El ex príncipe Andrés abandonó su residencia de Windsor
La salida del ex príncipe Andrés de su residencia en Windsor no ha logrado apartarlo del centro de la controversia que lo rodea desde hace años. El hermano menor del rey Carlos III abandonó esta semana el Royal Lodge, su hogar durante más de dos décadas, en medio del renovado impacto del caso Jeffrey Epstein y la publicación de nuevos documentos oficiales en Estados Unidos que han intensificado las sospechas sobre su conducta.
La información fue revelada inicialmente por el diario The Sun, que detalló que Andrés dejó la residencia ubicada cerca del castillo de Windsor para trasladarse a una propiedad del dominio privado del monarca en Sandringham. La decisión coincide con una creciente incomodidad dentro del entorno real y político británico, preocupados por el daño reputacional que el escándalo sigue provocando a la Corona.
En octubre pasado, tras una nueva oleada de revelaciones relacionadas con el fallecido financista y delincuente sexual Jeffrey Epstein, Carlos III tomó la decisión histórica de retirarle a su hermano los títulos reales y exigirle abandonar Windsor, donde residía con su ex esposa Sarah Ferguson bajo un contrato de arriendo muy inferior al valor de mercado.
La presión aumentó luego de que el Departamento de Justicia de Estados Unidos publicara millones de páginas de documentos vinculados a la investigación Epstein. En ellos aparecen correos electrónicos que sugieren contactos frecuentes entre Andrés y el financista, además de imágenes no fechadas en las que el ex príncipe aparece en actitudes comprometedoras con mujeres jóvenes, cuyos rostros han sido censurados.
Andrés ya había sido acusado anteriormente por Virginia Giuffre de abusos sexuales cuando ella era menor de edad, acusaciones que él siempre ha negado. A estos señalamientos se sumó recientemente el testimonio de una segunda mujer, quien afirmó que Epstein la envió al Reino Unido en 2010 para mantener relaciones sexuales con el duque de York en Royal Lodge. La policía británica informó que examinará la nueva información.
El primer ministro Keir Starmer rompió la tradicional cautela gubernamental respecto de la realeza y señaló que Andrés debería declarar ante el Congreso estadounidense. Desde el entorno del palacio, según medios británicos, se considera que testificar sería ahora “una cuestión de conciencia”.
Mientras tanto, la sombra del caso Epstein continúa persiguiendo al ex príncipe, cuyo alejamiento físico de Windsor parece insuficiente para disipar un escándalo que vuelve a sacudir los cimientos de la monarquía británica.




