Singularidades patagónicas
Cercanos a la treintena de años en actividades con jóvenes universitarios, con el propósito de contribuir desde sus propias mallas curriculares, en función de optimizar su formación como futuros profesionales, me avoqué a atender alumnos de especialidades tanto de Turismo como de Educación Física y también a cualquier estudiante de diversas carreras a través de los créditos deportivos o culturales vinculando siempre una gama de eventos en contacto con la naturaleza, sin mediar que la mayor contribución estaba no sólo en lo técnico sino con grandes componentes de conocimiento del territorio como así también en su desarrollo personal.
Con el tiempo y en la realización de estas “Clases en la naturaleza” le denominamos justamente de esta manera “Aulas Naturales”, porque sin dejar de lado los patrones normales del cumplimiento y rol de un profesor ante sus estudiantes, como así también de estudiantes hacia su profesor, es que nos dimos cuenta del gran valor de estas posibilidades de cumplir perfectamente con la Ley de las Tres D que conjugan un tiempo de Ocio, pero en el tiempo libre y con propósitos de formación. Esta Ley nos invita a contribuir con el espíritu libre de los seres humanos cuando se conjugan aspectos de su formación en que se desglosa determinando una suerte de descanso el realizar actividades fuera de las rutinas normales y a veces sofocantes en las aulas tradicionales de “4 paredes”. Una segunda D que recae en el Desarrollo Personal porque cada salida era una fuente inagotable de aprendizajes de como vivir en la naturaleza, las exigencias de una autodisciplina por el autocuidado y el de los demás, mientras caminábamos por valles y montañas y en algunos casos desplazándonos en lugares remotos y alejados de la civilización, tal cual modernos exploradores de su propio territorio, caminando por un glaciar o por enormes catedrales morrénicas muy inestables. Finalmente, la tercera “D” la de la Diversión: no hay mejor manera de aprender o trabajar, cuando junto al desempeño y el desenvolvimiento de cada uno de sus componentes, le damos el gusto por la alegría de estar haciendo cosas diferentes y envolventes que ayudan y catapultan a consolidar un conocimiento que no sólo estaría ayudando a la técnica sino también a ir consolidando de una manera del “ir haciendo” la práctica inmediata y que nunca se les olvida, basado en el planteamiento de tomas de decisiones, objetivos a cumplir y con resultados inmediatos en la práctica in situ.
Hoy día me resulta familiar y al mismo tiempo un orgullo escuchar de los “Laboratorios Naturales” y por sobre todo encontrarme ad-portas de contribuir desde un escenario distinto, pero con el mismo fervor y entusiasmo de antes.
“Chile alberga una enorme biodiversidad y es testigo de la evolución climática mundial. Sus condiciones e historia geológica hacen que sea como una isla en el continente, condicionando la existencia de especies extremadamente singulares en nuestro territorio”, descripción absoluta de nuestro territorio nacional como un gran Laboratorio.
Pero ¿Qué es un Laboratorio Natural? Es un espacio geográfico acotado, con características únicas, difícilmente reproducibles o que se mantienen prácticamente en su estado original. Allí es posible investigar sobre procesos naturales de interés científico, ya sea por sí mismos o por los efectos que allí se manifiestan. En mi caso personal, trabajar y vincular aspectos culturales a lo que el Proyecto Nodo Laboratorio Natural Subantártico (LNS) busca fortalecer una red asociativa macrozonal que promueva el desarrollo de la Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación (CTCI) basada en el reconocimiento de sus singularidades, integrando a las comunidades locales, factor importante este último, para el desarrollo territorial y que implique mayor fuerza en la identidad y apropiación de los mismos.




