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Velódromo y ampliación del cementerio

Por La Prensa Austral Martes 6 de Octubre del 2026

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La ampliación del Cementerio Municipal Sara Braun responde a una necesidad que no puede minimizarse. Existen problemas de seguridad en algunos sectores, se requiere un cierre perimetral para avanzar en su regularización sanitaria y el crematorio actual presenta limitaciones evidentes. Es razonable, por tanto, que la municipalidad de Punta Arenas busque anticiparse a un problema que irá creciendo con los años.

Pero reconocer esa urgencia no significa aceptar que la única alternativa sea sacrificar parte del velódromo Ramón Cañas Montalva.

El conflicto que hoy enfrenta al municipio con dirigentes del ciclismo obliga precisamente a evitar posiciones rígidas. De un lado existe una infraestructura esencial para la ciudad, como es su cementerio; del otro, un recinto deportivo inaugurado en 1945, ligado a buena parte de la historia del ciclismo magallánico y que todavía presta utilidad, especialmente para la formación de niños y jóvenes.

Además, los antecedentes conocidos muestran que el destino de estos terrenos ha sido discutido durante años y que las propias soluciones municipales fueron variando. Hubo propuestas que permitían conservar el velódromo y posteriormente se planteó su eventual traslado. Nada de ello terminó consolidándose.

Eso aconseja prudencia antes de instalar cierres o adoptar decisiones que puedan convertirse en hechos consumados, sobre todo cuando la ampliación proyectada todavía debe conseguir financiamiento del Gobierno Regional.

También corresponde que los dirigentes deportivos comprendan que el crecimiento del cementerio no puede quedar congelado. Hay necesidades sanitarias, de seguridad y de infraestructura que requieren respuestas. Su contrapropuesta, que plantea compatibilizar la ampliación mediante terrazas y muros de contención con la conservación de la pista, merece ser evaluada técnicamente, pero no puede darse por viable sólo porque permita preservar el velódromo.

Ese debiera ser precisamente el siguiente paso: comparar alternativas sobre antecedentes técnicos, costos, seguridad y normativa, y transparentar sus resultados.

Las ciudades están permanentemente obligadas a resolver conflictos entre distintos usos del espacio. La respuesta más fácil puede ser eliminar aquello que estorba al proyecto nuevo. La mejor planificación, en cambio, intenta determinar primero si ambos intereses pueden convivir.

El cementerio necesita crecer y modernizarse. El ciclismo también tiene razones legítimas para defender un espacio que considera su casa y que forma parte de la memoria deportiva de Punta Arenas.

Antes de cortar definitivamente aquella pista, corresponde agotar las posibilidades de compatibilizar ambas necesidades. Si técnicamente ello resulta imposible, habrá que explicarlo con claridad y ofrecer una alternativa concreta al ciclismo. Pero clausurar primero y buscar una solución después sería invertir injustificadamente el orden de las decisiones.

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