Protagonistas de aclamada obra compartieron sus “Razones para no morir”
– El director Cristián Marambio entrelazó dos textos del dramaturgo Jorge Díaz, que cobraron vida a través de las interpretaciones de Carla Casali y Néstor Cantillana, en esta producción del Teatro Nacional Chileno que se presentó anoche para el público de Punta Arenas.
La edición Nº 17 del Festival Cielos del Infinito permitió la presencia en Punta Arenas de uno de los estrenos teatrales más importantes del último año. “Razones para no morir” se presentó anoche en el Teatro Municipal y condujo al público por un vaivén de emociones, causando risa, espanto, sorpresa y reflexión.
Cristián Marambio elaboró esta historia basándose en dos textos del dramaturgo Jorge Díaz: “Amanda” y “Razón del ser”, y escogió para los roles protagónicos a Carla Casali y Néstor Cantillana, en una producción del Teatro Nacional Chileno. El montaje se realizó gracias al Programa de Apoyo a los Teatros Universitarios del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, con producción a cargo de Teatro Niño Proletario.
Marambio visita por primera vez Punta Arenas. Conoció a Antonio Altamirano, de Cielos del Infinito, en la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, y así surgió la posibilidad de presentar esta obra. Cantillana, en tanto, hizo memoria y calcula que su último paso por Magallanes fue hace trece años, “con una obra que se llamaba ‘Redoble fúnebre para lobos y corderos’, de Juan Radrigán, que dirigía Rodrigo Bazaes”.
Pero todos se sorprendieron con el Museo de Historia Natural de Río Seco, como destacó el actor: “Fue un dato que nos dieron en Santiago. Nos dijeron: ‘si van a Punta Arenas, tienen que conocer ese museo’, porque realmente es un imperdible, especial, único. La pega que hacen es increíble, y la mezcla, además, del arte y la museología —no sé cómo se llama—, estos animales que se vieron muertos hace tanto tiempo, pero además era como una especie de zombis. Es muy loca la mezcla, el espíritu de los animales; la exposición de las algas también, súper alucinante”, resaltó Cantillana.
Un complemento especial para su participación en este festival tan tradicional, para el que solo tiene elogios. “Es muy rico venir acá y conocer proyectos como este, que son años y años de perseverancia, trabajo, de gente comprometida, y eso requiere mucho tiempo, esfuerzo y tolerancia a la frustración también. Pero han logrado levantar este festival, que cada vez es más conocido, más respetado y más deseado por los artistas de Chile”.
Dos monólogos unidos
Con respecto a la obra, Cristián Marambio describió que el proceso consistió en una reescritura de los textos de Jorge Díaz, que confluyen en otro relato. “El hecho de cruzarlos abre un montón de espacios que no existen en los universos originales, como el amor entre los dos y cómo repercute eso en las historias particulares de estos dos seres”, explicó.
Carla Casali toma la palabra para diferenciar que “la historia de él es muy racional, desde la mente, los pensamientos, desde articular su vida y soluciones a través de la mente. Y el personaje de ella lo habla todo a través del cuerpo, las sensaciones, de la relación con el cuerpo, y ahí obviamente entran las emociones. Y este cruce entre la mente y el cuerpo hace que la historia inicial se transforme en otra cosa. Si pudiese hablar de la obra en esa temática muy general, sería eso: el cruce entre la mente y el cuerpo”.
Cantillana, a su vez, encarna al “Hijo del camionero” y su proceso de reconstrucción. “Es un tipo que no sabe quién es y que constantemente se pregunta quiénes somos nosotros, realmente. Está tratando de reconstruirse y hace ese ejercicio con el público. Es una obra 100% frontal. No hay una cuarta pared. Siempre estamos conversando directamente con el público. Y en esa reconstrucción de una biografía bastante dura, digamos, una historia potente, más bien heavy, está este encuentro con Amanda, que refresca todo este relato y le da oxígeno. Aparece la ternura, el humor, el deseo, todo lo fantástico de la vida que hace que esta supuesta misión del ‘Hijo del camionero’, que es la venganza, ‘le mueva el piso’, de alguna manera”, describió.
Un mecanismo de revisitar la memoria de forma novedosa y evitar sobrecargar al espectador: “Hablar de los temas que hay que volver una y mil veces, digamos, pero hay que ser astuto en el cómo para no generar rechazo”, advierte Cantillana, mientras que Casali añade que “atraviesa toda una historia social y política chilena”.
Mirar atrás para cuidar el presente de un futuro tenebroso
Para Cristián Marambio, este viaje que representa la obra “se decanta por la opción de la vida versus la opción de la muerte. Creo que es un discurso importante, porque vivimos en este momento tan especial, no solo de Chile, sino del mundo, en que parece que la confrontación, la violencia y la destrucción del enemigo o del adversario parecieran ser la única manera de hacer prevalecer lo que uno cree. Entonces creo que es importante que los discursos vuelvan a plantear la posibilidad de cambiar de opinión, de elegir la vida, ser feliz, amar a los hijos, de elegir cosas que en el fondo son profundamente humanas”, reflexionó, a lo que Cantillana complementa que “podemos pensar totalmente distinto, pero no por eso yo puedo tener el derecho de querer eliminarte”.
Y es así como el tema de la obra es una buena manera de observar lo que sucede en el mundo, porque este aniquilamiento por la fuerza “puede llegar a suceder si es que seguimos en un camino de fanatismo y de creer que uno tiene la verdad absoluta. O sea, piensa que hay gente, países o gobiernos que pueden matar a otro porque creen ser los elegidos de Dios”, concluyó Néstor Cantillana.




