El paso por Punta Arenas del ex subcampeón mundial de ajedrez Alexei Shirov
El año pasado se jugaron en Magallanes algunos torneos internacionales de ajedrez en distintas modalidades: ritmo clásico, rápido y relámpago o blitz. Se contó con la participación de reconocidos maestros chilenos y argentinos, que recordaron ediciones anteriores de antiguos torneos patagónicos, sobre todo los que desde la década del noventa del siglo pasado comenzaron a celebrarse anualmente en distintas ciudades en las provincias del sur y en la Tierra del Fuego argentina: Comodoro Rivadavia, Río Gallegos, Río Grande, Ushuaia, que integran, lo que los trasandinos denominan, el circuito austral del ajedrez.
Se trata de una compleja red de competencias adscrita al sistema IRT o ranking internacional de torneos, muy similar al organizado por la Federación Mundial de Tenis, donde participan jugadores sudamericanos principalmente, con algunos invitados especiales, los que juegan un número determinado de rondas en distintas modalidades de tiempo, los que al finalizar el evento, reciben un estipendio económico y lo más importante, la notificación de un puntaje que determina, a la postre, su ubicación en el ranking mundial.
A propósito de lo anterior, durante el quinquenio 2015-2019, se jugó en Magallanes, el “Magistral de Villa Tehuelches”, en la comuna de Laguna Blanca, lo que fue una de suerte de extensión de este tipo de competencias en suelo chileno, la cual, en sus distintas ediciones llegó a contar con la participación de varios grandes maestros internacionales entre otros, el uruguayo Andrés Rodríguez, los argentinos Diego Flores, Salvador Alonso y Carlos García Palermo, hoy nacionalizado italiano; el brasileño Yago de Moura, el paraguayo José Cubas, el chileno Cristóbal Henríquez, numerosos maestros internacionales y nacionales. El torneo, que coincidía con el aniversario de Villa Tehuelches, se disputaba en vacaciones de invierno durante una semana completa en el gimnasio de la Escuela Diego Portales de aquella localidad rural.
El vértigo de los cambios
El avance de las comunicaciones, la aparición del internet, la globalización, la llamada era digital, ha modificado también, la órbita del ajedrez. Hace no más de treinta años, los ajedrecistas a nivel mundial conformaban un circuito cerrado y las competencias en que participaban se dividían principalmente en tres tipos, el principal, reservado para los veinte mejores jugadores según el ranking, otro destinado a grandes maestros y maestros internacionales, que incluía torneos abiertos u open, y los certámenes nacionales y locales.
Hasta principios de siglo XXI, la mayoría de los grandes torneos y campeonatos mundiales se celebraban en Europa, pero, la velocidad de las modernas tecnologías y de las redes sociales ha desplazado los centros de poder hacia los lugares más recónditos del planeta, al surgir nuevos oferentes con propuestas económicas atrayentes, lo que ha motivado a la Federación Internacional de Ajedrez, Fide, a buscar nuevos escenarios y distintos formatos para la materialización de los encuentros por los campeonatos del mundo, contribuyendo de manera decisiva a la difusión y popularización del ajedrez.
Como ejemplo de lo que acabamos de señalar, el mundial de 2004 se realizó en Libia; en 2005 en Potrero de los Funes, Argentina; en 2007 en Ciudad de México; mientras que, las últimas ediciones se concretaron en Dubai, Emiratos Arabes en 2021; Astaná en Kazajistán en 2023 y Singapur en 2024.
Las posibilidades que ofrece el internet ha transformado también, las modalidades de tiempo de juego en las partidas. Antiguamente, los jugadores disponían de una cierta cantidad de horas para efectuar un número determinado de jugadas y en el caso, que en un encuentro no tuviera un ganador o se acordaran las tablas, se producían los controvertidos aplazamientos; es decir, las partidas continuaban al día siguiente y sólo podían concluir después de jugarse un cúmulo de movidas, precedidas de un último control de tiempo. En síntesis, una partida podía extenderse varios días antes de su finalización.
En la actualidad, las partidas jugadas a ritmo clásico se establecen fijando una cantidad determinada de tiempo, por ejemplo, cien minutos para cada jugador con un incremento de diez segundos por movida, que permite la terminación de un encuentro en el transcurso del día. A ello se debe agregar, que el surgimiento de las nuevas aplicaciones tecnológicas ha contribuido a ubicar en dispositivos móviles, -los celulares- la información completa de las partidas facilitando su reproducción y acercando a los jugadores profesionales con los aficionados.
En el fin del mundo
Una cosa es narrar lo que ha acontecido con la práctica del ajedrez en los últimos años y otra, es explicar cómo el juego ciencia se ha instalado con torneos permanentes atrayendo a estas latitudes a los mejores jugadores del orbe, quienes aprovechan de conocer otras realidades sociales y culturales.
En este sentido, Argentina y especialmente Buenos Aires, han capturado desde hace más de un siglo el interés por el ajedrez. Diversos acontecimientos de gran connotación relacionados con este deporte de salón así lo confirman. Para empezar, hubo dos hitos que contribuyeron a la difusión de este juego, como fueron, el match por el título mundial que sostuvieron dos de los más grandes campeones de todos los tiempos, José Raúl Capablanca y Alexander Alekhine en 1927 y la olimpiada celebrada en 1939, la primera disputada fuera de Europa en que veintisiete naciones enviaron sus delegaciones a competir en un magno evento, en momentos en que se iniciaba la Segunda Guerra Mundial, lo que indujo a que, varios de los más importantes jugadores de aquella época, terminaran radicándose en Argentina.
Posteriormente, a la fama adquirida por el balneario de Mar del Plata y sus torneos veraniegos, se sumaron los importantes eventos ajedrecísticos efectuados en Buenos Aires con los torneos de 1960 y la victoria de Viktor Korchnoi y Samuel Reshevsky; la versión de 1964 con triunfo compartido entre Paul Keres y el campeón mundial Tigran Petrosian; la edición de 1970 que marcó un éxito absoluto para Robert Fischer y luego, en 1971, la final del torneo de candidatos al título mundial, donde el mencionado Fischer derrotó en un match a doce partidas a Petrosian, para convertirse en el retador oficial del campeón Boris Spassky.
En los años siguientes, se recuerdan los grandes torneos organizados por la empresa Clarín en 1978, 1979 y 1980, junto con la celebración de la XXIII olimpiada en 1978 con participación de sesenta y seis países y cerca de cuatrocientos jugadores; además, de la realización del match semifinal del torneo de candidatos de 1980 entre Viktor Korchnoi y Lev Polugaievsky. En la década del noventa fueron ampliamente conocidas las sucesivas ediciones del Memorial Najdorf, el torneo temático de la defensa Siciliana en 1994 con participación de Anatoly Karpov y de algunos de los mejores maestros de aquella época, como Viswanathan Anand, Vasily Ivanchuk, Judit Polgar y Alexei Shirov. En este contexto, se incorporan, el mundial juvenil efectuado en 1992 y los publicitados encuentros disputados entre Gari Kasparov con el seleccionado argentino en 1992 y 1997.
Por otra parte, la Fide con la programación de mundiales de ajedrez en categorías juvenil, cadete o infantil, ha contribuido también, a la difusión del juego en Sudamérica donde en muchas ocasiones, se conocen jóvenes valores que con el correr del tiempo, se transforman en grandes figuras del circuito internacional. Una muestra de lo que señalamos, ocurrió con la realización del mundial infantil femenino en Río Gallegos, en septiembre de 1986, con participación de Judith Polgar, posiblemente, la mejor jugadora de la historia del ajedrez. Por último, la desintegración de la Unión Soviética en 1991 generó una verdadera diáspora de cientos de grandes maestros que se vieron obligados a emigrar a Europa occidental y otras partes del mundo para recaudar recursos y sobrevivir. En muchos aspectos, es el caso del personaje de esta semblanza de hoy.
¿Quién es Alexei Shirov?
Tuvimos la oportunidad de observarlo en el transcurso de algunas partidas del campeonato mundial juvenil realizado en Santiago en el invierno de 1990. Para esa fecha contaba con dieciocho años recién cumplidos y ya se ubicaba entre los cien primeros del circuito mundial. Un mes antes había competido en el interzonal de Manila en Filipinas; sólo una derrota en la última ronda le había impedido clasificar para los encuentros del ciclo de candidatos al título máximo.
En aquel entonces, Alexei Shirov nacido en Riga el 4 de julio de 1972, un letón que competía en representación de la Unión Soviética, llegó al país acompañado de un equipo de estrellas, entre los cuales se hallaba el ruso Mikhail Ulibin, varias veces clasificado para disputar los campeonatos absolutos de su país; el armenio Vladimir Akopian, subcampeón mundial en 1999 y el ucraniano, hoy nacionalizado y parte del seleccionado israelí, Boris Alterman.
No era la primera vez que intentaba ser campeón mundial juvenil. El año anterior, había competido en la localidad de Tunja en Colombia, donde peleó hasta último momento por los primeros lugares. Ahora llegaba como uno de los favoritos para alzarse con el título, pero las cosas no salieron como él esperaba. Recordamos que los diarios de la capital, El Mercurio, La Tercera y La Epoca, a través de columnas escritas por Iván Morovic, David Godoy y Hernán Salazar, seguían y reproducían con atención sus partidas, debido a su condición de principal favorito y porque siempre arriesgaba más que sus contrincantes. Shirov era un joven artista que buscaba ganar a través de la belleza de las combinaciones, los sacrificios de piezas y posiciones llenas de complicaciones. En Santiago, Shirov jugó algunas partidas brillantes y aunque ganó nueve de trece encuentros, su derrota ante Ilya Gurevich le privó del primer puesto.
No es de extrañar que el tránsito de la juventud a la adultez no se notara en absoluto y que al poco tiempo estuviera compitiendo de igual a igual con avezados jugadores como Gari Kasparov, Anatoli Karpov, o Víktor Korchnoi. En 1991 ganó el tradicional torneo de Biel en Suiza; en 1992 se impuso en el open de Oakham en Inglaterra y en 1993 en el certamen de Munich en Alemania. En 1994 compartió el segundo lugar con Gari Kasparov en el gran torneo de Linares en España, llamado habitualmente el ‘Wimbledon’ del ajedrez, lo que supuso el reconocimiento de Shirov como uno de los jugadores más fuertes de la nueva generación. Era el favorito de aficionados y espectadores de todo el mundo por su estilo arriesgado que desafiaba la lógica y recordaba al de su compatriota Mikhail Tahl ‘el mago de Riga’, uno de los mejores jugadores de todos los tiempos.
1998 fue un año clave para Shirov y para el ajedrez mundial. En la edición de Linares obtuvo un meritorio segundo lugar, mientras en Cazorla, España, derrotaba en un match decisivo al ruso Vladimir Kramnik lo que lo convertía en retador de Gari Kasparov por el título de campeón de la Asociación de Ajedrez Profesional, organización paralela y opositora a la Fide creada en 1993 por el mismo Kasparov y el inglés Nigel Short. Sin embargo, el match fue cancelado a última hora causando una gran frustración en Shirov, que siguió en cambio, compitiendo en los torneos mundiales organizados por la FIDE. En la versión por eliminación directa del 2000, celebrada en Nueva Delhi y en Teherán, en un formato adoptado del tenis, con ciento veintiocho jugadores, fue avanzando ronda tras ronda hasta alcanzar la final donde sucumbió ante el indio Viswanathan Anand.
En 2002 Shirov se proclamó campeón de España, además de obtener el mejor porcentaje individual entre los veinticuatro jugadores que participaron del histórico match Rusia-Resto del Mundo. En 2005 se conoció la reimpresión de su libro “Fuego en el tablero” en que, junto con reunir una selección de sus mejores partidas, entrega su interpretación de por qué no se pudo concretar el duelo con Kasparov. Si bien, su actuación en los torneos internacionales no ha disminuido un ápice, y es un animador permanente de los distintos ciclos al título mundial, su mejor performance fue el fuerte torneo de Sofía en Bulgaria en 2009 cuando logró el primer puesto derrotando en la última ronda al futuro campeón mundial, y para muchos más grande jugador de todos los tiempos, el noruego Magnus Carlsen.
En Punta Arenas
Como vimos, Shirov ha venido a Sudamérica desde sus tiempos de juvenil. En abril de 1993 se consagró campeón del memorial Najdorf en Buenos Aires, victoria que lo indujo a retornar con frecuencia a nuestro continente.
A Punta Arenas llegó a fines de noviembre del año pasado luego de participar en varios torneos por la Patagonia argentina y en el tradicional certamen de Río Grande. En la entrevista sostenida en un programa de televisión con nosotros y el maestro Rodrigo Hurtado, Shirov aseguró que Robert Fischer había tenido una carrera muy breve para ser considerado el mejor de la historia, que Viktor Korchnoi era el más grande luchador del tablero y que, Magnus Carlsen le parecía el más completo jugador que ha existido, porque sintetizaba lo mejor de los antiguos maestros y conjugaba la experiencia de todos los campeones que le antecedieron, con la preparación que entregaban los ordenadores. En este sentido, Carlsen, con su estilo ecléctico y flexible, se adaptaba a todos los estilos, lo que lo hacía casi invencible.
Mientras hablaba con nosotros, parecía que aún estaba fresca en su memoria la larga jornada del día anterior, donde tuvo que enfrentarse en el gimnasio del Club Español, a diecinueve tableros regionales en simultáneas a veinticinco minutos, con treinta y cuatro segundos de bonificación por jugada realizada; un torneo de partidas rápidas, con treinta y dos jugadores a ocho rondas con doce minutos por jugador y un incremento de cinco segundos por cada jugada y un torneo por modalidad blitz o relámpago, a once rondas, también con treinta y dos participantes, consistente en partidas jugadas a ritmo de tres minutos por contrincante y dos segundos adicionales por cada jugada efectuada.
Shirov se impuso en ambos torneos. En blitz quedó primero delante del campeón chileno Matías Pérez, José Soza, Hugo Frey y Mauricio Santana. En rápidas, donde ganó todos sus encuentros, fue escoltado por el campeón Pérez, Soza, Suraj Nandwani y Frey. En las simultáneas ocurrieron varios hechos dignos de mencionar, como los empates logrados contra el letón por Mauricio Santana, Stjepan Vrsalovic de diez años, Bastián Oval de doce años; y de los jóvenes Agatha Villegas y Suraj Nandwani ambos de dieciséis años.
En la sesión de simultáneas Shirov sufrió una derrota histórica con el experimentado jugador local maestro Fide, campeón regional, seleccionado nacional y tercero a nivel panamericano en 2023, Hugo Frey, a quien conocimos en los antiguos torneos que organizaba La Prensa Austral a principios de la década de los ochenta.
Con mucha humildad, Frey nos contó que tanto en blitz como en rápidas recibió dos ‘clases gratuitas’, y aunque triunfó en la última modalidad, su victoria ante Shirov se produjo principalmente por la presión del tiempo en que se hallaba el exsubcampeón mundial. ‘Fue una partida interesante y bien jugada, donde no acierta en un momento crítico’.
Hugo Frey venció a Alexei Shirov con piezas negras, en treinta y cinco jugadas.




