Amigos y familiares brindaron sentida despedida a Rosamaría Solar
Cuando una partida es tan repentina e inesperada, las palabras prácticamente no asoman. El fallecimiento, el lunes, de la escritora, divulgadora científica y gestora cultural, Rosamaría Solar, impactó profundamente a quienes conocieron de su risa contagiosa y su amor por las letras, el patrimonio, las tertulias, la naturaleza y, especialmente, los caballos.
Muchas de estas personas se reunieron en la Iglesia Anglicana St. James para participar del responso y acompañar a la querida “Osa” a su descanso definitivo, en el Cementerio Municipal, donde esperaba otra gran cantidad de personas, del ámbito de la cultura, la educación, la ciencia y el turismo.
A través de un emotivo texto, su amigo Patricio Lucero reconoció que “no sé cómo despedirme, no sé cómo resumir tantas horas juntos. Tantas risas , lágrimas y personajes, muchos personajes. Tu risotada me ha dado vueltas estos días, como canto de pájaros. Tu risa fuerte que acompañaba todas las tonteras que me festejabas. Elijo recordarte así, riendo”.
En seguida, le agradeció “por las veces que me acogiste, las veces que me diste una cama cuando trabajaba y estudiaba, y andaba como un gitano por la ciudad. Gracias por las veces que me diste comida cuando llegaba con el apetito de un albañil. Gracias por las matineés, vermouth y noches de cine, con la Sole, viendo a Lynch, Kieslowski o el sociópata de turno (y cabeza de tele mirándonos con desprecio). Gracias por los after, el descuadre, la locura. Las tardes enteras escuchando y bailando Camarón de la Isla. Gracias por compartir lo que escribías, genia. Gracias por abrazarme y contenerme cuando me rompieron el corazón y el alma. Gracias por la educación social y el manual de comportamiento que me largabas cuando íbamos a comidas o invitaciones. Importante repaso: usar filtro para mi boca, y saber cuándo parar de comer, y no mancharme la ropa con comida.
Gracias por presentarme a tus pinches, un casting increíble que sólo tu podrías haber tenido. Me hacías el día.
Gracias por pedirme que te cuide cuando lo necesitaste”.
El texto de Lucero concluyó que “siempre me tuviste fe, una fe única. Me decías que me iba a convertir en un hombre de bien, para que la Roxy no me mirara tanto como un delincuente. Me convertí en un tipo de bien, con una familia hermosa de bien, en una pega de bien. Tengo todo para mostrarte amiga, y ya no estarás para compartirlo contigo. Te extraño y te admiro mi reina de los Balcanes, Reina de Escocia y diosa fueguina, vieja colorada y de manos mojadas”.
A nombre de la familia y también representando a la Municipalidad de Punta Arenas, habló la concejala Alicia Stipicic, prima de Rosamaría Solar, quien destacó que fue la más pequeña de su generación y que era especial por su sonrisa y por amar a los caballos: y que a pesar de visitar muchos países gracias a su formación profesional y personal, nunca quiso alejarse completamente de Magallanes, un amor por la Patagonia que se reflejó en su labor como guía de turismo, como bien recordó, antes de la despedida final, en las afueras del mausoleo familiar.




