Canela, Coyhaique y Punta Arenas, los tres equipos que se impusieron en la Feria Antártica Escolar y que viajarán a la Antártica
- Los proyectos abordaron el uso de energía mareomotriz, bacterias magnetotácticas y microalgas antárticas.
Los estudiantes destacaron la emoción de obtener el reconocimiento después de un proceso marcado por el trabajo, los nervios y la posibilidad de acercarse por primera vez a la investigación científica vinculada con el Continente Blanco.
La ciencia escolar volvió a tener a la Antártica como punto de encuentro en Punta Arenas, donde durante esta semana se desarrolló la XXIII Feria Antártica Escolar. Hasta Magallanes llegaron delegaciones provenientes de distintas regiones del país para presentar investigaciones que durante meses fueron desarrolladas en sus establecimientos educacionales y que, tras un proceso nacional de selección, consiguieron avanzar hasta la etapa presencial del concurso.
Fueron 15 equipos los que llegaron a Punta Arenas, seleccionados entre más de 400 propuestas recibidas a nivel nacional, en una instancia que permitió reunir en Magallanes a estudiantes y docentes provenientes de distintas zonas de Chile. Desde Canela, Coyhaique, Parral, San Nicolás, Antofagasta, Viña del Mar, distintas comunas de la Región Metropolitana, La Araucanía, Constitución y Punta Arenas llegaron las delegaciones que durante las jornadas de la feria defendieron sus investigaciones ante un Jurado Ciudadano y un Jurado Científico.
La instancia fue organizada por el Instituto Antártico Chileno y permitió que los participantes no solo expusieran sus proyectos, sino que también compartieran entre ellos y conocieran otras formas de abordar la investigación antártica desde las aulas. Finalmente, los tres primeros lugares quedaron en manos de equipos de Canela, Coyhaique y Punta Arenas.
La emoción del triunfo:
tres equipos viajarán
a la Antártica
La emoción llegó al máximo momento de la XXIII Feria Antártica Escolar cuando se anunciaron los equipos ganadores. Fueron tres los proyectos que obtuvieron el reconocimiento y que ahora tendrán la posibilidad de cumplir el gran sueño de la competencia: viajar a la Antártica y conocer en terreno el territorio que durante meses estudiaron, investigaron y llevaron a sus aulas. Los equipos de Canela, Coyhaique y Punta Arenas fueron seleccionados entre más de 400 propuestas recibidas desde distintos puntos de Chile y terminaron convirtiéndose en los ganadores de esta nueva versión de la feria.
Desde Canela, Alejandra Sandoval Bastías y Ash Molina Molina, guiados por el docente Daniel Galaz Pereira, fueron reconocidos por “Oportunidades y limitaciones de la energía mareomotriz como alternativa complementaria en una futura transición energética de la Base Profesor Julio Escudero”.
Desde Coyhaique, Fabiana Martina Durán Zárate y Matías Germán Vargas Gómez, junto a la docente Ana Luisa Gutiérrez Molina, obtuvieron el reconocimiento por “Minería metagenómica de bacterias magnetotácticas en lagos subglaciales antárticos: validación in silico de biofirmas para la búsqueda de vida en lunas heladas”.
Y desde Punta Arenas, Benjamín Ossandón González y la docente Javiera Soto Quezada fueron reconocidos por “Mixótrofas antárticas bajo la lupa: ¿Cómo responde su estrategia nutricional al aumento de temperatura en el océano Austral?”.
Ahora, los tres equipos deberán prepararse para una experiencia que hasta hace poco pertenecía al terreno de sus investigaciones: viajar a la Antártica. El premio les permitirá pasar de estudiar el Continente Blanco desde sus establecimientos a conocer directamente sus paisajes, sus condiciones y los espacios donde se desarrolla parte de la ciencia que inspiró sus proyectos.
El proyecto de energía mareomotriz que conquistó a la Feria Antártica Escolar
Desde Canela, en la Región de Coquimbo, llegó hasta Punta Arenas una propuesta que buscaba mirar hacia el futuro de la energía en la Antártica. El proyecto “Oportunidades y limitaciones de la energía mareomotriz como alternativa complementaria en una futura transición energética de la Base Profesor Julio Escudero” fue desarrollado por Alejandra Sandoval Bastías y Ash Molina Molina, guiados por el docente Daniel Galaz Pereira, y terminó siendo reconocido como uno de los tres proyectos ganadores de la XXIII Feria Antártica Escolar.
Para el equipo, llegar hasta Magallanes ya había significado un desafío importante. La delegación provenía de Canela, una comuna coquimbana con menos de 10.000 habitantes, y debió recorrer una larga distancia para encontrarse en Punta Arenas con estudiantes y docentes de distintas regiones del país.
La investigación puso el foco en la energía mareomotriz como una alternativa complementaria para una futura transición energética de la Base Profesor Julio Escudero. La propuesta nació desde la inquietud por encontrar alternativas de generación energética que permitan avanzar hacia el uso de energías limpias en un territorio donde la investigación científica tiene un papel fundamental.
Alejandra Sandoval explicó que el principal enfoque del trabajo había sido “poder tener energía limpia para generar una ciencia limpia”, poniendo en relación la búsqueda de nuevas fuentes energéticas con el desarrollo de la investigación científica en la Antártica.
El camino hasta Punta Arenas estuvo marcado por la sorpresa. Ash Molina recordó que, cuando comenzaron el proceso, nunca imaginaron hasta dónde podía llegar el proyecto. “Si llegamos a Punta Arenas, eso ya era un logro y ya era un premio”, comentó.
La experiencia también tuvo un componente especial para los estudiantes, pues en el caso de Ash había sido su primera vez viajando en avión y tuvo, incluso, la oportunidad de fotografiarse junto a los pilotos. Desde Canela, el recorrido continuó hacia Santiago y posteriormente hasta Punta Arenas, en un viaje que terminó conduciendo al equipo hacia una experiencia todavía mayor.
La expectativa ahora está puesta en el viaje al Continente Blanco. El estudiante reconoció que la posibilidad de conocer la Antártica resulta “increíble” y manifestó su deseo de que la propuesta pueda algún día avanzar más allá de la investigación escolar. “Ojalá que nuestra tecnología se pueda implementar, porque es lo que más preocupa”, señaló.
Daniel Galaz Pereira destacó precisamente el orgullo que significaba para la comunidad educativa haber conseguido llegar hasta esta etapa y posteriormente ganar el viaje a la Antartica. Para el docente, el resultado no solo representó un reconocimiento para los estudiantes, sino también para el establecimiento y la comuna desde la que viajaron.
De Coyhaique a la Antártica: la investigación sobre bacterias que llevó a dos estudiantes al Continente Blanco
Desde Coyhaique llegó hasta Punta Arenas una investigación que llevó a dos estudiantes a internarse en uno de los campos más complejos de la ciencia antártica. Fabiana Durán Zárate y Matías Vargas Gómez, del Liceo San Felipe Benicio, junto a su docente Ana Luisa Gutiérrez Molina, fueron reconocidos como uno de los tres equipos ganadores de la XXIII Feria Antártica Escolar con el proyecto “Minería metagenómica de bacterias magnetotácticas en lagos subglaciales antárticos: validación in silico de biofirmas para la búsqueda de vida en lunas heladas”.
La investigación se centró en bacterias magnetotácticas y su presencia en ambientes subglaciales antárticos, abordando la posibilidad de utilizar biofirmas para avanzar en la búsqueda de vida en lunas heladas. Un tema complejo que los estudiantes tuvieron que aprender a comunicar de manera clara tanto ante la comunidad como frente a especialistas.
La experiencia comenzó a tomar una dimensión distinta cuando el equipo debió presentar su trabajo ante el Jurado Ciudadano en Zona Franca. Para Ana Luisa Gutiérrez Molina, docente de Biología y Ciencias Naturales, aquella primera presentación significó también un ejercicio que ayudó a los estudiantes a prepararse para la defensa científica.
“Para el Jurado Ciudadano en Zona Franca intentamos hacerlo lo más simple posible”, explicaron los alumnos, quienes explican que esa experiencia les sirvió para enfrentar el Jurado Científico.
El proceso estuvo marcado por el esfuerzo y también por la incertidumbre. Fabiana Durán reconoció que no esperaba realmente terminar entre los equipos ganadores. Por eso, conocer el resultado tuvo un impacto especial para la estudiante, quien resumió su reacción en pocas palabras: “Estoy muy feliz, muy agradecida. Ha sido una experiencia muy bonita”.
Matías Vargas compartió la emoción, aunque también recordó los momentos de tensión que acompañaron el desarrollo de la investigación. “Pasamos mucho estrés. Fue mucho trabajo detrás de todo”, relató.
El estudiante reconoció que el equipo había llegado a Punta Arenas pensando que sus posibilidades de ganar eran reducidas. El reconocimiento cambió completamente ese escenario. El proyecto que comenzó en las aulas del Liceo San Felipe Benicio terminó entre los tres ganadores de la feria y abrió para sus integrantes la posibilidad de viajar a la Antártica.
Para la profesora Gutiérrez Molina, el resultado también tuvo un significado especial porque desde el inicio había confiado en el potencial de la investigación. Recordó que, cuando conoció el proyecto, les había dicho a sus estudiantes: “Es un proyecto ganador”.
Ahora, esa investigación dejará por un momento el trabajo teórico y las presentaciones para acercarse al territorio que dio origen a la propuesta. Los estudiantes tendrán la oportunidad de viajar al Continente Blanco y conocer directamente un espacio que hasta ahora han estudiado desde Coyhaique.
El representante de Magallanes
La Antártica siempre estuvo cerca para Benjamín Ossandón González, pero ahora tendrá la oportunidad de conocerla directamente. El estudiante del Colegio Miguel de Cervantes de Punta Arenas, junto a su docente Javiera Soto Quezada, fue reconocido como uno de los tres equipos ganadores de la XXIII Feria Antártica Escolar con el proyecto “Mixótrofas antárticas bajo la lupa: ¿Cómo responde su estrategia nutricional al aumento de temperatura en el Océano Austral?”.
Su investigación se concentró en una microalga capaz de realizar fotosíntesis y, al mismo tiempo, ingerir materia orgánica bacteriana, una estrategia nutricional conocida como mixotrofía. El organismo utilizado como sujeto de pruebas fue Phaeocystis antárctica, que el estudiante estudió por su capacidad de adaptarse a las condiciones ambientales del territorio antártico. Detrás del proyecto hubo un trabajo sostenido durante meses, que finalmente llevó a Benjamín hasta una experiencia que, según relató, estuvo marcada no solo por la competencia científica, sino también por la posibilidad de conocer nuevas personas y compartir con otros estudiantes que llegaron hasta Magallanes.
“La experiencia fue increíble, conocer gente nueva. También, reproducir sus historias, fue una experiencia muy grande”, contó.
El reconocimiento tuvo además un significado especial por la historia familiar del estudiante. Su padre viajó cinco veces a la Antártica debido a su vínculo con la Armada, por lo que el viaje que ahora podrá realizar Benjamín tiene también un componente personal: espera conocer el lugar donde estuvo su padre y, si es posible, repetir una fotografía. “Voy a ver si puede ir a la misma estación donde está para sacarme una misma foto, como él”, relató.
Dos proyectos conquistaron
al Jurado Ciudadano
La participación de la comunidad también tuvo un papel importante en la XXIII Feria Antártica Escolar. Dos proyectos obtuvieron el mayor puntaje del Jurado Ciudadano: las investigaciones presentadas por el Colegio Concepción de Parral, de la Región del Maule, y el Liceo Bicentenario de Excelencia Polivalente San Nicolás, de la Región de Ñuble.
El Colegio Concepción de Parral estuvo representado por Florencia Bohnau y Oriana Vásquez, junto a la profesora Anjela Jara, con el proyecto “Sembrando científicas antárticas: impacto de la Feria Antártica Escolar (Fae) en la formación de futuras científicas chilenas y sus trayectorias”. La investigación puso el foco precisamente en la experiencia que viven quienes participan en esta instancia y en la influencia que puede tener la feria en sus trayectorias vinculadas con la ciencia.
El Liceo Bicentenario de Excelencia Polivalente San Nicolás, en tanto, estuvo representado por Javiera Pincheira y Sol Rivera, junto a la profesora Loreto Castro, con el proyecto “Estudio comparativo del tiempo espacial entre la Antártica Chilena y Chile continental mediante la red de magnetómetros oeste”. La propuesta abordó el uso de una red de magnetómetros para medir el campo magnético de la Tierra desde Arica hasta Punta Arenas, incorporando la Antártica para ampliar la latitud de las mediciones.
El encuentro del
norte y del sur
La feria permitió que en Punta Arenas se encontraran estudiantes de distintas regiones y con investigaciones muy diferentes entre sí. La subsecretaria de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Carolina Rossi Pantoja, destacó precisamente esa diversidad territorial y científica.
Durante su visita tuvo la oportunidad de conversar con participantes provenientes de distintas regiones y conocer sus proyectos, que abordaban desde la geología hasta la observación antártica.
La autoridad valoró que distintas experiencias territoriales pudieran encontrarse en torno a una preocupación común y que los participantes pudieran compartir sus conocimientos. “Cuando se unen todas esas miradas, que son diferentes, que son heterogéneas entre sí, para buscar una solución común como país, que en este caso es cómo generamos una mayor soberanía científica en la Antártica, lo único que genera eso es más valor, es más fuerza de la idea, y hace una conversación que sea mucho más rica, que sea de mucho más alto nivel”, afirmó.
La autoridad también se refirió al acercamiento que se está generando entre las nuevas generaciones y el Continente Blanco. “Hoy día lo positivo es que siento que entre todos nosotros como chilenos estamos acercando más a la Antártica. Lo reconocemos, lo conocemos y buscamos, si queremos, empezar a entrar más a la Antártica con nuevos conocimientos y conciencia”, señaló.
Punta Arenas como escenario de la Feria Antártica Escolar
Para el director del Instituto Antártico Chileno, Gino Casassa Rogazinski, la presencia de delegaciones provenientes de distintas regiones convirtió a Punta Arenas en un punto de encuentro para quienes están comenzando a acercarse a la investigación antártica.
Casassa destacó el entusiasmo de los participantes y la dificultad que significó seleccionar a los proyectos que finalmente recibieron los principales reconocimientos.
“Es realmente motivador ver jóvenes tan entusiastas que han concurrido y han ganado esta Feria Antártica Escolar”, manifestó.
El director del Inach también valoró que los proyectos provinieran de regiones distintas y que sus autores pudieran transformarse en representantes de sus establecimientos y territorios. “Estos jóvenes se transforman con sus profesores y con sus colegios en verdaderos embajadores antárticos para difundir el tema antártico”, afirmó.
La experiencia también permitió que la comunidad tuviera un papel dentro de la competencia mediante el Jurado Ciudadano, mientras que investigadores y especialistas participaron posteriormente en la evaluación científica.
La propia organización de la feria destacó además el trabajo voluntario de quienes participaron en las distintas instancias, incluyendo personas vinculadas con organismos públicos, universidades y otras instituciones.




