Necrológicas
  • – Luis Navarro Bahamóndez

Burocracia versus conectividad aérea

Por La Prensa Austral Sábado 13 de Diciembre del 2025

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La paralización del subsidio aéreo que conecta Punta Arenas con Balmaceda no es un simple problema administrativo ni un contratiempo técnico más. Es una señal preocupante de cómo la burocracia centralizada puede transformarse, en la práctica, en una barrera que profundiza el aislamiento de las regiones más australes del país.

Desde octubre, el servicio aéreo subsidiado entre Magallanes y Aysén -considerado esencial precisamente porque no existen condiciones de mercado que permitan su operación comercial- se encuentra suspendido. Dos licitaciones desiertas y una seguidilla de observaciones técnicas por parte de organismos centrales, particularmente la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), han dejado en tierra a estudiantes, trabajadores y familias que dependen de esta conectividad para mantener vínculos básicos entre ambos territorios.

El caso revela una paradoja que se repite con demasiada frecuencia en las políticas públicas para zonas extremas: se reconoce la necesidad del subsidio, se asignan recursos, pero el sistema administrativo termina neutralizando su efecto. Cuando un servicio diseñado para garantizar continuidad y equidad territorial permanece detenido por meses, es legítimo preguntarse si los procedimientos actuales están realmente pensados para responder a la realidad de regiones aisladas.

La denuncia de la Agrupación Sin Alas apunta a un problema de fondo, cual es que los procesos se destraban a nivel regional, pero se estancan en Santiago. El tránsito del contrato por ministerios, Contraloría y DGAC, sumado a nuevas observaciones sobre operadores y pilotos que han prestado el servicio durante años, refleja un exceso de formalismo que no pondera el impacto social de la suspensión del servicio. En vísperas de las fiestas de fin de año, esta desconexión adquiere un carácter aún más sensible.

No se trata de desconocer la importancia de los estándares de seguridad aérea ni del rol fiscalizador de la DGAC. Pero sí de advertir que la falta de mecanismos de urgencia o continuidad operativa termina castigando a quienes viven en territorios donde el avión no es un lujo, sino una necesidad básica. En Magallanes y Aysén, la conectividad aérea no es una alternativa, sino parte del derecho a la integración territorial.

La respuesta oficial confirma que el problema no está en la voluntad regional, sino en la estructura del sistema. La contratación directa avanza lentamente, mientras se proyecta una nueva licitación recién para el primer semestre de 2026. En el intertanto, la región queda a la espera, como si el tiempo y la distancia no tuvieran consecuencias reales para las personas.

Este episodio debería encender una alerta mayor. Las políticas de subsidio para zonas extremas no pueden quedar supeditadas a procesos pensados para realidades centrales. Se requieren procedimientos diferenciados, plazos acotados y una mirada que priorice la continuidad del servicio por sobre la rigidez administrativa.

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