Necrológicas

Academia Groove consolida su ensamble entre la enseñanza musical y la inclusión

Lunes 19 de Enero del 2026

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  • El último año el instituto contó con 70 alumnos desde los 4 años en adelante, y durante el verano
    continúa con su trabajo formativo, con miras a un 2026 en que además de dar espacio para el
    desarrollo de bandas y orquestas, abre la puerta a niños con necesidades educativas especiales.

 

En la educación escolar, la inclusión ha sido un concepto ya establecido desde hace más de una década, pero no siempre se brinda el espacio y la oportunidad necesarias, impidiendo el desarrollo de muchos niños con necesidades educativas especiales. No por falta de voluntad, sino porque el enfoque debe ser diferente y acorde a sus condiciones particulares. Y aunque no lo tenían planificado de esta forma, en la academia de música Groove, desde el año pasado han abierto su espacio de calle José Robert Nº357, en la población Mauricio Braun, para estudiantes neurodivergentes.

“Hay cinco con condiciones especiales, con Tea y uno con Síndrome de Williams. En noviembre pasado tuvimos la gala de fin de año, en la que participan los talleres, bandas de rock, y otros en forma individual. Todos estos chicos se presentaron solos y nos sorprendieron. Uno de ellos tuvo que irse a Puerto Montt porque su papá se fue trasladado y decía que ojalá pudiera encontrar una academia como esta, porque era un niño que se enojaba por todo, y cambió totalmente. La mamá me decía que lo controlaban con medicamentos, y mejoró tanto que dejaron de darle. Tiene 7 años y su Tea era muy severo”, recordó el director de la academia Groove, Luigi Esparza.

Un espacio inclusivo

La academia está próxima a cumplir tres años, pero en 2025 vieron que llegaban estudiantes que no tenían cabida en otras escuelas o academias musicales. “Estaban, en cierta medida, desplazados. Y no por mala voluntad, sino porque hay que tener un enfoque diferente en su formación”, continuó Esparza.

Aquí es donde entra en escena la educadora de párvulos e instructora en Iniciación Musical, Daniela Miranda, quien se perfecciona constantemente en el trabajo con niños y niñas con necesidades especiales.

“Los papás nos contaban que les decían que no estaban preparados para atender ese tipo de necesidades a través de la música. Luigi me planteó la posibilidad y no tuve ningún problema, no es tema para mí. Yo trabajo con niños que les gusta hacer música, conocer un instrumento y aprender. Como es un trabajo muy personalizado, me apoyo mucho con los papás, para conocer sus intereses, en el caso de los niños con autismo conocer qué los desregula, y que la experiencia para ellos sea algo agradable”, sostuvo Miranda.

La Academia Groove cuenta en su staff con el profesor Guillermo Ruff en violín y orquesta, Nicolás Castillo en guitarra, Nicolás Prieto en piano, María José Osorio en canto y expresión escénica, Antonio Soto en saxofón y Taller de Jazz, además de Luigi Esparza, quien dicta clases de bajo.

Enfoque personalizado

En general, con los estudiantes, “el enfoque siempre ha sido personalizado, hay academias o conservatorios que tienen un sistema normal, y lo siguen al pie de la letra, pero no todos los alumnos tienen la misma capacidad de aprendizaje, y eso para mí es malo, porque si haces una clase grupal todos tienen distintos ritmos, y algunos se frustran porque el de al lado pudo hacer algo que yo no, y es contraproducente. Recalco que es personalizado porque el plan se hace para cada alumno, se adapta a sus condiciones especiales”, recalcó Esparza.

Al respecto, Daniela Miranda grafica que “con cada alumno se ajusta la sala, el espacio, cierta posición, si hay algo en la sala que pueda molestarlos, y si es necesario, con los papás, que también están en la clase. En general, en los niños con autismo, el tema sensorial o los ruidos, los desregulan emocionalmente, pero tratamos que sea una experiencia agradable para ellos y usamos aislantes de ruidos o audífonos, por ejemplo, para los que tocan batería”.

Satisfacción por el resultado

Los avances que han tenido los estudiantes en estos años les han permitido, en algunos casos, integrarse a grupos u orquestas. “Cuando uno ve que ya tienen condiciones para instancias grupales, se les ofrece integrarse a bandas, según el estilo, taller de jazz o en el caso de violín, a la orquesta de la academia. Tenemos un estudio de grabación y tratamos de que pasen por la experiencia de grabar, cuando ya están más preparados. Por ejemplo, a los estudiantes de canto les regalamos una vez al año una grabación de estudio, que les sirve para aprender otra arista, el trabajo de producción”, complementó el director de la academia, que invitó a visitar la cuenta de Instagram @academiagroovemag para conocer el detalle de las clases, horarios y valores de inscripción. 

Querer es poder

Un ejemplo de progreso lo representa Emilio, que como recuerda Daniela Miranda, “tiene autismo, y sus papás llegaron acá porque querían que aprendiera música, ya que vieron sus gustos, pero nunca los recibieron, por su autismo e hiperactividad. Llegó acá y tenía todas las ganas, aunque cuando llegó, ni me miró. Se notaba que tenía buen oído y coordinación, y fuimos de a poco. El nunca se había presentado en ningún lado, porque no había tenido la posibilidad, pero le fuimos diciendo que a fin de año era la muestra, todo muy anticipado, para que pudiera procesarlo. Ya perdió el miedo, y tocó en el Centro Cultural, entonces tuvo un gran cambio. Desde que empezó, comenzó a ser más concentrado y a tener más confianza en sí mismo”. Por lo mismo, la educadora enfatizó que “para nosotros siempre se ha podido, no creo que haya alguien con quien no se pueda hacer clases, hay que conocerlo bien y cómo debe ser el enfoque para él. Igual, se va viendo caso a caso, y si es necesario, todo lo cambiamos”.

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