Necrológicas
  • Angel Lucio Gaez Saldivia

El dilema del adiós: cremación surge como la única vía legal ante el desborde del cementerio informal de mascotas a orillas del Estrecho

Sábado 21 de Febrero del 2026

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“La idea nace porque, como familia, tuvimos la necesidad de contar con este servicio. Cuando fallecieron nuestros gatos no había, en la zona donde vivíamos en ese entonces, un lugar donde acudir. Cuando llegamos a Punta Arenas y vimos que aquí tampoco existía, surgió nuevamente esa necesidad”, explicó Susan Villa, médico veterinaria y fundadora de Yuppen Crematorio de Mascotas.

La razón por la que nos comunicamos con Villa es que en la región, y específicamente en Punta Arenas, no existe un cementerio de mascotas habilitado. Por ello, la única forma legal que existe hoy en día para disponer del cuerpo de un animal fallecido es la cremación.

“Bueno, el tema de la tenencia responsable y de las necesidades de las mascotas ha ido en aumento. He vivido en otras ciudades y en Punta Arenas se nota mucho la preocupación de las familias por sus mascotas, que ya son un miembro más del hogar. Son el perrito o el gatito de la casa”, destacó la veterinaria.

Asimismo, mencionó que muchas personas optan por la cremación como una forma de mantener a sus animales cerca, incluso después de su fallecimiento. “Muchas familias se trasladan de ciudad y quieren llevar a su mascota, a su compañero de vida”, manifestó.

Respecto al funcionamiento del servicio, detalló que el cliente puede contactarse con la crematoria para coordinar el retiro de la mascota en el domicilio o en la clínica veterinaria, o bien llevarla directamente al crematorio. También existe la posibilidad de realizar una despedida en una sala especialmente habilitada. Posteriormente, las cenizas son entregadas en un plazo de 24 a 48 horas.

El valor del servicio depende del peso de la mascota e incluye un ánfora básica de madera con identificación, el certificado de cremación y recuerdos conmemorativos.

En Magallanes, ante el escaso avance de las autoridades para habilitar un espacio legal destinado al entierro de mascotas, surgió en el borde costero una toma ilegal conocida como “el cementerio de mascotas”. Este lugar nació como una “solución” para quienes buscaban enterrar a sus animales en algún sitio.

Sin embargo, lo que a simple vista podría parecer un problema menor -animales enterrados de manera informal- se ha convertido en una situación compleja: líquidos que percolan hacia el mar, restos expuestos por la acción de aves y lluvias, y un territorio sin control formal que ha sido utilizado de manera irregular desde 2018, alcanzando 700 metros de extensión, a la altura del kilómetro 15 de la Ruta 8 Sur, sector La Discodia.

Esta situación evidencia la falta de fiscalización y la dispersión de responsabilidades entre las instituciones que debieran velar por la salud pública y el medio ambiente.

En ese contexto, la médico veterinaria agregó: “El servicio de cremación cubre la demanda de la región, pero lo que sí hace falta es un cementerio para mascotas. A mucha gente no le gusta realizar la cremación o prefiere tenerlas en un lugar donde poder visitarlas, más que mantenerlas en casa”.

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