Caracas despertó con calles vacías, colas y transporte paralizado tras ataque
El amanece de Caracas estuvo marcado por el miedo, la incertidumbre y el desabastecimiento, luego de la incursión militar de Estados Unidos confirmada por el presidente Donald Trump durante la madrugada. En distintos sectores de la capital venezolana se observaron calles prácticamente vacías, estaciones de servicio cerradas y largas filas en los pocos supermercados que lograron abrir sus puertas.
En el este de la ciudad, zonas como Chacao, Altamira y Los Palos Grandes registraron extensas colas de personas que buscaban abastecerse de alimentos y medicamentos ante el temor de nuevos ataques y eventuales interrupciones en el suministro. “Uno nunca sabe qué pueda suceder”, dijo a EFE un hombre que esperaba ingresar a un supermercado, donde el acceso se realizaba de forma controlada para evitar aglomeraciones.
El transporte público permanecía paralizado. El Metro de Caracas no prestó servicio y tampoco se observó circulación regular de autobuses, lo que obligó a muchos ciudadanos a intentar desplazarse a pie o a buscar taxis en puntos céntricos. La presencia policial y de vehículos de la Dirección de Contrainteligencia Militar fue visible en algunos sectores.
Durante la madrugada se reportaron cortes de energía eléctrica en el sur de la capital, especialmente en zonas cercanas al Fuerte Tiuna, la principal instalación militar del país, así como en áreas del centro donde se ubican el Palacio de Miraflores y otras sedes gubernamentales. En el este de Caracas, en tanto, no se registraron apagones.
Mientras gran parte de la ciudad permanecía paralizada, grupos de simpatizantes del oficialismo se concentraron en el centro de Caracas para exigir la devolución del presidente Nicolás Maduro, tras el anuncio de su captura. La capital venezolana vivió así una mañana de tensión, marcada por el temor ciudadano y la incertidumbre sobre el desarrollo de los acontecimientos.
Con información de
El Nacional y EFE




