Tres soldados estadounidense murieron en la ofensiva militar lanzada contra Irán
El Comando Central de los Estados Unidos (Centcom) confirmó este domingo el fallecimiento de tres miembros del servicio estadounidense y heridas de gravedad en otros cinco durante el desarrollo de la operación denominada “Furia Épica”. A esto se suman nueve soldados israelí fallecidos.
Este despliegue, lanzado de forma coordinada con Israel, ha marcado el inicio de una confrontación militar abierta en el corazón de Oriente Medio que, según el propio presidente Donald Trump, se perfila como una de las ofensivas más complejas y abrumadoras de la historia moderna.
En un mensaje de video difundido desde su residencia en Florida, el mandatario estadounidense calificó a los soldados fallecidos como “verdaderos patriotas” que realizaron el último sacrificio por la nación. No obstante, Trump mantuvo un tono de cruda advertencia al señalar que la misión aún está lejos de concluir y que es probable que se produzcan más bajas en las próximas jornadas. “Las operaciones continúan con toda su fuerza y no se detendrán hasta que se alcancen objetivos muy fuertes”, aseguró, vinculando la intervención a la necesidad de neutralizar la capacidad nuclear y el desarrollo de misiles de largo alcance del régimen iraní.
En el frente naval, el balance oficial arroja la destrucción de nueve buques de la marina iraní y el desmantelamiento parcial de su cuartel general en la costa. Mientras Estados Unidos busca establecer una superioridad aérea y marítima total, ha surgido una guerra de información paralela. La Guardia Revolucionaria de Irán afirmó haber alcanzado con cuatro misiles balísticos al portaviones nuclear USS Abraham Lincoln; sin embargo, el Centcom desmintió categóricamente estas versiones, asegurando que los proyectiles no representaron una amenaza real y que el buque sigue operando aviones para apoyar la campaña.
La decisión de lanzar este ataque masivo ha generado un intenso debate sobre las motivaciones reales de la Casa Blanca. Según reveló The Washington Post, la orden de Trump fue precedida por semanas de presión diplomática y privada por parte de los principales aliados regionales: el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman. Ambos líderes habrían insistido en la urgencia de actuar antes de que Teherán lograra una posición de mayor fuerza, pese a que informes previos de la inteligencia estadounidense sugerían que Irán no representaba una amenaza inmediata para la seguridad nacional en el corto plazo.
Mientras la operación avanza sobre suelo iraní, la respuesta de Teherán ha comenzado a sentirse en los países vecinos. Se han reportado ataques de represalia contra bases estadounidenses en Emiratos Árabes Unidos, Catar, Baréin y Kuwait, elevando el temor a una escalada regional incontrolable.
En Washington, la oposición demócrata ha reaccionado con dureza, acusando al gobierno de iniciar una “guerra encubierta” sin la autorización previa del Congreso, lo que anticipa una crisis constitucional en medio del conflicto bélico más importante de la década.
Con información de AP, EFE e Infobae




