Nuevos talentos debutaron como bateristas en el Centro Cultural de Punta Arenas
Durante la tarde de este sábado, el Centro Cultural Claudio Paredes Chamorro se transformó en el escenario donde jóvenes y adultos dieron un importante paso en su formación musical. Estudiantes de batería del proyecto “Casa de Música”, liderado por el músico y gestor cultural Juan Trujillo Ojeda, presentaron una muestra que coronó un año de aprendizaje y práctica constante.
La actividad reunió a participantes cuyas edades van desde los 7 hasta los 45 años, quienes interpretaron por primera vez canciones acompañados por una banda en vivo. El repertorio incluyó temas de diversos estilos y artistas, entre ellos Luis Alberto Spinetta, Mon Laferte, Gustavo Cerati y Daft Punk, en presentaciones donde cada estudiante ejecutó dos canciones junto a músicos regionales.
Para los participantes, la instancia significó un desafío importante y también una oportunidad para mostrar su avance frente al público. Paolo Vera, de 15 años, expresó que “la verdad me siento feliz por participar y ayudar a Juan con sus alumnos. El repertorio es bien variado, vamos cambiando de músicos según la canción, pasando desde el rock hasta las baladas”.
Entre los más jóvenes destacó la participación de Felipe Fernández Ampuero, de 10 años, quien señaló que ser parte del evento representa “un nuevo comienzo”, agregando que, pese a su edad, no se siente nervioso por subir al escenario. El estudiante interpretó canciones como “No me hables de sufrir” de la banda chilena Los Bunkers y “Chamber of Reflection” del artista canadiense Mac DeMarco.
La jornada también contó con la participación de Alejandro Espinoza Espinoza, de solo 8 años, uno de los integrantes más pequeños en presentarse ante el público junto a sus padres, interpretando “Tu falta de querer” de la viñamarina Mon Laferte.
El proyecto es impulsado por el baterista Juan Trujillo, quien por tercer año consecutivo desarrolla esta iniciativa formativa a través de “Casa de Música”, buscando no solo enseñar técnica instrumental, sino también abrir espacios culturales donde la comunidad pueda acercarse al aprendizaje musical y acompañar a los nuevos talentos locales.
En ese contexto, el propio Trujillo destacó el rol que puede cumplir la música más allá del aprendizaje técnico, señalando que como instructor busca generar espacios seguros para el desarrollo personal de sus estudiantes. “Uno como instructor, como maestro o facilitador de un conocimiento, está cada vez más cerca de crear círculos seguros, espacios seguros en los cuales cosas como la salud mental se vean en desarrollo. El arte, la música, la batería, también son creadoras de salud mental. Si bien no es una terapia psicológica, que es algo estructural para nosotros como personas, existe este nexo que es el arte, que nos permite manifestar, decodificar nuestras emociones y transformarlas en algo material”, expresó.




