El exdirector del Servicio de Impuestos Internos (SII), Javier Etcheverry, afirmó que su salida del organismo respondió a una “trampa” orquestada con motivaciones políticas, apuntando directamente al Partido Comunista (PC) y a la excandidata presidencial Jeannette Jara. Sus declaraciones reactivaron la controversia que rodeó su desvinculación y abrieron un nuevo flanco de críticas hacia el Gobierno del Presidente Gabriel Boric.
Etcheverry dejó el cargo luego de que el Ejecutivo le solicitara la renuncia, tras conocerse —a través de una investigación periodística— que mantenía una deuda de cerca de nueve años en contribuciones por una vivienda ubicada en la Laguna de Aculeo, en la comuna de Paine, con construcciones que además no estaban debidamente regularizadas.
En una entrevista con el podcast Somos Rentable, el exdirectivo sostuvo que existió una coordinación interna para forzar su salida. “Me tendieron una trampa. Se pusieron de acuerdo los funcionarios, la candidata Jara y una persona que yo había despedido en avaluaciones. En vez de actualizar el catastro como yo lo había pedido muchas veces, salieron a la televisión a decir que yo no había pagado contribuciones. Por todos lados está la mano del Partido Comunista”, afirmó.
El exdirector calificó la situación como una “encerrona”, asegurando que gran parte de los funcionarios del SII tendrían afinidad con el PC, lo que —a su juicio— explicaría la presión en su contra. En ese sentido, cuestionó las razones políticas detrás de su desvinculación y sugirió que su gestión incomodó a sectores internos del servicio. “¿Por qué no le gustaba que yo peleara contra las mafias o que los funcionarios salieran a fiscalizar?”, planteó.
Asimismo, Etcheverry criticó la investigación periodística que reveló la deuda y la forma en que se abordó el caso públicamente. Sostuvo que había entregado con años de anticipación la información de sus propiedades al SII y que el servicio no actualizó los antecedentes. Además, relativizó el monto adeudado, señalando que pagó cifras significativamente mayores en otros impuestos.
Desde el Gobierno no ha habido, hasta ahora, una respuesta directa a las acusaciones, aunque la controversia vuelve a tensionar la relación entre el Ejecutivo y sectores que cuestionan la influencia del Partido Comunista en organismos del Estado, en un escenario político marcado por la sensibilidad frente al uso de recursos públicos y la probidad.




