Infraestructura antártica: una oportunidad país
Alvaro Peña
Académico PUCV
Consejero
Consejo de Políticas de
Infraestructura (CPI)
El plan de infraestructura antártica del Mop, con el muelle de Bahía Fildes y las mejoras del aeródromo Teniente Marsh entre otras obras, abre una oportunidad estratégica para Chile. Estas inversiones permiten proyectar una presencia sustentada en conectividad, ciencia y servicios especializados. Su valor debe medirse también por las capacidades que habilitan para las próximas décadas y la visión estratégica del plan.
El desafío consiste en articular Punta Arenas, Puerto Williams y las instalaciones antárticas como una red logística. Coordinar puertos, aeródromos, almacenamiento y transporte puede reducir esperas, mejorar el abastecimiento y dar mayor continuidad a las expediciones. Para Magallanes, esto abre espacio a empresas de mantenimiento, ingeniería, comunicaciones y apoyo operacional, con empleo calificado y servicios exportables a programas internacionales.
Construir en condiciones polares exige considerar oleaje, viento, congelamiento, corrosión y breves temporadas de trabajo. La prefabricación, la eficiencia energética y el monitoreo de estructuras ofrecen caminos concretos para mejorar el desempeño. La inversión debe incorporar conservación y costos de operación durante toda la vida útil: la confiabilidad de cada instalación determina la capacidad del conjunto.
Las universidades también pueden beneficiarse del desarrollo tecnológico y de una mayor colaboración en materia antártica. Una logística mejor coordinada permite dedicar más tiempo y recursos a investigar el clima, el océano y los ecosistemas. Además, tienen la oportunidad de vincular formación avanzada, instrumentación y tecnologías para ambientes extremos con necesidades reales. Chile puede fortalecer así su aporte al conocimiento y su capacidad de convocar cooperación internacional.
El turismo ofrece posibilidades, mediante experiencias de alto valor educativo, operadores especializados y mayor participación de proveedores regionales. Su desarrollo exige gestionar flujos, bioseguridad, residuos y respuesta ante emergencias. La protección ambiental debe orientar cada inversión, en coherencia con el carácter de reserva natural dedicada a la paz y a la ciencia establecido por el Protocolo de Madrid, que constituye el marco ambiental antártico.
Aprovechar esta oportunidad requiere continuidad de Estado y coordinación entre instituciones públicas, Fuerzas Armadas, universidades y empresas. La cercanía geográfica adquiere valor cuando se transforma en servicios confiables, investigación y cooperación. Bahía Fildes puede impulsar ese salto: una infraestructura que fortalezca la presencia de Chile, genere desarrollo en Magallanes y contribuya al cuidado del continente helado.




