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El guatón Loyola

Por Jorge Abasolo Viernes 11 de Septiembre del 2026

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No es parte de la mitología nacional ni propiedad exclusiva de una cueca que popularizó el dúo Los Perlas. El guatón Loyola efectivamente existió.

¡Sí, señores!

En la vida real se llamó EDUARDO LOYOLA PÉREZ.

Nunca fue vendedor viajero como se dijo en cierta prensa.

El guatón Loyola se dedicaba a los remates y las ferias de ganado. De eso modo pasó gran parte de su vida como martillero público y privado, experto en corretaje de animales.

Y en eso estaba…descansando apaciblemente de su trabajo en el casino del rodeo de Parral, cuando, una noche de domingo del año 1954 le dieron una frisca…una golpiza por botarse a encachado, a valiente…y querer zanjar una discusión a combo limpio.

Ya lo dije…se llamaba Eduardo Loyola Pérez y hasta unos pocos años su nombre hasta aparecía en la Guía de Teléfonos de Santiago.

Fíjense…que el Guatón Loyola vivía en la calle Manquehue, en la comuna de Las Condes, entre Apoquindo y Los Militares…más o menos donde ahora está el mall Parque Arauco.

Hasta hace un par de años…no lo sé ahora, vivía doña María Luisa Trivelli, la viuda del famoso guatón Loyola.

El guatón Loyola se hizo famoso por sus fiestas y su simpatía. Era el Rey de los Rodeos…y a veces se quedaba días enteros en la ramada de la medialuna de San Fernando celebrando más allá de la cuenta.

Ahora, el autor de la famosa cueca, Alejandro Gálvez, gran libretista de humor….por esos tiempos era funcionario de Impuestos Internos y las oficiaba de Inspector de Alcoholes…y fue amigo del guatón Loyola.

El hecho es que una vez terminado el rodeo de Parral, Gálvez y Loyola tomaban el trago del estribo…en la fonda oficial, que ya estaba casi vacía.

En ese instante entró un huaso alto, fornido pero bastante borracho. Se acercó al cantinero y le pidió una caña de vino. El barman, como lo vio muy pasado de copas, se la negó.

El huaso…frustrado en su petición, se enojó en demasía…se descontroló y le dio un puñete, por encima de la barra del bar.

Afortunadamente el golpe no logró impactar a la víctima.

Algo asustado, el cantinero quiso llamar a Carabineros, pero Eduardo Loyola (el Guatón)  se lo impidió diciéndole:

– Déjemelo a mí.

El Guatón Loyola era bueno para los combos y se tenía harta fe.

Cuando el huaso se dio cuenta que Loyola lo venía a enfrentar, afirmó su espalda en el mostrador y comenzó a tirar las manos.

Los detalles de esta gresca…de este pugilato…o mocha…son ya conocidos por todos en virtud de los versos de Alejandro Gálvez, que los hizo famosos en su ya clásica Cueca del Guatón Loyola.

Cuando Gálvez, el autor de la mentada cueca se la entregó al Dúo Los Perlas, ya famoso por su humor pícaro….éstos le pidieron al Flaco que cambiara el nombre de Parral por el de Los Andes, para que de esta forma los versos coincidieron con la música.

Y colorín, colorado…el guatón Loyola quedó inmortalizado.

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