Hospital Clínico busca expandir dependencias a costa del cierre y retiro de Farmacia La Estrella
Mientras la dirección del Hospital Clínico de Magallanes (HCM), encabezada por la Dra. Francisca Sanfuentes, justifica la recuperación del espacio ocupado por la Farmacia La Estrella como una necesidad técnica para instalar nuevas oficinas y dependencias administrativas ante el aumento de la dotación médica, desde el entorno de la farmacia y la comunidad hospitalaria surgen serias advertencias sobre las consecuencias negativas de esta medida.
Uno de los puntos de mayor preocupación es la fecha estipulada para el término del convenio y posterior cierre de la farmacia, cuyo contrato finaliza en junio de este año. La salida se produciría en pleno invierno, periodo en el que la demanda de medicamentos e insumos aumenta drásticamente debido a las condiciones climáticas y la saturación de los centros de salud.
La desaparición de este punto de venta obligaría a cientos de pacientes y sus familias a trasladarse hasta el centro de la ciudad para conseguir medicamentos e insumos, lo que representa una complicación logística y económica significativa, especialmente para quienes no cuentan con movilización propia durante los meses de frío y nieve.
El malestar no sólo afecta a los usuarios externos. Según ha trascendido, el personal del hospital y algunos gremios han manifestado su inquietud ante la pérdida de un servicio que consideran vital. No es la primera vez que se intenta remover la farmacia; durante la pandemia, ya se evaluó su retiro para instalar camas críticas, medida que finalmente fue revertida tras las protestas del propio personal hospitalario, que valora el recinto no sólo por el expendio de fármacos, sino también por el acceso a alimentos y otros artículos de primera necesidad que allí se ofrecen.
Falta de comunicación
Fuentes asociadas a la farmacia acusan una falta de comunicación oficial oportuna por parte del hospital hacia este cambio repentino. Asimismo, se ha revelado que ya en enero se solicitó el abandono de las dependencias, meses antes de la fecha de término del contrato, con el objetivo de acelerar la instalación de lo que serían oficinas para administrativos.
Ante este escenario, se ha buscado la intervención del alcalde de Punta Arenas, Claudio Radonich, quien ya tendría conocimiento de la situación, así como otras autoridades regionales. No obstante, la autoridad comunal habría manifestado que su capacidad de acción está supeditada a que el conflicto tome estado público, subrayando la importancia estratégica de contar con una farmacia en ese sector de la ciudad, así como en dependencias del hospital de alta complejidad de la región.
Desde el Hospital Clínico de Magallanes, la directora (s) Francisca Sanfuentes, indicó a La Prensa Austral que la decisión de cerrar la farmacia se asocia a “un mayor número de médicos y otros profesionales trabajando en nuestro equipo”, lo que lleva necesitar “mayor espacio físico y nuevas dependencias para atender pacientes y otras actividades institucionales”.
Vale destacar que en las declaraciones hechas llegar al diario, desde el Hospital Clínico indican que “se está evaluando utilizar el espacio que actualmente ocupa la farmacia Estrella para fines institucionales, considerando además que el convenio actual termina en junio de este año”. Contrario a lo informado por otras vías, el hospital asegura que están “abiertos a las propuestas que nos puedan plantear para encontrar una solución alternativa”.




