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¿Qué tipo de turistas queremos que nos visiten en Chile?

Por Carolina Cerda Miércoles 4 de Febrero del 2026

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Los recientes hechos ocurridos en el río Futaleufú, en el Parque Nacional Laguna San Rafael y en Chiloé, donde motos de agua ingresaron de manera irregular a ecosistemas protegidos, nos obligan a buscar respuestas claras a esta pregunta de fondo: ¿qué tipo de visitantes queremos para Chile y todos los destinos de la Ruta de los Parques de la Patagonia?

La Ruta de los Parques alberga algunos de los territorios más prístinos del planeta. Aquí se resguardan especies en peligro de extinción, las principales reservas de agua dulce del mundo en los campos de hielo norte y sur, y acá están uno de los sistemas de fiordos y canales más extensos del planeta, junto a turberas, bosques en tierra y de macroalgas bajo el mar, con una importancia vital en la absorción de carbono, capaces de almacenar casi tres veces más CO2 por hectárea que la Amazonía. Este territorio no es solo paisaje: es vida, equilibrio ecológico y un refugio clave frente al cambio climático y la crisis acelerada de extinción de especies.

Pero la Patagonia no es sólo naturaleza. También es hogar de comunidades que han desarrollado una cultura única, profundamente enraizada en la tierra y el mar. Pueblos originarios, tradiciones, oficios y formas de vida que reflejan una relación inseparable entre las personas y su entorno natural, y que representan hoy en día, una oportunidad real de desarrollo económico local a través de la conservación y el turismo responsable.

El ingreso de motos de agua y otras actividades motorizadas a combustión en ríos, lagos y áreas protegidas genera impactos profundos y, muchas veces, irreversibles. Estas prácticas alteran ecosistemas frágiles, generan contaminación acústica que afecta a la fauna acuática y terrestre y rompen el equilibrio de espacios naturales que dependen del silencio y la calma. Estos impactos no solo dañan la biodiversidad; también afectan directamente a las comunidades locales y a quienes visitan estos territorios buscando conexión con la naturaleza, silencio y respeto. En definitiva, dañan un destino único a nivel mundial.

No es casualidad que hayan sido los propios vecinos y guías locales quienes denunciaron y enfrentaron estas conductas. Este gesto demuestra algo fundamental: las comunidades defienden su territorio y no quieren a cualquier tipo de visitante.

Hoy, más que nunca, el llamado es claro: avanzar hacia un turismo de conservación, basado en visitantes conscientes, informados y responsables. Operadores turísticos que cumplen la norma, personas que entienden que están entrando a territorios vivos, que no son parques de diversiones ni su propia casa. La tendencia global hacia 2026 apunta justamente a dejar el lugar mejor de como se encontró, generar un aporte real y respetar la naturaleza, la cultura y las costumbres locales, promoviendo conexiones auténticas con la cultura local.

En la Ruta de los Parques de la Patagonia, buscamos que el visitante responsable se comprometa con acciones cotidianas y concretas: cuidar los ecosistemas prístinos; apoyar el desarrollo local consumiendo y comprando en las comunidades; respetar las costumbres, tradiciones y el patrimonio cultural; planificar el viaje para disminuir la huella, llevándose la basura y reduciendo residuos; proteger la fauna silvestre, observándola a distancia sin alimentarla; respetar la paz de los parques evitando la contaminación acústica; transitar solo por senderos habilitados y sin animales domésticos; acatar la prohibición del uso de fuego en áreas protegidas y respetar siempre las indicaciones de guardaparques y equipos locales.

La Ruta de los Parques de la Patagonia recorre más de 2.800 kilómetros, conecta 17 parques nacionales y atraviesa un tercio del territorio chileno, desde Puerto Montt hasta Cabo de Hornos. Proteger este corredor exige planificación territorial, regulaciones claras, sanciones efectivas frente a conductas dañinas y, sobre todo, educación. Educación para comprender que no todo está permitido y que el privilegio de visitar estos lugares conlleva responsabilidad.

La Patagonia no necesita más visitantes a cualquier costo. Necesita visitantes conscientes, aliados de la conservación y respetuosos de las comunidades que han cuidado estos paisajes por generaciones.

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