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Rebautizado en el hospital como el “duende de Navidad”, será operado la próxima semana

El arte como medicina: la lucha de Mauricio Guichapani en la espera de su cirugía cardíaca

Domingo 4 de Enero del 2026

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Lucas Ulloa Intveen
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En los pasillos del cuarto piso de Medicina, el ambiente suele estar marcado por el silencio clínico y la preocupación. Sin embargo, desde el 10 de noviembre, un hombre ha transformado este espacio con lápices, crayones, papeles y esperanza. Mauricio Guichapani, artista y paciente, enfrenta hoy una de las batallas más importantes de su vida: una estenosis aórtica severa que requiere el reemplazo de su válvula cardíaca.

Guichapani ingresó tras sufrir un preinfarto, arrastrando una historia de descuido tras un primer paro cardíaco que lo mantuvo clínicamente muerto por cuatro minutos, hace cuatro años. Tras ser internado, la realidad fue cruda: debía permanecer en el hospital hasta su operación para evitar algún desenlace fatal en casa. Fue en ese encierro donde el artista reencontró su propósito.

“El arte es sujetar el espíritu de la humanidad”, reflexiona Mauricio, comparando su aislamiento actual (agravado por un cuadro de Covid durante su estancia) con los días de incomunicación que vivió en la dictadura en 1987. También recuerda que en pandemia “la gente pintó, cantó, dibujó, vio películas, se escribió y salían a los balcones a tocar música. El arte sujetando el espíritu”, recalca.

También ha tomado otras funciones, como de ascensorista. “Hay adultos mayores que no saben donde están los servicios, entonces andan preguntando y ahí el ascensorista te ayuda”, relata Mauricio. Cuenta que a otra señora va y le lee cuentos. Piensa que “sería genial hacerlo como una agrupación, que viniera a leer a adultos mayores”.

 

Contagiando creatividad

Lo que comenzó como dibujos personales se convirtió en un fenómeno comunitario. Mauricio comenzó a pintar las mascotas de otros pacientes y del personal. Pronto, la voz se corrió y las solicitudes no tardaron en llegar: perros, gatos y paisajes llaneros ahora adornan las paredes del hospital.

Pero su labor no se detuvo en el lienzo. Mauricio ha aprovechado este tiempo para enseñar a otros, como a una joven del quinto piso con una enfermedad compleja, o a la señora del aseo, a quienes guía en el uso de lápices y colores. “El arte es contagiante”, afirma el artista, destacando que su labor llena, entretiene y distrae del dolor.

Mauricio dice que de su estadía en el hospital saldrán libros, poemas, obras de teatro, pinturas y mucho más.

 

Coraje ante el quirófano

La espera está por terminar. Tras semanas de preparación física –perdiendo peso y realizando ejercicios kinesiológicos para entrar fortalecido al pabellón-, la confirmación médica ha llegado. Este viernes, tras ser revisado por la doctora de turno, le indicaron que su cirugía está programada para el 8 o 9 de enero.

En su último mensaje enviado, Mauricio revela la vulnerabilidad de quien sabe que su vida será entregada a las manos de los cirujanos: “Falta poco, una sensación fría me recorrió el cuerpo, creo que es el temor. Pero lo haré a un lado y enfrentaré mi operación con decisión y coraje”.

Una de las fortalezas para él, donde se apoya mentalmente es en su hermano, relata. “Si mi hermano hubiera tenido esta oportunidad que tengo yo, estaría vivo. Entonces tengo que ser responsable y tomar esta oportunidad”.

 

Testimonios

La presencia y arte de Guichapani ha sido destacada por múltiples funcionarios del hospital y pacientes que han compartido estas semanas con él. La tens Francisca Nain recuerda con emoción las pancartas dibujadas para el “día del Tens” durante su aislamiento por Covid, describiendo su gesto como un “abrazo al alma”.

También la paciente Brenda Saavedra relata que conocerlo la ayudó a ser una “paciente más paciente”, encontrando en el arte la paz necesaria para dejar ir lo que no puede controlar; mientras que José Barrientos, también paciente, lo describe como un compañero que siempre tenía una palabra de aliento y un dibujo desinteresado para quien lo necesitara.

Entre el personal incluso lo han apodado el “Duende de Navidad”, tras verlo armar el árbol de pascua a las tres de la mañana para dar alegría al piso.

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