De jugar en casa de la abuela al reggaetón profesional: la historia de la banda Cinco Gatos
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El grupo de primos que convirtió un juego de infancia en un proyecto musical formal prepara la segunda edición de “La Religión del Perreo” este 6 de marzo.
Lo que comenzó como un pasatiempo de fines de semana en la casa de su abuela hoy se ha transformado en un proyecto que se toma con disciplina y visión de futuro. Hoy integran la banda Cinco Gato. La Prensa Austral, conversó con tres de sus cinco integrantes. En esta oportunidad estuvo presente Vittodandy, Víctor Sáez, 29 años; Senchou, Matías Zepeda, 25 años; y Clozap, Martín Sáez, 20 años.
El proyecto también lo completan Mil826, Benjamín Sáez, 25 años, encargado del área audiovisual, y Bignot, Felipe Zepeda, 27 años, productor musical del grupo y uno de sus intérpretes.
Una infancia marcada
por la música
Antes de los escenarios y las plataformas digitales, hubo juegos, ollas convertidas en instrumentos y entrevistas “de mentira” frente a una mampara que hacía de escenario. Se reunían todos los fines de semana en la casa de su abuela, donde armaban conciertos ficticios, dibujaban carátulas de discos y soñaban con convertirse en artistas.
La música siempre estuvo presente en su entorno familiar. Crecieron rodeados de instrumentos de percusión y teclados, con músicos cercanos ligados al arte. Esa influencia sembró la inquietud que años más tarde retomaron con mayor convicción.
Hoy, el mismo espacio donde jugaban de niños es su centro creativo: allí instalaron un home studio donde graban canciones y producen videos. Volver a ese lugar como adultos jóvenes ha significado reencontrarse con el origen del proyecto, pero con una mentalidad mucho más profesional.
Organización y
creación colectiva
En lo musical, cada integrante escribe su propia parte, aunque el proceso creativo es colaborativo. Bignot, Felipe Zepeda, 27 años, asume un rol clave en la producción, creando las pistas y dando forma al sonido que caracteriza al grupo, siempre con una fuerte influencia del reggaetón clásico de los años 90 y 2000.
Mil826, Benjamín Sáez, 25 años, lidera el trabajo audiovisual, desarrollando videoclips y piezas visuales que complementan la identidad estética del conjunto musical.
Se definen como autogestionados. No cuentan con sello discográfico, por lo que cada lanzamiento implica planificación, inversión y coordinación interna. Buscan rescatar el sonido más tradicional del género urbano, sumándole una estética propia y el sello familiar que los distingue.
Sus letras son bailables, con picardía y juegos de rimas, pensadas principalmente para entretener y generar conexión con el público.
Aunque proyectan su carrera con ambición, combinan la música con sus responsabilidades cotidianas. Estudian, trabajan y organizan su tiempo para ensayar, grabar y producir contenido.
La recepción del público ha sido un impulso decisivo. En su primera fiesta conceptual vendieron cerca de 80 entradas y lograron que asistentes de distintas edades corearan sus canciones. Esa experiencia, ver a la gente cantar y bailar sus temas, marcó un antes y un después en la seriedad con que enfrentan el proyecto.
Respecto al crecimiento del género urbano en Magallanes, consideran que existe cada vez mayor convicción entre los jóvenes artistas. A su juicio, hoy hay más oportunidades y una industria más visible que hace algunos años, lo que incentiva a nuevos talentos a profesionalizar sus proyectos. Destacan que dedicarse a la música de manera profesional es una buena fuente y opción de desarrollo de vida.
No descartan que, a mediano plazo, deban salir de la región para ampliar horizontes y acceder a mayores oportunidades en la capital. Sin embargo, recalcan que el paso debe darse con preparación y responsabilidad.
“La Religión del
Perreo”, volumen II
Su próximo desafío será este viernes 6 de marzo, desde las 23:00 horas, en el Hotel y Resto-Bar Submarino Amarillo, ubicado en Avenida Cristóbal Colón 1167, donde presentarán la segunda edición de su fiesta conceptual “La Religión del Perreo”.
La propuesta contempla un recorrido por la historia del reggaetón, desde los años 90 hasta la actualidad, con presentaciones en vivo, invitados regionales y una experiencia que busca integrar al público más allá del escenario.
Con nuevas canciones, mayor desplante escénico y la confianza que les dio su primera presentación, Cinco Gatos continúa consolidando un proyecto que une familia, música y proyección artística, demostrando que aquel juego infantil puede transformarse en una apuesta real dentro de la escena urbana magallánica.




