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Groenlandia, la isla helada que se volvió centro de la geopolítica: ¿por qué Donald Trump insiste en su anexión?

Miércoles 14 de Enero del 2026

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  • Groenlandia se ha puesto de moda en la arena internacional por el renovado interés del expresidente de Estados Unidos,
    Donald Trump, en su posible anexión -una idea que ha tensado las relaciones con Dinamarca y despertado alertas geopolíticas.

 

Groenlandia, la isla más grande del mundo, ha capturado la atención global no solo por su impresionante geografía y su rica historia natural, sino también por su creciente importancia estratégica en el contexto internacional. Situada entre el océano Atlántico Norte y el Ártico, y mayor que varios países europeos juntos, Groenlandia combina su enorme tamaño con un rol geopolítico que ha cobrado especial relevancia en los últimos años.

¿Dónde está Groenlandia
y por qué importa?

Ubicada geográficamente más cerca de Norteamérica e Islandia que de Europa, Groenlandia es un vasto territorio cubierto en aproximadamente 80% por hielo. Aunque su población es pequeña -alrededor de 56.000 habitantes-, su localización ártica y sus vastos recursos naturales la convierten en un punto de interés para diversas potencias globales.

Un reciente artículo de National Geographic entregó mayores antecedentes sobre esta isla, que se ha puesto de moda por el interés expresado por el Presidente Donald Trump.

Debido al calentamiento global, el derretimiento de sus hielos ha abierto nuevas posibilidades de acceso a minerales, petróleo y gas natural, recursos que históricamente han estado poco explotados por las duras condiciones climáticas.

Una relación histórica
con Dinamarca

Groenlandia es un territorio autónomo dentro del Reino de Dinamarca. Aunque sus raíces culturales y humanas se remontan miles de años, la presencia danesa se consolidó a partir del siglo XVII, cuando pasó a ser reclamado como colonia. Desde 1979, la isla tiene estatuto de autonomía, permitiéndole gestionar gran parte de sus asuntos internos, mientras que Dinamarca se encarga de la defensa y las relaciones exteriores.

Este arreglo ha permitido que Groenlandia avance en su autodeterminación -incluso con derechos a voto sobre su futuro político-, aunque sigue vinculada a Dinamarca tanto constitucional como económicamente. 

El interés de Trump y la atención internacional

El expresidente Donald Trump retomó públicamente la idea de que Estados Unidos debería “adquirir” Groenlandia, una propuesta que generó amplias discusiones diplomáticas. Aunque la venta de un territorio soberano es improbable bajo el derecho internacional, el interés estadounidense se basa en razones estratégicas: desde asegurar posiciones militares en el Ártico hasta acceder a recursos naturales críticos para tecnologías y la defensa.

Trump había intentado comprar Groenlandia en administraciones anteriores, y durante su segundo mandato renovó la idea, argumentando que la isla podría convertirse en un activo esencial para la seguridad estadounidense frente a la creciente influencia de Rusia y China en la región. 

Rechazo danés y groenlandés

Tanto las autoridades de Dinamarca como las de Groenlandia han rechazado de plano cualquier propuesta de anexión o compra. El gobierno autónomo groenlandés ha afirmado que la isla no está “en venta” y que cualquier discusión sobre su futuro debe ser liderada por su propio pueblo. Dinamarca, por su parte, ha reafirmado que Groenlandia forma parte de su Reino y que su soberanía y defensa se manejan conforme al derecho internacional.

Este episodio ha puesto en relieve la compleja interacción entre geografía, recursos naturales y geopolítica en el Ártico, un escenario donde las ambiciones de potencias mundiales se entrelazan con las aspiraciones de pueblos indígenas y gobiernos autónomos por controlar su propio destino.

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