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– María Ester Díaz Márquez

– Juana Navarrete

Seguridad en los Eleam

Por La Prensa Austral Miércoles 23 de Septiembre del 2026

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La muerte de 16 personas en el incendio que afectó a un establecimiento de larga estadía en La Araucanía vuelve a poner bajo escrutinio las condiciones en que funcionan las residencias destinadas al cuidado de personas mayores. Una tragedia de esta magnitud obliga inevitablemente a preguntarse si las medidas de seguridad existentes son suficientes y, sobre todo, si se fiscalizan con la rigurosidad y periodicidad necesarias.

En Magallanes existen actualmente 11 Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores autorizados sanitariamente: diez en Punta Arenas y uno en Puerto Natales. Dos son públicos y nueve privados, pero todos están sometidos a las mismas exigencias de funcionamiento y fiscalización.

En tal contexto, es relevante conocer que la revisión de los organismos competentes comprende aspectos que van mucho más allá de una autorización administrativa. Se fiscalizan infraestructura, dotación de personal, fichas clínicas, protocolos internos y también elementos fundamentales frente a una emergencia, como vías de escape, luces de emergencia, extintores y capacitación del personal. Son condiciones básicas, pero adquieren especial trascendencia cuando se trata de recintos cuyos residentes pueden tener movilidad reducida, distintos grados de dependencia o requerir asistencia permanente para evacuar.

Por ello, resulta indispensable que la fiscalización sea entendida como una tarea preventiva y continua. No basta con cumplir requisitos al momento de abrir un establecimiento. Las condiciones pueden cambiar, el equipamiento deteriorarse, los protocolos quedar obsoletos y el personal renovarse. La seguridad debe probarse y revisarse constantemente, precisamente porque cuando ocurre una emergencia el margen para reaccionar es mínimo.

Pero existe también una responsabilidad que alcanza a las familias. La autoridad sanitaria ha insistido en la necesidad de comprobar que el establecimiento escogido cuente con autorización y de mantener posteriormente visitas y seguimiento sobre las condiciones en que permanece la persona mayor. Senama, igualmente, recomienda conocer presencialmente las instalaciones, observar sus condiciones de seguridad y evaluar también las actividades sociales y de estimulación que ofrecen.
Ingresar a un adulto mayor a una residencia no puede significar delegar completamente su cuidado. Estado, administradores y familias conforman una cadena de responsabilidades en la cual ninguna pieza debiera fallar.

La tragedia de La Araucanía debe servir como advertencia. Fiscalizar después de una emergencia permite detectar falencias; hacerlo sistemáticamente antes de que ocurra puede salvar vidas y ése debe ser siempre el propósito principal: garantizar que quienes llegan a la vejez y necesitan cuidados permanentes puedan vivir en espacios dignos, seguros y verdaderamente protectores.

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