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Cuando la salud acerca a la comunidad

Por La Prensa Austral Lunes 16 de Marzo del 2026

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En las postrimerías del gobierno de Boric, las palabras de Fernanda Subiabre durante la inauguración de la nueva sala de diálisis del Hospital Marco Chamorro Iglesias de Porvenir tuvieron una fuerza que va más allá de cualquier discurso oficial. “Esto va a cambiar mucho mi calidad de vida”, dijo la paciente renal al explicar que, por primera vez en años, podrá realizar su tratamiento sin tener que viajar tres veces por semana a Punta Arenas. Detrás de esa frase sencilla se resume el verdadero significado de esta obra.

La nueva sala de Terapia de Sustitución Renal instalada en Porvenir no es sólo un avance sanitario. Es, sobre todo, una señal concreta de lo que significa pensar la salud desde la realidad de los territorios extremos. Durante años, pacientes fueguinos debieron enfrentar una rutina agotadora: traslados permanentes, incertidumbre climática y la separación obligada de sus familias para acceder a un tratamiento vital. En una zona como Tierra del Fuego, donde el viento, el mar y la distancia condicionan la vida cotidiana, cada viaje se convertía en un desafío adicional para quienes ya enfrentaban una enfermedad compleja.

Que hoy exista una sala de diálisis en el hospital comunitario de Porvenir representa, por lo tanto, mucho más que la instalación de equipamiento médico. Significa la posibilidad de seguir viviendo en la propia comunidad, de no tener que abandonar la ciudad para recibir atención y de recuperar algo tan básico como el tiempo junto a la familia.

También refleja una convicción que debe seguir guiando las políticas públicas en regiones australes, pues la equidad territorial en salud no se logra aplicando soluciones estándar pensadas desde los grandes centros urbanos. Requiere flexibilidad, creatividad y voluntad política para adaptar los servicios a las condiciones de lugares aislados, donde las distancias y el clima influyen tanto como cualquier diagnóstico clínico.

No es casual que la nueva unidad sea la única de su tipo en un hospital comunitario en el país y, además, la más austral de Chile. Su instalación implicó superar dudas técnicas y administrativas, pero finalmente prevaleció la idea de que lo que parecía difícil también podía ser posible. Ese cambio de lógica -del “no se puede” al “sí se puede”- es, en sí mismo, un mensaje relevante para el desarrollo de la salud en regiones extremas.

El impacto ya comienza a sentirse. Algunos pacientes que habían debido trasladarse a Punta Arenas para continuar su tratamiento están evaluando regresar a Porvenir. Otros, incluso desde el extranjero, podrían volver a su ciudad natal. En un territorio donde la migración hacia los centros urbanos suele ser una constante, que un proyecto sanitario contribuya a mantener a las personas en su lugar de origen tiene un valor social incalculable.

A ello se suman otros avances anunciados para la provincia de Tierra del Fuego, como la futura posta rural en Cerro Sombrero y los estudios para la reposición del establecimiento de salud en Pampa Guanaco. Cada uno de estos proyectos, aunque de escala distinta, forma parte de una misma lógica: acercar los servicios básicos a las comunidades que habitan territorios lejanos.

Las regiones australes suelen recordar al país que el desarrollo no se mide sólo en grandes inversiones o cifras macroeconómicas. A veces se mide en algo mucho más simple: la posibilidad de que una persona pueda recibir su tratamiento médico sin tener que abandonar su hogar.

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