La presencia de Boric en la investidura de Milei
Desde que el pueblo argentino le entregó su respaldo para asumir en la Casa Rosada, el triunfo de Javier Milei ha sido uno de los que más material ha aportado a los analistas internacionales, abundando las opiniones y proyecciones de toda índole.
El día llegó y comenzaron a despejarse algunas incógnitas. Ayer, Milei asumió la Presidencia de Argentina y lo hizo con una declaración rotunda, antesala clara de lo que pueden esperar los argentinos: “Ningún gobierno ha recibido una herencia peor que la que recibimos nosotros”.
Habló de que los anteriores gobernantes han arruinado la vida a los habitantes del vecino país y dijo que no hay alternativa al ajuste y al shock.
Nada nuevo para un Presidente que, siendo candidato, concitó gran parte de su apoyo electoral utilizando un discurso duro, sin contemplaciones de ningún tipo hacia la clase política y sus antecesores.
Los rasgos de su personalidad mesiánica aparecieron en su discurso de asunción, al anunciar que, desde su llegada a la Casa Rosada, comenzará para Argentina una era de paz, prosperidad, libertad y progreso.
A muchos, tal discurso hace sentido, pero ciertamente conlleva ciertos riesgos. Son muchos los desafíos que tiene Milei y la hora de gobernar es muy distinta al tiempo de campaña donde todo se puede prometer sin necesidad de comprobar si se tiene la capacidad y los recursos para cumplir con las promesas y las profundas transformaciones vaticinadas.
El tiempo irá demostrando si discurso y acción irán de la mano y si habrá total coherencia.
Como país y como región que tiene vínculos entrañables con Argentina, el devenir del gobierno de Milei nos importa y también preocupa, en el buen sentido de esta última palabra. Sólo cabe esperar que a los argentinos les vaya bien y mantener activos los vínculos con la vecina nación.
Por ello, fue totalmente acertado el nombramiento de José Antonio Viera-Gallo en Buenos Aires, siendo éste un político de fuste que sabe de negociaciones, aunque sí cabe estar alerta sobre algunas de sus primeras declaraciones sobre la Antártica.
Igualmente estimable es que el Presidente Gabriel Boric haya entendido que una cosa es ser líder de una coalición de izquierda y otra es ser el Jefe de Estado de un país que debe mantener abiertos los canales de comunicación entre La Moneda y la Casa Rosada y afianzar los vínculos bilaterales.




