Necrológicas

“Agradezco a Dios por la oportunidad que me dio de poder seguir haciendo lo que me apasiona”

Domingo 15 de Marzo del 2026

Compartir esta noticia
0
Visitas
  • – El 11 de febrero pasado fue a encontrarse con unos amigos a un café, pero no alcanzó a estar ni diez minutos. Se sintió tan mal que optó por volver a casa y por la plaza tuvo que tomar un taxi. No daba más. Claro, estaba sufriendo un infarto al corazón por tres arterias tapadas que lo tuvieron al borde de la muerte. 

Edmundo Rosinelli

[email protected]

 

La figura de Patricio Mladinic Centurione ha trascendido las fronteras magallánicas. Pero no solamente por los 50 años de trayectoria ininterrumpida en los medios de comunicación social que cumplió en enero pasado, sino que por el cariño que la gente le tiene.

Es impresionante caminar a su lado y ver como lo saludan en la calle. O cuando va a comprar a un local comercial es imposible no verlo conversar con alguien.

Es su forma de ser. Afable, simpático, bueno para contar anécdotas en rueda de amigos. Las encuestas lo posicionan como un rostro creíble.

Sin embargo, el 11 de febrero el corazón le “pegó” un aviso, casi una desconocida. Pese a que todos saben que es un tipo sano, que no fuma ni bebe alcohol, sobrevivió a un severo infarto que lo sorprendió haciendo lo que tanto le gusta: compartir y conversar con amigos.

“Patito”, como lo conocen con tanto cariño sus fans y admiradoras, no es muy cercano a las redes sociales. Ni teléfono celular tiene.

Por eso, en los momentos difíciles que le tocó vivir, su compañera, Ana María Gallardo Miranda, fue el puente tecnológico entre las cientos y cientos de personas que preguntaban por su estado de salud.

Ahora, casi de alta, y más recuperado aceptó conversar con El Magallanes, principalmente para reiterar los agradecimientos.

Los mismos que plasmó en una carta que se publicó el día lunes en La Prensa Austral, donde en la parte final señala: “Agradezco a Dios por la oportunidad que me dio de poder seguir haciendo lo que me apasiona, acompañando a la comunidad desde la tribuna de las comunicaciones. Muchas gracias, recordando que el agradecimiento es la memoria del corazón. No es la felicidad la que nos hace agradecer, es la gratitud la que nos hace feliz”.

El día del infarto

Patricio, ¿qué recuerdas del día que te dio el infarto y cómo fueron los momentos previos?

“Mira, todos los miércoles tomamos un café con Luis Antonio González y con Sergio Becerra. Y ese día se agregó a la mesa Marcos Altamirano. Ese día iba como siempre, caminando. Porque tú me has visto caminar siempre por la calle Bories y Chiloé cuando voy al centro. Ese día eran las 11 de la mañana y, cuando iba por Chiloé con Colón al café, me dio un fuerte dolor al pecho, casi insoportable.

“Ya el doctor Juan Aguilar (cardiólogo), que fue mi compañero de curso en básica, incluso y en educación media, me decía: ‘Mira, el infarto es como una patada de un caballo, de un elefante en el pecho’. Y eso es lo que me dio o sentí. Pero yo, porfiado, dije: ‘Esto debe ser un dolor muscular’ y seguí caminando. Llegué al Café History Coffe, donde siempre nos reunimos y, a los diez minutos, Sergio Becerra me pregunta: ‘¿Te sientes mal, te duele algo?’. Entonces les dije: ‘¿Saben qué? No voy a compartir con ustedes hoy porque no voy a hacer un aporte en esta mesa y me fui”.

Mladinic recuerda que volvió a casa caminando, pero a la altura de la plaza Muñoz Gamero el dolor era tan intenso y agudo que tomó un taxi a su casa. “Al llegar lo único que hice fue tirarme sobre la cama. Ana María se preocupó mucho, pero lo único que le pedí fue que no llamara al Samu”.

No le quedó más que comunicarse con los amigos del café.

“Luis Antonio andaba a pie. Entonces llamó a su señora, Marisol Martínez. Ella llegó con su auto al café, lo recogió, lo trajo a mi casa y de ahí me llevaron a la clínica”.

Infarto

Si hay algo que le sobra a nuestro amigo Patricio es la memoria. Lo que hace mucho más entretenidas y creíbles las historias que cuenta. No hay nombre y apellido que se le escape.

“En la clínica me pasaron a la Urgencia de inmediato. Ahí me vio un médico venezolano, llamado Guido Gutiérrez, el que me diagnosticó inmediatamente infarto agudo al miocardio. Me tomaron un electro y en el intertanto llegó Olegario Trujillo, médico también, que me preguntó qué me había pasado. Yo lo conozco mucho, somos bastante amigos, y decidió trasladarme urgente al hospital clínico porque ese tipo de operaciones no las hacen en la clínica. No tuvieron ninguna duda, los dos, que era un infarto agudo.

“En el intertanto -prosigue- Olegario llamó al médico Pablo Antileo Hernández y le dijo: ‘Te llevo un infartado urgente al hospital’. Me estaban esperando y me pasaron de inmediato al pabellón. Y ahí empezó la operación que duró dos horas y cuarto. Esa fue la primera operación. El doctor Antileo me dijo que tenía muy tapadas dos arterias, las principales que van al corazón, y trabajó en eso, destapándolas, colocando un “stent” (es una pequeña malla metálica cilíndrica que se coloca, mediante cateterismo, dentro de una arteria coronaria obstruida para mantenerla abierta y restaurar el flujo sanguíneo, evitando así infartos)”.

Si bien la operación fue un éxito, le seguía doliendo el pecho. Y es ahí que le informan de que tenía una tercera arteria tapada y que en diez días tenía que volver a pabellón.

“La segunda intervención a la que me sometieron fue el 26 de febrero, pero duró menos. Dicen que este tipo de intervención no es tan complicada cuando es programada. A diferencia de lo que me pasó a mi, que llegué al hospital infartado. Ahí la cirugía es más compleja”.

 

“No lo pasé muy bien”, confesó el rostro televisivo

“No lo pasé bien, para qué te voy a mentir. Sin embargo debo destacar la muy buena atención, de todo el equipo médico del Hospital Clínico de Magallanes, tanto de la Unidad de Tratamiento Intermedio como del Servicio de Medicina. Y ahora, aquí estoy, desde hace algunos días devuelta en mi hogar, esperando el primer control, que es el 17 de marzo”.

En esta segunda etapa, o post operatorio en casa, los saludos y consultas por su estado de salud no han parado.

“La verdad es que cuando me dio el infarto, ya en la clínica, cuando trascendió lo que me había sucedido, me impresionó la cantidad de personas que estuvieron conmigo. Tantos y tantos que me daban aliento. Las frases de apoyo. Créeme que fue realmente impresionante para mí”, compartió.

Patricio sabe que la gente lo aprecia mucho. “Yo siento el cariño de la gente en la calle. En todos estos años que llevo en las comunicaciones, 50 años ininterrumpidos, que los había cumplido 28 días antes del infarto. Así y todo siento que ha sido impresionante, créeme, tanto redes sociales como por teléfono o personalmente. Por eso es que no me queda más que agradecer a todos. Desde ya muchas gracias porque se han portado muy bien”.

– ¿Sentiste miedo en algún momento de este proceso?

– “Por supuesto que estuve inquieto. Tú sabes que a mí me han intervenido dos veces en la vida. Esta y hace 42 años de vesícula con un cuadro de pancreatitis. Entonces imagínate, no tengo, por llamar de alguna manera, experiencia ni cultura hospitalaria. No es fácil. Pero con el trato que recibí me ayudó muchísimo. Vi cómo tratan a los pacientes en el hospital y en realidad uno debe agradecer todo el esfuerzo y el trabajo que despliega el personal de todo tipo, de todo tipo. Es realmente para sacarle el sombrero, cómo se entregan. Pueden haber algunas quejas por problemas en listas de espera que corren poco. Ahí estoy de acuerdo. Pero en cuanto a estar hospitalizado el trato es muy bueno”.

 

“En la UTI me dijeron que un cura quería verme y pensé:
‘¿tan mal estoy que vienen a darme la extremaunción?’”

Patricio Mladinic se toma todo con humor y transforma sus vivencias en anécdotas.

De su paso por el hospital tiene varias, que las cuenta con la picardía y gracia que lo caracteriza.

Por ejemplo cuando pensó que lo iban ver porque se estaba muriendo.

Estando en la Uti una de las funcionarias se acerca y le dice que afuera había un cura que lo quería ver. En cosas de segundos le vino a la cabeza preguntarse: “¿Tan mal estaré que me vienen a dar la extremaunción?”.

Recuerda que no era horario de visitas. “La enfermera me dice: ‘Si usted quiere lo hacemos pasar dos minutos para que vea quién es’. Pero la  enfermera me dijo: ‘Usted no está tan grave como para… (se ríe). Yo lo veo bastante bien como para que lo visite un cura’. Entonces le digo: ‘No sé quién será pero déjelo pasar’. Cuando lo veo al lado de mi cama era el Padre Obispo Oscar Blanco, a quien le agradezco la atención que tuvo de visitarme para desearme éxito y mucha suerte. Me dice: ‘La verdad es que yo vengo, Patricio, a saludarte porque tú eres un hombre muy querido en la comunidad. Eres muy cercano a la gente. Has entregado un aporte durante tantos años en las comunicaciones, y te vengo a desear éxito en esta intervención’.

“Además me dijo: ‘¿Sabes qué día es hoy?’. Le respondo: ‘Sí, 11 de febrero’. Me dice: ‘Hoy es el día de la Virgen de Lourdes. Invoca a ella que te va a ayudar. Nosotros esta tarde tenemos la procesión y voy a rezar por ti’”.

Coincidencia o no, pero Patricio recuerda que cuando nació, las cosas no estaban bien de salud para él. Entonces, desde ese día la madre lo colocó a disposición de la Virgen de Lourdes.

Un refrán

Esta experiencia que le tocó vivir la resumen en un frase que hace muchísimos años le enseñó su madre: “Mira Pato, me decía, en la vida tienen que haber malos momentos para que uno valore los buenos momentos. Si es todo bueno en la vida, no lo vas a apreciar porque tú crees que eso es normal. En cambio, si tienes algunos eventos con dificultad, los buenos eventos sí que los vas a destacar y los vas a apreciar de verdad”.

Cumpleaños

“Una anécdota más. Cuando ingresé al hospital, lo primero que me dijo el doctor Antileo al ver mi ficha fue: ‘Tú estás de cumpleaños el 1 de marzo’. ‘Sí’, le dije yo. ‘Bueno, a ver si te hago un regalo de cumpleaños y te doy el alta ese día’, señaló el médico. Y ese día me dio el alta”, contó Patricio y los 72 años de edad los celebró en casa.

Pin It on Pinterest

Pin It on Pinterest