El machismo-leninismo
Le llamo así a la chilenísima y atávica costumbre de mirar en menos al género femenino. Precisamente porque las leyes son diferentes es que a la mujer le cuesta asumir que ganar dinero es legítimo y la hace más libre. Tiene miedo de ser catalogada de materialista, fría y ambiciosa. Esto se percibe hasta en las actitudes que ambos sexos asumen en una oficina. Vamos examinando:
EL: Tiene en la mesa una foto de su familia.
COMENTARIO: Muy bien. Es un padre responsable.
ELLA: Tiene en la mesa una foto de su familia.
COMENTARIO: Humm…antepone la familia a su carrera profesional.
EL: Su mesa está desordenada.
COMENTARIO: Obviamente, es un hombre muy ocupado y trabajador.
ELLA: Su mesa está desordenada.
COMENTARIO: Se ve claramente que es una mujer atolondrada y desorganizada.
EL: Está hablando con sus compañeros de trabajo
COMENTARIO: Debe de estar comentando las últimas transacciones de la compañía.
ELLA: Está hablando con sus compañeros de trabajo.
COMENTARIO: Debe de estar chismorreando.
EL: No está en su lugar de trabajo.
COMENTARIO: Debe estar en una reunión
ELLA: No está en su lugar de trabajo.
COMENTARIO: Debe de estar en el baño.
EL: No está en la oficina.
COMENTARIO: Estará visitando a algún cliente.
ELLA: No está en la oficina.
COMENTARIO: Debe de estar de compras.
EL: Está almorzando con el jefe.
COMENTARIO: Es un hombre que va para arriba.
ELLA: Está almorzando con el jefe.
COMENTARIO: Seguramente hay “algo” entre ellos.
EL: Le han jugado una mala pasada.
COMENTARIO: ¿Se ha enojado?
ELLA: Le han jugado una mala pasada.
COMENTARIO: ¿Ha llorado?
EL: Va a casarse.
COMENTARIO.Sentará cabeza.
ELLA: Va a casarse.
COEMENTARIO: Estará embarazada y dejará de trabajar.
EL: Va a tener un hijo.
COMENTARIO: Tendrán que subirle el sueldo.
ELLA: Va a tener un hijo.
COMENTARIO: La empresa tendrá que darle el maternal.
EL: Pierde cinco minutos en reírse de las leseras de un papel que circula por la oficina.
ELLA: Pierde cinco días en escribir las tonterías de un papel que circula por la oficina.
Lo paradojal es que esa malsana tendencia a discriminar a las mujeres en muchos aspectos de la vida fue sustentado por hombres de gran vuelo intelectual, como Buda, Confucio, Pericles, Santo Tomás, Voltaire, Rousseau, Napoleón, Nietzche y Miguel de Unamuno.
En Chile, es útil recordar el caso que pasó a la historia con el nombre de “La Cuestión del Sacristán”, donde un grupo de señoras de la capital visitó al Presidente Manuel Montt (1851-1861) para comunicarle que si desterraba al arzobispo Valdivieso, ellas se colgarían de su carruaje, y que éste no podría salir sino pasando sobre sus cuerpos.
Más tarde, hacia el año 1884, un grupo de avezadas mujeres de la sociedad de San Felipe intentó hacer efectivo el derecho a voto consagrado en la Constitución de 1833, tratando de inscribirse en los registros electorales. El ministro Ignacio Zenteno, interpelado en la Cámara ante un hecho inusual, respondió que las mujeres podían y debían votar, considerando que ni la Constitución ni la Ley Electoral de 1874 las privaba de ese derecho.




