Necrológicas
  •  Ida Castillo Díaz

Atropello y muerte de puma juvenil

Por La Prensa Austral Martes 21 de Julio del 2026

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Antes que un hecho aislado, la muerte de un puma juvenil atropellado en la Ruta Internacional CH-255 debe entenderse como una advertencia. No es la primera vez que ocurre y, aunque no existen estadísticas públicas que dimensionen con precisión la frecuencia de estos accidentes en Magallanes, es sabido que cada cierto tiempo la fauna silvestre termina siendo víctima del tránsito vehicular. Muchas veces los casos pasan inadvertidos; otras, como ahora, logran conocerse porque existe una denuncia oportuna y la intervención de los organismos competentes.

La imagen de un ejemplar gravemente herido, con un severo traumatismo craneoencefálico y finalmente muerto pese a los esfuerzos del personal del Servicio Agrícola y Ganadero, obliga a reflexionar sobre la responsabilidad que implica conducir por las rutas de la región. Magallanes posee una riqueza natural excepcional y gran parte de sus caminos atraviesan sectores donde la presencia de fauna silvestre es parte del paisaje habitual. Guanacos, zorros, ñandúes y, en menor medida, pumas, comparten estos espacios con un creciente flujo de vehículos particulares, pasajeros y de carga.

Es cierto que no todos los atropellos pueden evitarse. Un animal puede irrumpir sorpresivamente en la calzada y dejar escaso margen de reacción. Sin embargo, también es evidente que el exceso de velocidad, la falta de atención o la confianza excesiva aumentan considerablemente el riesgo. Conducir en rutas rurales exige una actitud distinta: velocidades prudentes, atención permanente y la comprensión de que esos caminos no son un circuito exclusivo para los automóviles.

El caso del puma reabre además una discusión sobre la convivencia entre desarrollo, conectividad y conservación. La fauna nativa no reconoce límites administrativos ni carreteras. Su desplazamiento responde a necesidades de alimentación, reproducción o búsqueda de territorio. Somos nosotros quienes hemos intervenido esos espacios y, por lo mismo, recae en las personas la mayor responsabilidad para minimizar los impactos.

Tan importante como prevenir es actuar correctamente cuando ocurre un incidente. La recomendación formulada por el seremi de Agricultura merece ser reforzada, respecto de que nunca se debe intentar manipular un animal silvestre herido. Incluso debilitado, puede reaccionar de manera impredecible, poniendo en riesgo tanto a las personas como al propio ejemplar. La conducta adecuada es mantener distancia y avisar de inmediato al Servicio Agrícola y Ganadero, que cuenta con personal capacitado para evaluar la situación y adoptar las medidas correspondientes.

La muerte de este puma juvenil representa una pérdida para el patrimonio natural de Magallanes. Pero también puede transformarse en una oportunidad para fortalecer una cultura de conducción preventiva y de mayor respeto por la biodiversidad regional.

Cada conductor tiene en sus manos una parte de esa responsabilidad. Reducir la velocidad cuando las condiciones lo ameritan, mantenerse alerta y reportar oportunamente este tipo de situaciones son gestos simples que pueden marcar la diferencia entre preservar una vida silvestre o lamentar una nueva pérdida.

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