Nueve objetos de conservación propone el plan de gestión de la Reserva de la Biósfera Torres del Paine
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La herramienta define 23 estrategias para el periodo 2024-2030, las que, en un formato de cadena de resultados, se concentran en seis temáticas clave: gobernanza, buenas prácticas ganaderas, prevención y manejo de incendios, control y prevención de especies exóticas, sequía y turismo sostenible.
Los bosques magallánicos de lenga, ñirre y coigüe, humedales, huemules, pumas y zorros, la cultura estanciera y el patrimonio arqueológico y paleontológico son parte de los nueve objetos que se buscarán proteger al interior de la Reserva de la Biósfera Torres del Paine, cuyo plan de conservación se lanzó ayer en Puerto Natales.
En rigor y luego de que se aceptara su extensión territorial en 2019 por parte de la Unesco, se trata de un plan destinado a conservar la biodiversidad y el patrimonio cultural de 648 mil 113 hectáreas, dentro de las cuales se encuentra el Parque Nacional Torres del Paine.
Los incendios forestales y su impacto devastador sobre la flora y la fauna son, por lejos, la mayor amenaza que pende como espada de Damocles sobre esta reserva, así lo reconoció Alejandra Silva, quien funge como gestora del plan.
Para Juan José Donoso, director ejecutivo de The Nature Conservancy Chile, este plan se trata de una oportunidad única en establecer lo que denomina “colaboración radical” entre el sector público, el privado y la comunidad local para armonizar intereses, resolver discrepancias y aunar posturas que lleven a acciones efectivas de conservación, desarrollo productivo y social saludable y aprendizaje e investigación científica.
Respecto de las estrategias que despliega el plan, éstas se concentran en seis temas principales según un formato de cadena de resultados: gobernanza, buenas prácticas ganaderas, prevención y manejo de incendios, control y prevención de especies exóticas invasoras y turismo sostenible.
Desde París, María Luisa Cárdenas, directora internacional del Programa sobre Hombre y la Biósfera de la Unesco, celebró el paso dado respecto de la Reserva Torres del Paine y explicó cuán importante es este esfuerzo por crear una amplia red de áreas protegidas bajo tal concepto. Explicó que actualmente existen 750 reservas de la biósfera en 136 países del mundo, las que abarcan una población de 300 millones de personas.
Por su experiencia, alentó a un trabajo más coordinado y de ámbito nacional para generar el valor de la marca y potenciar el trabajo conservacionista. También instó a crear un ente jurídico que permita captar fondos internacionales y apalancar recursos.
Reserva Torres del Paine
En 1978, la Unesco reconoció al Parque Nacional Torres del Paine y sus 181 mil 414 hectáreas como zona de Reserva de la Biósfera, la cual se amplió a los límites actuales de 770 mil 889 ha en 2019, a fin de proteger no sólo su belleza natural escénica y sus ecosistemas, sus especies y biodiversidad, sino que salvaguardar los aspectos culturales, arqueológicos y paleontológicos del sector.
Si bien toda la reserva se extiende por casi 771 mil ha, el área de planificación es de poco más de 648 mil ha, de las cuales alrededor de 205 mil corresponden al Parque Nacional Torres del Paine.
Lanzamiento del plan
Ayer, en el Restaurante Cormorán de las Rocas se realizó el lanzamiento del plan, el cual, según Donoso, implicó un trabajo de dos años, en el cual hubo diversas consultas ciudadanas que permitieron ir identificando amenazas, oportunidades y líneas de acción junto con los diversos actores locales, entes públicos y el aporte de privados.
Además del parque, reconocido como la “Octava Maravilla del Mundo”, al interior de esta reserva se concentran 62 propiedades, de las cuales varios vecinos participaron del proceso y están plenamente informados.
En Chile, hay once reservas de la biósfera y este plan surgió de la alianza entre The Nature Conservancy (TNC) y Explora y del trabajo colaborativo con Conaf. La idea es que este modelo de gestión pueda ser replicado en otras áreas protegidas del país.
Ricardo Quilaqueo, coordinador nacional de la Red de Reservas de Biósfera, explicó los alcances de la Ley 21.600 y cómo la nueva normativa favorecerá el trabajo a favor de Torres del Paine, remarcando tres elementos: la oportunidad que se abre por la crisis climática; la condición de zona única en el planeta, tanto por su naturaleza como su gente y sus costumbres; y que el futuro de esta reserva depende no sólo del gobierno, sino de la capacidad de diálogo que haya entre éste, los actores privados y la comunidad.
Igualmente, instó a los presentes a aprovechar este envión y constituir, lo más pronto posible, el comité de gestión de esta reserva de la biósfera. Sobre el punto, Alejandra Silva dijo que espera que este paso se dé a la brevedad, consideran el apoyo que existe por parte no sólo de Conaf, sino del actual gobernador Jorge Flies.
Objetos de conservación
La visión de esta reserva es clara: promover la conservación de la Patagonia, su biodiversidad y cultura, basada en la colaboración, exploración y ciencia, para el bienestar de las personas y su desarrollo sostenible”.
Igualmente, se establecieron nueve objetos de conservación, entendidos éstos como especies, sistemas/hábitats o procesos ecológicos específicos que se seleccionaron para representar y englobar la gama completa de la biodiversidad en el área del proyecto.
Los objetos de filtro grueso son: bosques magallánicos de lenga, ñirre y coigüe; humedales; ríos y cuerpos de agua; y estepa.
Los objetos de filtro fino son, en tanto, los carnívoros (felinos y facultativos) y el huemul.
Los objetos culturales son la belleza escénica, que incluye la geografía; la cultura estanciera; y la arqueología y paleontología.
Convivencia con la ganadería y el turismo
En particular, este plan se refiere al delicado equilibrio dado por la existencia de esta reserva y las actividades productivas ligadas a este territorio. Así, se habla de buenas prácticas ganaderas y se propone establecer sistemas sostenibles en la mayoría de las explotaciones ganaderas para el año 2030, con metas de adopción de manejo holístico y mejoras en la salud del suelo.
Al respecto, se propone el uso de pastoreo sostenible (rotativo u otras técnicas) en, al menos, el 50% de las estancias y que, al 2030, el 80% de las explotaciones ganaderas adopten buenas prácticas.
Se propenderá a certificar productos ganaderos, aumentar la percepción positiva de la comunidad y contribuir a la regeneración de ecosistemas.
También se habla de turismo sostenible y de atraer turismo de intereses especiales, certificar la reserva, educar sobre avistamiento de fauna y fortalecer el lazo humano-naturaleza, así como sectorizar y zonificar con reglas claras.




