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Madre de joven quemado en explosión clama por urgente traslado a Santiago tras ocho días de espera

Lunes 12 de Enero del 2026

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Lucas Ulloa Intveen

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A ocho días de la trágica explosión e incendio al interior de un domicilio de calle Manuel Aguilar, barrio Prat, la angustia de los familiares de las dos víctimas crece ante la falta de respuestas. Johan Rocuant Narr (36 años), quien resultó con el 60% de su cuerpo quemado y compromiso de sus vías respiratorias, se mantiene en estado crítico en la Unidad de Pacientes Críticos del Hospital Clínico, a la espera de un cupo que no llega desde la Posta Central de Santiago.

Ursula Narr Canales, madre de Johan, viajó desde Puerto Montt el lunes 5 de enero. Se enteró del incendio por redes sociales el domingo y comenzó a buscar vuelos desde el primer día, consiguiendo arribar a Punta Arenas la madrugada del lunes. Desde entonces, su vida transcurre entre las 8,30 de la mañana y las 23 horas en los pasillos del hospital, esperando la noticia que le permita “agarrar la maleta” y acompañar a su hijo al centro de alta complejidad que su estado de salud requiere.

“Desde el primer día me dijeron que el requerimiento ya se había subido al sistema, con fotografías y todo”, relató Ursula este domingo, desde las afueras de la farmacia del hospital, sentada sobre una banca. En esta semana completa que ha pasado en el centro asistencial, fuera del apoyo del personal médico, no ha recibido ninguna visita de autoridades de salud ni de ningún otro tipo. Todo lo que sabe del traslado de su hijo viene de boca de los doctores que lo mantienen con vida.

“Tuve la ayuda de la asistente social de la empresa donde trabaja mi hijo, ella se acercó. La jefe de personal también y el asistente social del hospital. Pero ninguna autoridad u otra persona se ha acercado a preguntarme nada”, expresa.

Según lo que le han explicado los médicos, incluyendo al doctor Prieto que participa en el tratamiento de su hijo, el problema radica en que en Santiago no se ha producido el cupo debido a otras prioridades, lo que ha generado un “taco” en la gestión que impide el avance del paciente. “En Santiago tienen que dar el okey y acá no pueden hacer nada”, afirma la mujer.

Fuentes del hospital confirman que el requerimiento fue realizado desde el primer día, acompañando fotos del aseo quirúrgico realizado al paciente, a modo de demostrar la gravedad de su estado para los especialistas en la Posta Central.

La Prensa Austral consultó al Servicio de Salud Magallanes sobre las gestiones realizadas para la apertura de un cupo, así como a la Subsecretaría de Redes Asistenciales sobre las razones por la que aún no se ha conseguido abrir el espacio de una cama en ocho días. Al cierre de esta edición, no hubo respuestas de los equipos de comunicaciones de ninguna de las dos instituciones.

Diferencia del tratamiento especializado

Aunque Ursula Narr agradece la atención y acogida del personal en Punta Arenas, enfatiza que su hijo necesita una especialidad que sólo se brinda en unidades de quemados de mayor envergadura. La madre advierte una diferencia crítica en el tratamiento: mientras que en Santiago los aseos quirúrgicos se realizan cada 48 horas, en el hospital local, debido a la carga laboral de los cirujanos que atienden múltiples patologías, estos se han espaciado hasta cada cinco días.

En el caso de Johan, tuvo su última intervención el miércoles pasado y la siguiente quedó programada recién para este martes, lo que genera gran preocupación en su familia.

En la página web de la Posta Central indican que el Servicio de Quemados cuenta con un equipo de médicos cirujanos y médicos intensivistas que trabajan en conjunto con los equipos de enfermería, kinesiología, técnicos de enfermería y otros especialistas, dedicados al tratamiento y cuidados del paciente crítico quemado. Las intervenciones médicas y quirúrgicas son realizados por “un equipo multidisciplinario que permite tratamientos bajo estándares internacionales, tanto en la etapa aguda, como en la etapa de recuperación y rehabilitación”.

Causas del accidente

La madre de Johan también entregó antecedentes reveladores sobre el origen del siniestro, ocurrido el domingo 4 de enero. Según el relato de vecinos que auxiliaron a la pareja, la explosión ocurrió mientras dormían. Ursula señala que la vivienda había sido arrendada hace apenas tres meses y que ya existían antecedentes de fugas de gas, al punto que los arrendatarios habían contactado previamente a un gasfíter.

Una vecina que vive contigua a la casa donde ocurrió el accidente, donde Fernanda Preller arrendaba, la otra víctima, prestó la primera asistencia. “Le relataron que estaban durmiendo, que hubo una explosión y se les inflamó la cama; se les pegaron las frazadas. Johan agarró a la chica y se la llevó a la ducha, se mojaron y salieron con toallas mojadas”, describe Ursula en base a la conversación que tuvo con la vecina.

Respecto a la condición médica de Fernanda Preller Cornejo (28 años), ésta se mantiene conectada a ventilación mecánica, aunque con un compromiso menor al de Johan, manteniendo cerca de un 20% de quemaduras, principalmente en cara y manos. Dada la complejidad de trasladar a dos pacientes críticos simultáneamente en un avión ambulancia, la prioridad médica de traslado la mantendría Johan debido a su mayor vulnerabilidad.

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