Según el comunicado de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), el complejo fue utilizado en los últimos años para desarrollar explosivos avanzados y experimentos sensibles dentro del proyecto “Amad”, el programa secreto de armamento nuclear iraní de los años 2000. Israel asegura que estas acciones buscan desmantelar la infraestructura nuclear y reducir la capacidad ofensiva del régimen, incluyendo misiles balísticos y vehículos aéreos no tripulados.
En paralelo, la Fuerza Aérea israelí ha destruido más de 250 drones, lanzadores y sitios de preparación de aeronaves, neutralizando amenazas inmediatas sobre territorio israelí. Además, las FDI han eliminado a varios comandantes responsables de lanzamientos previos. Entre ellos se incluye a Hasán Salamé, comandante de Hezbollah, abatido en un ataque en el sur del Líbano.
El conflicto se ha intensificado en múltiples frentes: Irán lanzó misiles y drones contra Israel y atacó embarcaciones comerciales en el golfo Pérsico, incluido un buque japonés y otro de bandera de las Islas Marshall, causando la muerte de un marinero indio. Hezbollah disparó cerca de 200 cohetes desde el norte de Israel, muchos interceptados por el sistema antiaéreo israelí.
El cierre parcial del estrecho de Ormuz ha provocado una caída de producción de al menos 10 millones de barriles diarios, afectando el mercado petrolero global. El precio del barril Brent rondaba los 92 dólares, luego de superar brevemente los 100 dólares, según reportes de la Agencia Internacional de Energía.
Esta ofensiva se suma a los ataques previos del 28 de febrero y de principios de marzo, cuando Israel y EE.UU. bombardearon tres instalaciones nucleares iraníes, acusando al régimen de Teherán de intensificar sus esfuerzos por adquirir un arma atómica tras la Guerra de los 12 días de junio pasado.