Kast en Magallanes: “En Boric veo al adversario y en Sichel, la continuidad del gobierno”
– El diálogo se da a poco antes de su retorno a Santiago tras la visita de tres días por la zona. El candidato presidencial del Partido Republicano es advertido de que será una conversación distinta,
para no insistir en los temas recurrentes que son parte de su programa de campaña.
El candidato sonríe ante la confidencia de este humilde servidor de haber visto de madrugada una reciclada entrevista que concedió hace más de 4 años en televisión y en la que debatió de manera bastante informal junto a Marco Enríquez-Ominami.
“Sí. Lo que pasa es que, como nadie nos pescaba, nosotros debatíamos los dos. Con él tengo buen feeling aunque pensamos claramente distinto, pero es un tipo abierto al diálogo más allá de que uno pueda pensar totalmente diferente, porque él nunca descalifica a la persona sino a las ideas, y yo hago lo mismo”, enfatiza.
El diálogo con José Antonio Kast se da a poco antes de su retorno a Santiago tras la visita de tres días por Magallanes. El candidato del Partido Republicano es advertido de que será una conversación distinta para no insistir en los temas recurrentes que son parte de su programa de campaña. Avisado entonces, no tiene problemas. Muy por el contrario, confiesa que al inicio de cada día dice: “¡Qué entretenido, vamos a tener la posibilidad de hablar con más personas y comentar ciertas situaciones!”. Además, todas las entrevistas son distintas, con matices distintos. Claro que muchas veces se debe explicar una y otra vez los temas que son de mayor interés, pero estoy acostumbrado a contestar entendiendo que es importante que, cuando uno se presenta a un cargo, debe responder lo que el periodista está consultando, porque la labor de la prensa es informar a la ciudadanía. Y puede que haya contestado 10 veces lo mismo y habrá que hacerlo de nuevo hasta dar la tranquilidad a la persona de que fue respondida su consulta”.
– ¿No siente como que vino a jugar de visita? Se lo digo por ser esta la tierra del candidato Boric.
– “No, es que yo he venido a Magallanes más de 10 veces. En cada uno de mis ejercicios como diputado vine a la zona, tengo amigos e incluso llegué en mi época universitaria para recorrer Tierra del Fuego. Entonces, no me es extraño y no me siento de visita. Uno va cultivando vínculos que crecen en el tiempo”.
– ¿Y la contramanifestación en Natales qué sabor le deja?
– “Fue un grupo pequeño de gente muy organizada, muy violenta y lamento que se haya producido en la tierra de Gabriel Boric. Es lo mismo que me sucedió en Iquique, tierra de Hugo Gutiérrez (diputado del Partido Comunista). Supongo que allá es muy fuerte el PC y acá el Frente Amplio, así que las dos agresiones se dan en lugares donde hay líderes de la izquierda dura y que ni siquiera han dicho algo, porque cada vez que agreden a un dirigente político lo critico y doy mi respaldo, y en este caso no he escuchado a Boric criticar a sus brigadistas por lo que pasó. Lo digo porque esa persona usaba una polera donde se promueve la violencia hacia mi persona. Lo que pasó fue un acto de intolerancia tremendo, porque nosotros íbamos a dar un punto de prensa para explicar ciertas políticas públicas y nos encontramos con unas 10 personas organizadas con objetos para lanzar y sin ánimo de dialogar. Uno no debe tener problemas cuando un grupo se acerca a cuestionar lo que uno está diciendo, pero en base a la palabra, a la razón y no a los gritos y agresiones. Y aquí agredieron y lanzaron objetos a las personas que nos acompañaban”.
– ¿Qué siente cuando la gente le dice fascista?
– “Molesta, porque nada más lejos de mí la intolerancia y la vinculación con regímenes totalitarios, porque el fascismo es igual que el comunismo, totalitario, intolerante, abusador. Por lo tanto, para mí las personas que ayer agredieron (en Natales) son fascistas porque no son capaces de debatir ni de dialogar. Puede que no compartamos lo que pienso o lo que la otra persona cree, pero eso no tiene porqué llevarnos a la agresión física, verbal o virtual que se vive hoy en día. Por eso, me lo tomo como de quien viene, lo rechazo y espero que la gente sepa distinguir quién es quién”.
– Hay que coincidir que este tipo de descalificaciones, de un lado y del otro, no responde a situaciones aisladas en un país que parece polarizado.
– “Es que la izquierda siempre polariza, vive del conflicto y no existe si no es por conflicto. Parte de esa izquierda requiere de eso y la tensión, a diferencia de nosotros que decimos que podemos convivir con personas que piensan distinto, sin importar si son de derecha o izquierda, en la medida que nos respetemos y busquemos el bien común. El problema es que ellos defienden el uso de la violencia como herramienta política, porque al no convencer a alguien por sus ideas recurren a convencer por la fuerza”.
– ¿No le parece algo descarnado ese análisis?
– “Hay que entender que nosotros pasamos por una situación de violencia interna extrema que se venía arrastrando con un malestar ciudadano importante que, a mi juicio, parte con más fuerza en el segundo gobierno de Michelle Bachelet, una vez que ella sube los impuestos y el país detiene su crecimiento, y los primeros perjudicados son las personas que van saliendo de la pobreza porque, al no haber crecimiento, no hay trabajo y las primeras personas que quedan abandonadas por un Estado inoperante son los más pobres. A eso se fueron sumando otros malestares, de gente que vive en la clase media y que dice que el Estado no ayuda y sólo va en auxilio de los más necesitados, pero como el Estado ya no tenía recursos no ayudaba a nadie. Con todo eso y el manejo de una izquierda que es más organizada, se generó un estallido que nadie pensó que iba a llegar tan lejos en la violencia y bajo la mirada de una autoridad inoperante e ineficiente que no supo leer lo que venía. De hecho, el día que esto se inicia el Presidente pensó que sería algo pasajero y no dimensionó que sería algo duro y permanente”.
Acercamiento con
La Moneda
– A propósito del Presidente. ¿Nunca hubo alguna instancia de diálogo con Sebastián Piñera para que usted hubiera sido la carta presidencial del oficialismo?
– “No, porque ellos tenían muy claro que querían hacer una primaria. Nosotros no fuimos parte del gobierno y así se lo hicimos ver al Presidente apenas fue electo y nos preguntó qué íbamos a hacer. La respuesta fue que estábamos empeñados en construir un proyecto político propio, con la mejor disposición para ayudar en lo que sea y en la medida que él quisiera, pero no desde adentro del Gobierno, sí siendo leales”.
– ¿Y que pasó con esa “mejor disposición”?
– “Nada. Y ese fue el mayor problema, la soberbia del Presidente de decir: “Nosotros sabemos todo mejor que otros”. El resultado fue el fracaso del gobierno y esa es una realidad. Si él al menos hubiera escuchado los planteamientos, lo más probable es que en algunas situaciones no hubiésemos llegado a los límites que llegamos”.
– A su juicio, ¿parte de ese fracaso del gobierno afecta al candidato Sebastián Sichel?
– “En general, no hablo mucho de él porque nuestro adversario está en la izquierda radical. Ese adversario es Gabriel Boric, porque es el heredero de toda la propuesta de (Daniel) Jadue. Lo que sí veo es una mayor continuidad con el candidato Sebastián Sichel, porque él fue parte del equipo que suscribió las políticas públicas que se llevaron adelante y no levantó la voz con la suficiente fuerza para generar un cambio en el rumbo del gobierno. (Sichel) entonces tiene la dificultad de que las personas lo ven como más de lo que teníamos y eso le hace difícil la tarea, además está con la complejidad extra de que los periodistas le hacen muchas consultas y no siempre contesta lo que le preguntan”.
– ¿Qué crédito le da usted a las encuestas?
– “Nunca las hemos valorado mucho, porque en algunos casos se convierten en instrumentos de manipulación política; basta ver que en la elección anterior las encuestas me daban 2 puntos y obtuvimos 8. Así uno toma distancia de las encuestas, pero si lo vemos de otra forma, todas están reflejando hoy un alza de nuestra candidatura. Eso alegra, pero no necesariamente tranquiliza, y en nada hace cambiar el trabajo que comenzamos el primer día o el entusiasmo que marcó el inicio desde nuestra primera campaña. La lección es que más allá de las encuestas, la política es cambiante, se va modificando día a día, basta con preguntarle a Joaquín Lavín y a Daniel Jadue qué les pasó “.
– Volviendo a ese reciclado debate de hace más de 4 años con Marco Enríquez-Ominami, usted dijo que si tuviera que votar por alguien sería por él. ¿Hoy sigue pensando igual?
– “Eso fue porque viendo los candidatos que habían en esa época, prefería votar por él que hacerlo por Artés, Navarro, Guillé e, incluso, por Carolina Goic que estaba en ese momento. Pero hoy pasa algo parecido, viendo la postulación de Gabriel Boric y la compañía que tiene con el Partido Comunista y la gente más radical de izquierda; a Yasna Provoste, que no lo hizo bien como ministra, y no digo que haya tenido que ver con la pérdida de recursos de la Educación, pero sí que era la llamada a controlar y no lo hizo; luego ver a Artés, que no considero que sea una buena opción. Dentro de lo que hay reconozco que le tengo más estima a Marco, porque es un hombre que se atreve y enfrenta las cosas que le ha tocado vivir. Yo valoro que está siempre ahí, siempre con la disposición al debate, y ahora resucitó de nuevo y tiene sus votos. La apuesta de él es que Boric cometa algún error y él se convierta en la mejor opción”.




