lo del viaje real de 1943 reflejado en el viaje de ficción de la novela “Los Premios”.
Luego de una prudente revisión bibliográfica, no hemos encontrado evidencia de investigaciones, ni siquiera menciones a esta posible relación (excepto el propio reconocimiento de Cortázar). Es por ello que, ahora con mayores antecedentes, hemos abordado el tema.
Fuentes de apoyo:
Bernárdez A. y Álvarez C. (2012). Julio Cortázar. Cartas 1937-1954. Alfaguara.
Centro de Estudios Latinoamericanos (CEMLA).
https://cemla.com/buscador/
Cortázar, J. (1960). Los Premios. Alfaguara.
Cortázar, J. (1962). Historias de cronopios y de famas. Alfaguara.
Cortázar, J. (1996). Imagen de John Keats. Alfaguara.
El Paracaídas. El día que Cortázar visitó el Peda; Nº 13, diciembre 2015 – enero 2016.
Compañía Chilena de Navegación Interoceánica (2009). Maritime Timetable Images.
La Nación (7 de noviembre de 1970). Julio Cortázar: “La lucha por la patria también se puede librar fuera de ella”.
La Tercera (20 de abril de 2013). Julio Cortázar en Chile: libros, flores y revolución.
Montes-Bradley, Eduardo (2008). Cortázar sin barba. MB.
Tomasi, Diego (2013). Cortázar por Buenos Aires, Buenos Aires por Cortázar. Seix Barral.




