Homicida que clamó por una pena justa fue sentenciado a 15 años de cárcel
Previo a que lo condenaran, Jonathan Daniel Briones Orellana clamó a los jueces ser sentenciado con “una pena justa” por el crimen del mecánico Leonardo Wladimir Navarro Barrientos, ultimado el 30 de marzo del año pasado en la vía pública, a la edad de 29 años.
Finalmente el Tribunal Oral en lo Penal decidió castigarlo con 15 años de cárcel, cinco menos que los 20 que solicitaba el fiscal Fernando Dobson. Incluso la querellante, Gustava Aguilar Moraga, iba por homicidio calificado y presidio perpetuo.
La investigación de Carabineros aportada al fiscal le permitió establecer la culpabilidad del acusado en el fatal apuñalamiento.
Esa noche la víctima, Leonardo Navarro, se encontraba en el sector de Avenida España con calle Errazuriz, cuando se cruzó con el imputado que vivía en las cercanías, en un contexto de ingesta alcohólica previa.
Esto terminó generando una riña entre ambos en la vía pública, con desafíos y golpes de puño mútuos.
Hasta ahí todo se circunscribió a eso, una pelea limpia, sin armas.
La víctima se retiró del lugar. Pero minutos después cobró relevancia el ánimo homicida del autor que, estando en su domicilio, se premunió de dos cuchillos tipo carnicero. Y al salir al exterior le señaló a un testigo su intención de matar a la persona que momentos antes lo había agredido.
A torso desnudo salió a la calle, llevando los cuchillos. Y de manera decidida corrió hasta darle alcance a la víctima que caminaba por España y Errazuriz. En ese lugar lo apuñala con varias estocadas en las extremidades, piernas, zona torácica.
El fiscal relató que lo agredió con tal brutalidad que personas que pasaban en un auto por el lugar le pidieron clemencia al agresor, y que parara en su actuar, como lo ratificaron en la declaración entregada en el juicio.
Luego del crimen el autor volvió a donde vivía, en Avenida España 1145, en el segundo piso del local nocturno Aquelarre, con los cuchillos utilizados en la comisión del asesinato.
El delito, cometido en pleno centro de la ciudad, dejó testigos y evidencias, como los registros de cámaras de seguridad.
Personal policial que llegó al lugar recibió mucha información y fueron directo al domicilio donde se había ido a ocultar el autor del crimen.
Luego la investigación quedó en manos del personal del OS-9 de Carabineros, que desplegó un trabajo exhaustivo, como indicó el fiscal Dobson.
Para la parte querellante, representante de los padres de la víctima, el autor actuó con alevosía y ensañamiento. “No le bastó darle alcance y propinar una primera, segunda, tercera y hasta ocho estocadas. Y no recibió más heridas gracias a que intervino un testigo. Sin embargo la víctima ya estaba agónica en el suelo”, remarcó Gustava Aguilar.




