Necrológicas
  • – José Catrín Mascareño
  • – Reinaldo Mansilla Cárdenas

“El éxito de la Concertación fue fruto de un serio autoanálisis”

Domingo 4 de Octubre del 2026

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  •   Acaba de lanza su libro “Ocho Presidentes y un dictador” (Editorial Catalonia) donde plasma testimonios irrefutables y hasta sorpresivos de su dilatada carrera política.

Aunque votó por Radomiro Tomic en la presidencial de 1970, en su fuero interno deseaba cambios más profundos para nuestro país. Y así fue como siendo muy joven se integró al gabinete de la Unidad Popular como ministro de Minería. Asomaba una figura promisoria  en el mapa político de primera división. Demasiado joven, lo que le impidió influir más para morigerar ese clima de frenesí delirante en que se indigestaba Chile.

Con el retorno a la democracia protagonizó papeles muy relevantes en los gobiernos de la Concertación. Me atrevo a asegurar que hubiese sido el candidato presidencial de la Concertación el año 2006 o 2014. Talento y condiciones tiene de sobra, pero bien sabemos que la intriga es la dama de compañía de la política.

Lo digo porque a su grado de preparación y talento innato hay que agregar su tolerancia; en lo político le sobra cachaza y de números…¡ni hablar!

¿Era un candidato muy serio para esos años y había llegado la hora del oportunismo? Es muy probable, pues asomaron candidatos improvisados, de último momento ofreciendo una epistemología de supermercado, más que un serio programa político.

Sergio Bitar aborda las materias más intrincadas con rigor casi litúrgico, las rodea de lo necesario para iluminarlas, abandona todo lo inútil y superficial, va directamente al objetivo y jamás se pierde en disquisiciones tan hueras como vagas.

Percibo en Bitar algo poco común en el político chileno: le interesa más explicar que mover.

Ingeniero Civil formado en la Universidad de Chile, con estudios de Economía en Francia y en la Universidad de Harvard, ha mixturado la política con la reflexión académica, pensando al Chile con visión de futuro.

Cuando supo que esta entrevista sería para el suplemento del diario El MAGALLANES, me espetó al instante:

– Quisiera partir recordando que tengo a Punta Arenas en el corazón. Viví un momento crucial de mi vida como preso político en la isla Dawson. Allí compartí con muchos ministros, parlamentarios que fuimos apresados por la dictadura y también con una cantidad amplia de jóvenes magallánicos que sufrieron la misma suerte, y aún peor que nosotros. También recuerdo la presentación de mi libro Dawson isla 10 y después la película que dirigió Miguel Littin basada en mi libro, con Benjamín Vicuña y tantos otros actores chilenos de calidad.

– Varios analistas, entre ellos Mario Mansuy coinciden en que a mediados de 1972 Allende perdió poder e influencia al interior de la UP. Allende jugó a ambos bandos: el revolucionario (OLAS) y el democrático. Pero sentí pena cuando ingresó armamento bélico desde Cuba a Tomás Moro, diciendo que se trataba de objetos de arte.

– ¿Faltó autocrítica?

– A propósito de la autocrítica de sectores políticos de la UP y la DC que mencionas, ella comenzó temprana. Ya en Dawson, en los pocos momentos en que nos dejaban reposar por la noche, pues éramos encerrados temprano en la barraca por los militares, comenzamos nuestras reflexiones sobre la tragedia chilena, el golpe militar y la represión masiva que siguió.

Al terminar la prisión y salir al exilio escribí un libro, el Gobierno de Allende, Chile 1970-73, publicado primero en México y en Estados Unidos y años después, cuando recuperamos la democracia, pude presentarlo en Chile, en el Senado, después de haber sido elegido en 1994. Ese libro contiene uno de los análisis más pormenorizados, económicos y políticos, de los propósitos de la unidad popular y de los hechos posteriores.

Efectivamente, una de las complicaciones mayores fue que la coalición de la Unidad Popular no tenía la cohesión suficiente para emprender una tarea transformadora de esa magnitud, especialmente en lo relativo a las intervenciones de empresas industriales y de propiedades agrícolas no contempladas en el programa original.

En relación con el presunto ingreso de armas y la posibilidad de una confrontación militar en Chile, hay que advertir que aquello nunca aconteció, y los anuncios y alarmas fueron parte de un diseño comunicacional, especialmente el Plan Z, destinado a justificar la brutalidad represiva de la dictadura.

Sin duda, hubo grupos de izquierda minoritarios, influidos por la revolución cubana, que pensaban que no era factible lo que Allende perseguía: una transición democrática al socialismo. Esos grupos sin duda perturbaron y fueron un obstáculo para el gobierno de Allende, y una gran ayuda para los grupos de extrema derecha y para la intervención de Estados Unidos.

Pasado el año 72 la situación estaba polarizada, y resultaba extremadamente difícil buscar los consensos necesarios para salvar la democracia. La historia muestra que cuando las fuerzas políticas de izquierda y de derecha no consiguen superar un gran conflicto se entra en una espiral incontenible, nadie controla los  acontecimientos, igual que las guerras, se sabe cuándo empiezan, se subestiman las consecuencias violentas y no se sabe cuando terminan.

La  afirmación de que habían entrado armas a Tomás Moro es falsa, como quedó demostrado después. Todas esas acusaciones carecían de fundamento, sirvieron para justificar el aniquilamiento de muchas personas  de la Unidad Popular.

Las razones de un fracaso

– Señala en su libro que una de las razones del fracaso de la UP fue un programa económico mal concebido. Y recuerda que el año 1971 asistió a debates donde los aspectos fiscales y monetarios estaban ausente del debate.

– Recién retornado de mis estudios de economía en Estados Unidos, se me invitó a participar en la recién creada Izquierda Cristiana, con un grupo de parlamentarios que provenían de la Democracia Cristiana.

Luego se me encomendó preparar un informe de la situación económica para entregar al presidente Allende, y solicitarle correcciones para reducir los desequilibrios económicos y evitar la pérdida de respaldo, y la intensificación de la disputa política.

Durante 1971 los resultados fueron positivos. La expansión de la demanda interna favorecida con una política redistributiva (aportes como el medio litro de leche que se entregaba las familias) permitió crecer gracias a la existencia de capacidades instaladas. Con el correr de los meses se amplió la brecha entre aumento de la demanda y mantención o incluso contracción de la oferta.

El cobre era el proveedor de divisas y la administración norteamericana pretendía asfixiar al país, bloquear los créditos internacionales, incluso proceder al embargo del cobre al llegar a puertos extranjeros.

En 1972 continuó creciendo la brecha, y aumentaron las presiones inflacionarias. A comienzos de 1973 afloró el mercado negro, dificultando el abastecimiento de la población.

El gobierno se vio en una encrucijada, no podía disminuir el apoyo a los más pobres, y no se podía incrementar la oferta de bienes de manera rápida. la producción recuperaría más lentamente y no había recursos extranjeros para realizar importaciones suficientes.

El acertijo

– Se ha escrito mucho sobre el periodo de la Unidad Popular. A su juicio, ¿qué hubiese sucedido si no intervienen las FF.AA. en septiembre de 1973?

– Tuve la oportunidad de almorzar con el presidente Allende en la Moneda horas antes de su muerte. Como escribo en el último libro que acabo de publicar “Ocho presidentes y un dictador” el sentido de aquella reunión fue explorar las posibilidades de pasar septiembre, y terminar el gobierno en 1976.  Durante la reunión, hubo una revisión pormenorizada de la situación, el ministro de defensa Orlando Letelier, describió su apreciación de cada uno de los generales. El presidente, además de analizar las cifras de producción agrícola y cobre que iban en ascenso, se percataba de la inminencia de la situación y planteó el llamado un plebiscito al día siguiente, cuando debía intervenir en la Universidad técnica del Estado, hoy Usach, convocar a la ciudadanía para resolver sobre la reforma constitucional de las áreas de propiedad, que ya había sido aprobada por el Congreso.

Relato este momento para expresar mi convicción, que si algún acuerdo se alcanzaba, aunque a esas alturas era muy difícil, habría existido una probabilidad para que el gobierno terminara en 1976. En las conversaciones de entonces estaba claro que si Allende perdía el plebiscito su permanencia en el poder quedaba  en duda, si acaso una parte de su coalición la rechazaba.

El quiebre democrático

– Al retorno de la democracia, la mayoría de los políticos de izquierda fustigaron el desborde y los groseros excesos en derechos humanos en nuestro país. Y tienen mucha razón. Pero jamás he escuchado un mea culpa de la clase política. Porque nuestra democracia hasta el 10 de septiembre estaba muy lejos de ser edificante. Un sólo debate serio vi en este aspecto hace años en la Universidad de Chile. Cientistas políticos de izquierda y derecha (no todos) culparon a la clase política del quiebre democrático: por no haber sido capaces de derrotar la pobreza.

– No cabe duda que el éxito de la Concertación fue fruto de una seria autocrítica realizada por los principales líderes que la condujeron, tanto de la propia unidad popular como de la DC.

Sin tal proceso de análisis y voluntad de convergencia no habría nacido la Concertación. Ese periodo de 20 años de la historia de Chile, que es el más exitoso de la historia republicana, no habría tenido lugar. Mi reciente libro está  dedicado a entregar mi testimonio y evidencias.

Confinamiento

– Cuando estuvo detenido en la Isla Dawson, ¿fue vejado o torturado. ¿O ambas cosas?

– Fui vejado, no fui torturado físicamente, con corriente eléctrica o golpes. Pero creo que para cualquier chileno o chilena, estar prisionero sin saber las causas, estar privado de libertad, ser insultado por los medios y tratado como un delincuente, privado de todo sus derechos, en un país en que no existe Parlamento ni partidos políticos, ni libertades de expresión ni sindicatos y campea la brutalidad y los asesinatos, todo eso es evidentemente una forma de tortura. Fue y debe ser una obligación política y moral trabaja entre todos para que tal tragedia nunca más tenga lugar.

– En su reciente libro usted admite que su experiencia como senador fue apasionante. Desarrolló una prolífica labor. Uno de sus logros fue sacar adelante el Plan Arica…y la otra proponer un conjunto de beneficios  para incentivar su desarrollo. Declara en su libro que esta iniciativa también sirvió también para Magallanes. ¿Cómo fue aquello?

– Una vez lograda la Ley Arica, después de mucho trabajo para convencer al gobierno de que las medidas que proponía eran buenas, promulgamos la ley en un acto masivo en el estadio Carlos Dittborn, con el presidente de la República y buena parte de su gabinete. Me atreví a organizar ese acto en un estadio, sabía que recogía las aspiraciones que venían de los tiempos del puerto libre de la junta de adelanto de Arica.  Entonces, mi amigo el senador por Aysén, Adolfo Zaldívar planteó la necesidad de hacer lo mismo en la otra zona extrema. Me invitaron a exponer en Punta Arenas y se solicitó al gobierno realizar otra ley similar adecuada a su realidad. La llamada Ley Austral logró incorporar nuevos beneficios a favor de Magallanes y Aysén.

Plano internacional

-“En Latinoamérica cohabitan una izquierda moderna y otra más bien populista” (la frase es de su amigo Fernando Henrique Cardoso, ex presidente de Brasil, social demócrata) La Tercera, (dom.28 de mayo.2006).

– ¿Qué le sugiere?

– Concuerdo con la opinión de Fernando Henrique Cardoso, que fue un gran presidente de Brasil. Existen vertientes populistas de izquierda y derecha en todos los países de América Latina. En todos los gobiernos de América Latina existen estructuras partidarias débiles que no logran configurar coaliciones con programas ni dar gobierno estable. Vemos candidatos que prometen cambios radicales sin tener ni ideas ni mayorías y ofrecen atajos que no conducen a buen puerto. Por eso es tan importante el mejoramiento de los sistemas políticos para asegurar partidos de calidad y de tamaño suficiente para evitar la fragmentación. Hacerlo está pendiente también en Chile hoy.

También es cierto lo que dice Cardoso. Mientras en Chile los  gobiernos de la Concertación realizaron una tremenda transición democrática subsiste en distintas regiones de América Latina, y también ciertos sectores minoritarios en Chile, que consideran más importante aferrarse a nichos y conceptos rígidos, de extrema  derecha y extrema izquierda, que buscar entendimientos y acuerdos para concordar, reformas indispensables, instituciones sólidas y prácticas democráticas. Respecto del sentimiento antinorteamericano, ha sido una historia de presencia norteamericana abusiva en Latinoamérica, numerosos golpes de estado, intervenciones militares y presiones para imponer sus intereses de seguridad sobre nuestras estrategias económicas y sociales.

– Cuando cayó el Muro de Berlín y el socialismo se desbarrancó, muchos creyeron en la Onu que llegaba la hora de la paz mundial. Sabemos que no fue así. ¿Imaginó usted alguna vez que la bandera del LGTB flamearía en la sede de las Naciones Unidas? No me refiero a quitarle los derechos a quienes nacieron distintos.

– La ONU ha sido una organización fundamental creada por la humanidad después de la Segunda Guerra Mundial. Y su principal objetivo ha sido prevenir las guerras y evitar el tremendo dolor y la destrucción que provocan. Además su núcleo civilizatorio es la Declaración Universal de los derechos humanos, para la paz mundial y la convivencia pacífica. A medida que evoluciona la cultura y la educación  la sociedad se torna más abierta menos intransigente y dogmática, y por tanto me parece natural que muchos países hayan suprimido la pena de muerte, hayan ampliado los derechos de la mujer y de los pueblos indígenas y también se reconozcan las diversidades de género. El que se encuentran esa situación merece el reconocimiento y respeto del resto de las personas.

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