Destrucción del bosque de Tierra del Fuego: la equivalente contribución de la explotación forestal y los castores
Recientemente, el académico y defensor de los bosques de Tierra del Fuego, Nicolo Gligo, publicó un artículo en La Prensa Austral sobre el cierre de Forestal Russfin y sus implicancias. Por otra parte, el impacto de los castores y su difícil erradicación son temas permanentes de preocupación en Magallanes.
Nosotros realizamos una investigación donde ambos temas convergen. Utilizando imágenes satelitales de alta resolución y considerando solo una sección de Tierra del Fuego, 34.000 ha de bosque nativo han sido destruidas o seriamente degradadas entre 1986 y 2019. Un 56% de esta pérdida se debe al impacto de los castores y un 44% a la actividad forestal, un resultado totalmente inesperado.
Nuestras investigaciones y reiteradas campañas de terreno en Tierra del Fuego para estudiar el impacto de los castores sobre los bosques nativos también han incluido el efecto de esta destrucción sobre los reservorios de carbono y las emisiones de CO₂ asociadas.
Un resultado sorprendente de nuestra investigación fue que la intervención maderera de los bosques nativos era equivalente al área de bosques nativos afectados por los castores (44% versus 56% del total, respectivamente), con porcentajes similares de pérdidas de carbono.
Para un periodo más acotado (2002-2019), la pérdida o degradación de bosques nativos asociada a explotaciones forestales es de 7.600 hectáreas, comparadas con 8.500 hectáreas atribuidas al impacto de la invasión del castor. Ante estas cifras, cabe preguntarse: ¿cuáles son los aserraderos y/o empresas forestales que han intervenido los bosques en Tierra del Fuego?
Para responder, la única empresa forestal que ha cortado bosques y producido madera en cifras de magnitud en la isla es Forestal Russfin, con 15.000 m³ de madera al año, según el artículo del Sr. Gligo.
Otra causa reciente de pérdida fue el incendio que, según lo informado por Conaf, se inició en una faena forestal en el Lote 2A, de propiedad de Forestal Russfin. Esta área representó el 73% de las 1.061 ha totales quemadas.
Las dificultades para extinguir este incendio, que duró casi dos meses, se debieron a las condiciones del terreno y a la acumulación de ramas y troncos secos generados por la explotación de Russfin. Según Conaf, la empresa no tuvo una respuesta contundente para evitar que el foco de incendio dentro de su terreno se transformara en un siniestro de “magnitud”, estimando en $8.500 millones (CLP) las pérdidas directas e indirectas ocasionadas.
Principales conclusiones
y recomendaciones
La conservación de los paisajes forestales y de turberas es crucial para las estrategias de cambio climático, y los bosques de Tierra del Fuego representan el ejemplo más austral del mundo.
El plan de cierre ordenado y responsable que Forestal Russfin ha anunciado debiera considerar los recursos necesarios para al menos la restauración de las áreas de bosque nativo destruidas o degradadas por sus operaciones forestales y el incendio de 2022. Dicha restauración requiere técnicas adecuadas para lograr bosques nativos resistentes a invasiones y re-invasiones de castores.
Los bosques adultos de Tierra del Fuego son reservorios irrecuperables de carbono y deben ser conservados. Esto requiere la erradicación de las amenazas, tanto de explotaciones forestales no sustentables como de incendios forestales.
Por último, después de conocer y haber recorrido extensivamente los bosques de Tierra del Fuego durante varias décadas, estamos convencidos de que estos ecosistemas tienen un valor creciente para el mundo, para Chile y para los habitantes de Magallanes. Más allá de su importancia para la biodiversidad y los reservorios de carbono, estos bosques nativos forman parte del paisaje, la identidad y la cultura de los magallánicos y magallánicas, quienes los han defendido y los defenderán de las amenazas presentes y futuras.
Dr. Antonio Lara
Facultad de Ciencias Forestales y Recursos Naturales, Universidad
Austral de Chile, Corporación AlerceDr. Alejandro Miranda
Departamento de Ciencias Forestales, Universidad de La Frontera
Dr. Jorge Hoyos-Santillán
Landscape and Carbon Dynamics CoLab, School of Forest Sciences,
University of Eastern Finland,
Joensuu, Finlandia




