Necrológicas
  • Amador Hernández Bonnaud
Representante de la agrupación La Grez Fin del Mundo

Susan González Romero: una vida dedicada a las Invernadas que la llevó a ser portada de la revista del Carnaval

Domingo 19 de Julio del 2026

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– Con 29 años, esta puntarenense ha estado vinculada a esta fiesta invernal prácticamente toda su vida. Su historia comenzó cuando tenía apenas seis años y participó en una de las murgas organizadas por Methanex.

 

 

Matías Ponce Cerda

A comienzos de la semana pasada, Susan González Romero recibió una noticia inesperada. Un compañero de
La batucada Grez Fin del Mundo le escribió para avisarle que aparecía en la portada de la revista especial del Carnaval de Invierno publicada por La Prensa Austral. Lo que inicialmente pensó que era una fotografía más del evento terminó convirtiéndose en un reconocimiento simbólico a una trayectoria de más de veinte años ligada a las Invernadas.

“No me lo esperaba. Me avisaron y pensé que era alguna foto del interior de la revista. Después fui a comprar el diario y me di cuenta de que estaba en la portada. Fue una sorpresa muy bonita”, recuerda.

Para Susan, la aparición en la publicación también representó un reconocimiento al esfuerzo colectivo de su agrupación. “Fue agradable ver que aparecimos como correspondía. Detrás de cada traje hay muchísimo trabajo. Cada mostacilla, cada detalle y cada cabezal fueron confeccionados por nosotros mismos. Es algo que valoramos mucho porque refleja todo el esfuerzo que hay detrás de una presentación”, comenta.

Con 29 años, nacida y criada en Punta Arenas, Susan ha estado vinculada al Carnaval de Invierno prácticamente toda su vida. Su historia comenzó cuando tenía apenas seis años y participó en una de las murgas organizadas por Methanex. Más tarde se integró a las actividades carnavaleras de su establecimiento educacional y posteriormente desarrolló una extensa trayectoria artística junto a la Escuela de Danzas Paz Solar.

Una vida ligada a la danza

La pasión por el baile llegó temprano. A los nueve años comenzó su formación en danza junto a Paz Solar, una experiencia que marcaría gran parte de su desarrollo artístico. “Empecé a bailar a los nueve años con Paz Solar y seguí toda mi vida con ella. Incluso cuando me fui a estudiar a Valparaíso, cada vez que volvía en vacaciones retomaba las clases”, relata.

Durante años participó en distintas versiones del Carnaval de Invierno, primero en murgas y posteriormente como parte de los espectáculos coreográficos que acompañaban a los carros alegóricos. Esa experiencia le permitió vivir de cerca distintas etapas de una celebración que considera parte esencial de la identidad magallánica.

Su formación profesional tomó un rumbo distinto. Estudió Terapia Ocupacional en Valparaíso, pero nunca abandonó la danza. Actualmente continúa vinculada al mundo artístico a través de la samba y de una disciplina que ella misma ha desarrollado: el bellysamba, una fusión entre danza árabe y samba brasileña. “Son las dos disciplinas que más me gustan. Ambas tienen mucha percusión y existen artistas que han trabajado mezclando esos ritmos, así que encontré una forma de unirlas y crear algo propio”, explica.

El carnaval como
encuentro y tradición

A lo largo de más de dos décadas participando en las Invernadas, Susan ha visto cómo el Carnaval ha evolucionado y cambiado de escenario. Sin embargo, asegura que el sentido de la celebración continúa siendo el mismo. “Me gusta participar porque siento que es una fiesta de nuestra región. Es una instancia donde se reúne gente de Punta Arenas, Puerto Natales, Porvenir, Río Grande y Río Gallegos. Más que una actividad local, es una fiesta de toda la Patagonia”, sostiene.

Entre sus recuerdos más entrañables aparecen las antiguas celebraciones en calle Bories, cuando las tradicionales luces de colores anunciaban que el Carnaval estaba próximo. “Cuando era niña, ver las luces colgadas entre los postes era la señal de que se acercaban las Invernadas. Eso tenía una magia especial. Hoy siento que en la Costanera falta un poco de esa atmósfera”, comenta.

También reconoce que la participación de empresas y organizaciones era más activa que en años anteriores, algo que le gustaría volver a ver. “Antes había más competencia entre los carros alegóricos y las empresas se involucraron mucho. Me gustaría que eso regresara porque ayudaba a darle más vida a la fiesta”.

Una nueva etapa junto
a La Grez Fin del Mundo

Tras años participando junto a la Escuela de Danzas Paz Solar, Susan inició una nueva etapa al incorporarse a La Grez Fin del Mundo, agrupación dedicada a la samba con la que lleva tres años participando en distintos carnavales de la Patagonia.

La organización reúne a más de cuarenta integrantes y ha logrado consolidar una fuerte identidad dentro de los eventos carnavaleros de la zona austral. “Lo que más valoro es que somos un grupo muy unido. Con el tiempo nos hemos ido conociendo más y formando una verdadera familia. Participamos porque nos gusta ser parte de esta fiesta y porque disfrutamos compartir juntos”, afirma.

La agrupación ha participado no solo en Punta Arenas, sino también en Puerto Natales y otras ciudades patagónicas. En Natales incluso han obtenido primeros y segundos lugares en competencia. “Nos da un poco de risa porque hemos obtenido mejores resultados fuera de Punta Arenas que en nuestra propia ciudad. Pero nunca hemos participado pensando en ganar. Lo hacemos porque nos gusta y porque creemos en lo que hacemos”, comenta.

El valor del trabajo
colectivo

Detrás de cada presentación existe un esfuerzo que muchas veces el público no alcanza a dimensionar. Vestuarios, accesorios y cabezales son confeccionados por los propios integrantes durante meses de preparación. “Cada pelotita, cada mostacilla y cada detalle de nuestros trajes está hecho por nosotros. Los músicos también confeccionan sus propios cabezales. Hay mucho trabajo detrás de esos minutos que la gente ve durante el desfile”, explica.

Por eso considera especialmente significativo que integrantes de La Grez hayan sido destacados en la revista oficial del Carnaval. “Fue bonito porque aparecemos varios integrantes del grupo. También salió Consuelo, que lleva muchísimos años participando. Es una forma de reconocer el trabajo y el compromiso que existe detrás de cada presentación”.

Mirando hacia el futuro

En el marco de los 30 años del Carnaval de Invierno, Susan espera que la celebración continúe creciendo y fortaleciendo aquellos elementos que la transformaron en un símbolo de Punta Arenas.

Entre sus deseos se encuentra el regreso de los grandes carros alegóricos, una mayor participación de empresas y una mejor ambientación de los recorridos con iluminación y decoración.

“Me gustaría que volviera esa magia de los carros. También que se recuperaran las luces que adornaban la ciudad y que hacían sentir que el Carnaval estaba llegando. Son detalles que forman parte de los recuerdos de muchos puntarenenses”, señala.

A pesar de los cambios, mantiene intacto el entusiasmo que la ha acompañado desde la infancia. “Quiero que esta fiesta siga existiendo por muchos años más. Es parte de nuestra identidad y de nuestra historia. Ojalá las nuevas generaciones también puedan vivir la emoción que sentimos nosotros cuando éramos niños esperando la llegada del Carnaval de Invierno”.

Después de más de veinte años participando en las Invernadas, Susan continúa recorriendo las calles de Punta Arenas con la misma pasión que la llevó a integrarse por primera vez a una murga siendo niña. Una historia marcada por la danza, la comunidad y el profundo cariño por una celebración que considera patrimonio vivo de la Patagonia.

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