Necrológicas

Carabineros y Avanzada Temporal Lago Dickson

Por La Prensa Austral Miércoles 3 de Diciembre del 2025

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El inicio de operaciones de la Avanzada Temporal Lago Dickson de Carabineros en el Parque Nacional Torres del Paine es, sin duda, una noticia que debe valorarse. Pero sería imposible recibirla sin recordar el doloroso contexto que la envuelve: la reciente muerte de cinco turistas extranjeros en uno de los rincones más remotos del circuito “O”. Una tragedia que golpeó no sólo a las familias de las víctimas, sino también a la imagen del parque, a la región y a todos quienes reconocen en Torres del Paine un patrimonio natural de valor incalculable.

Porque si algo dejó en evidencia ese episodio, es la vulnerabilidad de quienes se internan en zonas de difícil acceso, donde las condiciones climáticas pueden cambiar en minutos y donde cada hora o -incluso cada minuto- marca la diferencia entre la vida y el riesgo de perderla. En esos territorios inmensos y agrestes, el tiempo de respuesta no es un detalle operativo. Es la medida de nuestra capacidad para resguardar la vida humana.

Por eso, la instalación de esta avanzada en el Campamento Dickson debe leerse como una decisión correcta y oportuna. Se trata de un despliegue que, más allá de su simbolismo institucional, cumple una función concreta, pues reducirá considerablemente los tiempos de rescate, facilitará la búsqueda en casos de extravío, coordinará apoyos con otras instituciones como Conaf y, en general, ofrecerá una presencia estatal que refuerza la seguridad en un sector del parque donde no existe acceso vehicular y las distancias son implacables.

Hay también un componente humano que no debiera pasar desapercibido, pues los cinco funcionarios que permanecerán en el lugar durante 30 días, incluyendo Navidad y Año Nuevo, no sólo desempeñarán tareas operativas, sino que encarnan un compromiso que muchas veces no es visible para el público general. Serán el único punto de auxilio para cientos de visitantes que, en pleno corazón del Paine, enfrentan condiciones extremas en su búsqueda de aventura.

No es menor tampoco la dimensión histórica de este destacamento. Nacido en 1978 en el contexto de tensiones limítrofes con Argentina, el lugar ha ido mutando junto con la realidad del territorio, hasta convertirse hoy en un espacio dedicado a la protección de quienes visitan uno de los parques más emblemáticos del país. Ese tránsito -del resguardo fronterizo a la asistencia al turismo- refleja el modo en que la institucionalidad pública también puede adaptarse, aprender y responder a nuevas necesidades.

Sin embargo, sería un error pensar que este anuncio cierra un debate. La presencia policial en Lago Dickson es un paso, pero no puede ser el único. La magnitud del turismo en Torres del Paine, la complejidad de sus rutas y el crecimiento sostenido de visitantes requieren políticas más robustas, que aborden desde la regulación del flujo en los circuitos de mayor riesgo hasta la inversión en tecnología, señalización, comunicaciones y capacitación preventiva para los propios turistas.

La tragedia del mes pasado nos recordó con crudeza que la naturaleza no perdona la improvisación y que la seguridad debe estar a la altura del prestigio que internacionalmente tiene este parque. Hoy, la avanzada de Carabineros aporta un refuerzo valioso y necesario. Pero la región y el país tienen la responsabilidad de seguir avanzando para garantizar que un destino tan extraordinario como Torres del Paine no vuelva a teñirse de luto.

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