Rupestre: la reina de Torres del Paine
Este último tiempo el Parque Nacional Torres del Paine ha estado en el centro de las noticias y no sólo por los innumerables eventos, premios de reconocimientos mundiales, posicionamiento como destino turístico de nivel internacional, sino también conlleva en su dinámica de todos los días, flujos de turistas e innumerables visitantes que cada vez en sus estaciones más marcadas aumentan considerablemente. Los enormes rascacielos de granito que marcan los fondos prístinos del paisaje de la comarca, que se destaca en su elevación abrupta desde las grandes extensiones de estepas en que en cada centímetro de ella habitan diferentes seres que conforman este hábitat tan particular que conlleva a encantar a toda raza y lengua que lo visita, dejando marcada en sus vidas, las emociones de una experiencia fantástica, única y para no olvidar en el restos de sus vidas. La Patagonia siempre manda, siempre obliga y exige, tanto así que aquellos que osan desafiarla en sus innumerables senderos, especialmente aquellos que implica estar preparados para aproximarse cada vez más a estos colosos de granito, a sus glaciares e innumerables vistas desde las alturas del meandro de los ríos y sus coloridos lagos. Hace poco nos sentimos consternados por un accidente del cual no estamos libres de que sucedan, mientras no se alinien los aspectos a considerar en prevención, que siempre la naturaleza reclama en el rigor de sus características ambientales, fuertes vientos, bruscas temperaturas, terrenos durísimos y al mismo tiempo algunos de ellos muy frágiles, que aquel o aquella que no esté preparado ni preparada, fácilmente puede quedarse allí en donde la roca ígnea y el conglomerado, reclama su parte, quitando a veces vidas humanas. En la naturaleza el peligro siempre esta, es así como en tierra firme, entre coirones y laderas, se desplaza en silencio, en este caso y para el relato, una hembra de puma, con un papel realmente crucial para el equilibrio del ecosistema y que se alinea tanto con los carroñeros superiores como el Condor, así también con su principal presa, el Guanaco, que es un habitante también que forma parte de este circulo virtuoso de ambiente regulado y sustentable de manera natural. No puede faltar ninguno de ellos. La puma que mencionamos y reconocida por los ojos expertos por sus características de vida y entorno en el que vive, la llamaban “Rupestre”, una extraordinaria cazadora que emula en el espíritu de sus desplazamientos a aquellos humanos pocos reconocidos en el territorio como lo fueron los Aonikenk. “Rupestre”, con múltiples tareas y quienes la conocieron, han destacado las certezas mas agudas de un felino con carácter y voluntad para expresar sus mas profundos instintos de preservación de la especie, al llevar a cabo innumerables gestaciones con variadas camadas de cachorros de pumas a través de los años, que han deleitado a aquellos más osados y dedicados en observarla, tanto así que un resultado de sus magníficas apariciones, permitió incluso crear emprendimientos de actividades comerciales para poder rentar excursiones especializadas y mostrar como algunos denominaron a los pumas de Torres del Paine como los “Pumas hollywoodenses” por cómo era fácil de observar, no así de la misma especie que habita otros territorios. No así el paisaje duro de sus montañas, pero si la vida se extingue y se transforma. Hoy “Rupestre” ha dejado una sensación muy extraña en el corazón de quienes la conocieron o allá a lo lejos la observaron como cuidaba de sus cachorros, un grado de tristeza, melancolía rara por la muerte de una especie quizás como cualquiera otra, pero “Rupestre” fue diferente, fue la Reina, la que demostró con eficacia su misión predadora y su carácter abundante de maternidad. Ante la defensa y el ataque, siempre fue orgullosa de sus días, fríos y cálidos, ella siempre estaba dispuesta a lo que se venga. El fenómeno aparece para “Rupestre” cuando logra ser madre de 4 cachorros y su experiencia de años, le permitió sustentar esas pequeñas vidas, con extensas jornadas de cacería a veces exitosas otras veces sin logros inmediatos, sobre todo en invierno que es cuando más se exponían los pequeños gatitos. “Rupestre” hace pocos días muere, ese día que “Rupestre” se desploma, el viento se detiene, el vuelo del condor se hace mas silencioso y el relincho del guanaco se apaga en el rigor de la perdida. Vamos a extrañar la silueta de la Reina, pero deja un legado, muchos de ellos seguirán los pasos de su madre y veremos otras reinas correr y saciarse de lo que le da la naturaleza. Adiós “Rupestre”.




