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Universidades estatales y desarrollo de Chile desde el extremo sur

Por José Maripani Domingo 11 de Octubre del 2026

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La discusión del Presupuesto 2027 ofrece una oportunidad para acordar cómo Chile puede cuidar sus finanzas públicas y sostener las capacidades que necesita para desarrollarse. Desde la Universidad de Magallanes queremos contribuir a ese diálogo con una convicción: el financiamiento de las universidades estatales debe considerar el valor que aportan al país, especialmente en sus zonas extremas y aisladas.

Comprendemos que las restricciones fiscales exigen priorizar y utilizar bien los recursos. Las universidades compartimos esa responsabilidad y debemos traducirla en gestión eficiente, transparencia y resultados verificables. Al mismo tiempo, los ajustes propuestos al financiamiento universitario requieren una evaluación cuidadosa de sus efectos territoriales y de largo plazo. Formar equipos académicos y consolidar capacidades científicas toma años; su continuidad merece ser parte de esa evaluación.

Las universidades estatales están al servicio de toda la sociedad. Su misión se sostiene en el pluralismo, el conocimiento y el compromiso con el bien común. La Ley sobre Universidades Estatales reconoce su contribución al desarrollo nacional y regional, así como la necesidad de considerar las particularidades de cada institución al distribuir el aporte institucional. Ese marco ofrece una base para construir acuerdos duraderos.

En Magallanes, el aporte de nuestra universidad se expresa en oportunidades concretas para las personas. Una región extrema y aislada necesita que sus jóvenes puedan estudiar y construir su proyecto de vida en el territorio. También necesita atraer a quienes desean regresar o radicarse aquí. La formación universitaria y técnica, vinculada con oportunidades de trabajo y desarrollo profesional, contribuye a ese arraigo.

Por eso, la formación que ofrecemos en todas las carreras y programas de nuestra Universidad contribuyen a que la región cuente con personas preparadas para fortalecer sus servicios, desarrollar sus actividades productivas y enriquecer su vida científica, social y cultural. Ese aporte permite mejorar la calidad de vida y ampliar las oportunidades para quienes habitan este territorio. El poblamiento y el arraigo requieren condiciones para estudiar, trabajar y construir un proyecto de vida. La Universidad participa en esa tarea junto con las comunidades, las instituciones públicas y el sector productivo.

El estrecho de Magallanes, Cabo de Hornos y la cercanía de la Antártica dan a nuestra región una relevancia geopolítica y geoestratégica para Chile. Una universidad arraigada en este territorio aporta conocimiento para comprenderlo, cuidar sus ecosistemas y apoyar decisiones sobre su desarrollo. Su presencia académica y científica fortalece la capacidad del país para actuar con una perspectiva propia desde el extremo austral.

El aporte de la Universidad de Magallanes se construye con el trabajo de sus facultades, del Instituto de la Patagonia y de sus centros y campus, vinculando la formación y la generación de conocimiento con las necesidades de las comunidades. Una expresión de esta labor es el trabajo en Puerto Williams, territorio de especial relevancia geopolítica y geoestratégica, donde el Centro Subantártico Cabo de Hornos y sus equipos articulan ciencia, formación y conservación. Desde sus distintas disciplinas y espacios de presencia territorial, la Universidad genera conocimiento cuyo valor trasciende la región, fortalece la cooperación internacional y contribuye a la proyección antártica de Chile, en el marco de los fines pacíficos y científicos del Sistema del Tratado Antártico.

Para sostener estas funciones es necesario reconocer las condiciones en que se desarrollan. Las distancias, la logística, el clima y la baja densidad poblacional inciden en los costos de operar en una zona extrema. Mantener un laboratorio o una carrera necesaria para la región exige capacidades mínimas, incluso cuando atiende a una población pequeña. El número de estudiantes y los ingresos por aranceles, por sí solos, resultan insuficientes para valorar ese aporte.

La equidad territorial exige reconocer esas diferencias. Al evaluar el financiamiento, conviene distinguir los costos derivados del aislamiento de las ineficiencias que corresponde corregir, y considerar beneficios que alcanzan a toda la comunidad. Disponer de conocimiento local para enfrentar un problema sanitario o ambiental tiene un valor público que debe incorporarse a las decisiones.

Por ello, proponemos que la discusión presupuestaria resguarde las capacidades esenciales de las universidades estatales de zonas extremas y aisladas y avance hacia criterios de financiamiento que reconozcan su misión territorial. Esto supone considerar los costos de aislamiento y las funciones estratégicas que cumplen, con información transparente y criterios objetivos.

También proponemos dar mayor continuidad a las capacidades académicas y científicas mediante acuerdos de mediano plazo, compatibles con el marco presupuestario, que permitan planificar y evaluar resultados. La inversión en infraestructura debe acompañarse de condiciones para utilizarla y mantenerla: equipos profesionales, operación y formación de nuevas generaciones. Así se protege el esfuerzo que el país ya ha realizado.

Estos acuerdos deben incluir compromisos verificables de las propias universidades. Una mejor gestión, la cooperación entre instituciones y la rendición pública de resultados pueden ampliar el impacto de los recursos disponibles. La colaboración con los gobiernos regionales, los servicios públicos y el sector productivo puede orientar ese trabajo hacia necesidades concretas del territorio.

Desde la Universidad de Magallanes invitamos al gobierno, al Congreso y a las comunidades regionales a construir este acuerdo con una mirada de Estado. Cuidar las finanzas públicas y fortalecer las capacidades del país son responsabilidades que debemos abordar de manera conjunta. Dar continuidad a la formación y al conocimiento en el extremo sur permitirá que Chile cuente con personas e instituciones capaces de sostener su desarrollo y su presencia en este territorio.

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