Gobierno Regional busca acuerdo para extender vida útil del vertedero de Leñadura
A la espera de alcanzar un acuerdo con la empresa consultora a cargo del diseño del relleno sanitario de Punta Arenas y, en paralelo, avanzar en soluciones que permitan extender la vida útil del actual vertedero municipal, se encuentra el Gobierno Regional de Magallanes. Ambas tareas son lideradas por la División de Infraestructura y Transporte, encabezada por Hina Carabantes, ante el inminente vencimiento de la capacidad operativa del recinto.
Según explicó Carabantes, el contrato para el diseño del relleno sanitario se inició en 2021, en plena pandemia, lo que obligó a suspender su ejecución durante el primer año debido a la imposibilidad de realizar viajes, ya que la consultora operaba desde Santiago. Posteriormente, el proyecto fue retomado y hoy cuenta con Resolución de Calificación Ambiental, estando finalizado el diseño del relleno sanitario propiamente tal, restando aún la construción de este espacio.
Actualmente, el contrato se encuentra suspendido con el objetivo de llegar a un acuerdo que permita definir su continuidad. No obstante, la autoridad regional descartó que el relleno sanitario hubiese podido estar operativo en 2026, señalando que los plazos técnicos y administrativos de este tipo de iniciativas superan ampliamente ese horizonte.
Como referencia, Carabantes comparó el avance del relleno sanitario de Tierra del Fuego, proyecto que no presentó mayores contratiempos y que recién espera obtener la recomendación satisfactoria entregada por el Ministerio de Desarrollo Social entre marzo y abril de este año para pasar a etapa de ejecución, proyectando el inicio de obras hacia fines de año. “Jamás el año 2026 podría haber estado listo el relleno de Punta Arenas”, enfatizó.
En paralelo, el Gobierno Regional participa en una mesa técnica junto a la Municipalidad de Punta Arenas, integrada por profesionales de ambas instituciones, con el objetivo de buscar alternativas frente al término de la vida útil del vertedero, prevista para julio del próximo año. En dicha instancia se analizan opciones como una transición paulatina desde el vertedero al futuro relleno sanitario, alternativa que actualmente está siendo evaluada desde el punto de vista legal y administrativo.
Demora por la pandemia
Carabantes reconoció que existe una demora en el proyecto, atribuible principalmente a la pandemia y a diferencias contractuales que aún se encuentran en conversación, pero descartó que esta situación sea la causa directa de la crisis que podría enfrentar el vertedero en el corto plazo. “Los procesos de formulación, permisos y construcción de un relleno sanitario no toman menos de cuatro o cinco años en ninguna parte del país”, sostuvo.
Recalcó la disposición del Gobierno Regional a colaborar con recursos y equipamiento que permitan prolongar la operación del vertedero, siempre que estos aportes apunten a una solución de fondo. En cuanto a los plazos definitivos, señaló que la solución estructural para Punta Arenas se proyecta dentro de un horizonte aproximado de cinco años.
Esto ocurre a días de la visita realizada al vertedero de la capital regional por parte de equipos municipales y del Gore Magallanes, en donde los concejales alertaron una inminente crisis sanitaria, idea que fue confirmada por el alcalde de la ciudad Claudio Radonich.
En febrero se cumplirán cinco años desde la firma del contrato con la Unión Temporal de Proveedores (Idom S.A. e Ingam Ltda.), el cual continúa suspendido por la falta de antecedentes hidrogeológicos validados, esenciales para avanzar en la ingeniería de detalle. Esta situación mantiene detenida la siguiente etapa del proyecto. Hasta ahora se han desembolsado $164 millones, de los $457 millones destinados al diseño.
Según el Servicio de Evaluación Ambiental, el futuro centro para la provincia de Magallanes y Cabo de Hornos cuenta con Resolución de Calificación Ambiental desde el 19 de octubre de 2023. Aunque su construcción debía iniciar en enero del año pasado y operar hace diez meses, esto no se ha cumplido.
El nuevo relleno sanitario costará cerca de 20 millones de dólares, ocupará 154 hectáreas y operará 41 años, recibiendo 225 toneladas diarias de desechos domiciliarios.




